San Luis Potosí se consolida como capital del futbol para ciegos

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Lo que debes de saber

  • San Luis Potosí es sede de la primera Copa Internacional Azteca de Futbol 5 para Ciegos, con seis selecciones nacionales.
  • El San Luis Fútbol Club desapareció en 2013, dejando un vacío en el deporte profesional local que ahora llena el deporte adaptado.
  • La administración municipal de Enrique Galindo ha impulsado la infraestructura inclusiva, como el Centro Deportivo Integral La Garita.
  • El evento internacional es gratuito y busca posicionar a México como referente en el deporte paralímpico, según el COPAME.
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Tomado de: Copame Org

El milagro que sí llegó a San Luis

San Luis Potosí tiene una relación extraña con el fútbol. Por un lado, su equipo emblemático, el San Luis Fútbol Club, fundado en 1957 y apodado «El Equipo del Milagro», desapareció del mapa en 2013. Su estadio Alfonso Lastras, con capacidad para más de 25 mil almas, se quedó sin su razón de ser. Pero mientras el fútbol convencional se apagaba, otro tipo de fútbol, uno que se juega en la oscuridad total, comenzaba a escribir su propia historia de éxito en la misma ciudad. Según el Comité Paralímpico Mexicano (COPAME), la capital potosina será la sede de la primera edición de la Copa Internacional Azteca de Futbol para Ciegos del 15 al 20 de septiembre. No es un torneo cualquiera: participan las selecciones de Brasil, Estados Unidos, Chile, Perú y las dos categorías de México. El contraste es brutal: una cancha comunitaria en la colonia Dalias, el Centro de Desarrollo Comunitario Simón Díaz, recibe a selecciones nacionales, mientras un estadio de primera división duerme el sueño de los justos. La pregunta es obligada: ¿por qué el deporte adaptado encuentra en San Luis un hogar que el profesional perdió?

La apuesta municipal: inclusión como política deportiva

Detrás de este posicionamiento hay una estrategia clara de la administración municipal. El alcalde Enrique Galindo Ceballos y su esposa, Estela Arriaga Márquez, presidenta del DIF Municipal, han convertido la inclusión en un caballo de batalla visible. Palestra documenta que San Luis no solo es sede del torneo internacional, sino de toda la Liga Nacional de Futbol para Ciegos en su temporada 2024-2025. Los «Búhos de San Luis Potosí» reciben a equipos de la CDMX, Hidalgo, Aguascalientes y Coahuila. Galindo no se anda con medias tintas: «San Luis Potosí es una ciudad en la que continuamente se implementan acciones para romper las barreras», dijo, poniendo como ejemplo el Centro Deportivo Integral La Garita, adaptado para ser «100 por ciento inclusivo». El mensaje es claro: donde el mercado y los dueños de equipos de fútbol fallaron, el gobierno municipal entra con una oferta distinta, basada en infraestructura adaptada y visibilidad política. Es una jugada inteligente, pero también reveladora de un vacío que el sector privado no ha querido o podido llenar desde la desaparición del San Luis FC.

«Que sea una competencia digna, de reconocer a estos deportistas que con el deporte acceden a mejores condiciones», expresó el Presidente Municipal Enrique Galindo.

La narrativa oficial, amplificada por medios locales como Código San Luis, es de un éxito rotundo. La ciudad no solo alberga el evento internacional, sino que fue sede de las primeras jornadas de la liga nacional y ahora de las semifinales y la final. Pablo Millán, director general de la liga y deportista potosino, agradece la «cálida recepción» y señala que el objetivo es desarrollar talento para las selecciones nacionales. Todo suena bien, casi idílico. Pero entre líneas, se lee otro mensaje: el deporte de alto rendimiento para personas con discapacidad depende, casi por completo, del impulso gubernamental y del activismo de federaciones como la FEMEDECIDEVI. No hay televisaciones millonarias, ni patrocinios de grandes marcas de bebidas, ni llenos en estadios de 25 mil personas. El éxito se mide en otra escala: en la consolidación de un circuito nacional, en la atracción de un torneo internacional y en la gratuidad del acceso para el público. Un modelo radicalmente distinto al del fútbol comercial que fracasó aquí.

El contrapeso silencioso: la Wikipedia de lo que ya no existe

Para entender la dimensión de este giro, hay que mirar la fuente más fría y técnica de todas: la página de Wikipedia del extinto San Luis FC. Ahí yacen, en formato de tabla, los datos de un equipo que tuvo apodos como «Tuneros», «Gladiadores» y «El Real». Su fundación en 1957, su desaparición en 2013, la capacidad de su estadio y hasta los colores de su último uniforme. Es el archivo digital de un fantasma. Esa frialdad de los datos contrasta con el calor y la narrativa de superación que rodea al fútbol para ciegos. Mientras el San Luis FC es un conjunto de estadísticas inmutables, el torneo paralímpico es presentado como un «evento histórico» que «proyecta a México como referente internacional». La ciudad parece haber cambiado de canal: dejó de lamentar la pérdida de un equipo de la Liga MX para abrazar un rol de liderazgo en un deporte con un valor social y simbólico mucho más alto. No es poca cosa. San Luis Potosí podría ser recordado, en el futuro, no como la ciudad que perdió a su equipo, sino como la que se convirtió en la cuna del fútbol paralímpico mexicano. Es un reinvento forzado por las circunstancias, pero no por eso menos efectivo.

¿Y el público? La otra cara de la moneda

Aquí es donde el análisis debe volverse incómodo. Toda la cobertura, desde Código San Luis hasta el COPAME, invita a las familias a asistir gratuitamente. Los horarios de los partidos de la Copa Internacional son accesibles: 13:00, 16:00 y 19:00 horas. La final será el sábado 20 de septiembre a las 18:30. Pero, ¿irá la gente? El fútbol para ciegos es un deporte de una intensidad y técnica brutales, donde la pelota suena y los jugadores se guían por el sonido y las instrucciones de un llamador. Es espectáculo puro. Sin embargo, el verdadero reto no es llenar una cancha comunitaria, sino generar una afición sostenible, una cultura deportiva alrededor de esta disciplina. El San Luis FC, en sus buenos tiempos, llenaba el Alfonso Lastras. Los Búhos de San Luis Potosí y la selección nacional juegan en escenarios más modestos. El apoyo gubernamental es crucial para la infraestructura y la organización, pero la verdadera consolidación llegará cuando la gente vaya por voluntad propia, no por invitación institucional. Ese es el siguiente partido que hay que ganar, y no se juega en la cancha, sino en el imaginario colectivo de una ciudad que aún extraña los gritos en un estadio grande.

Al final, la historia que cuentan estas seis fuentes es la de una ciudad que encontró en la inclusión una nueva identidad deportiva. Mientras Código San Luis reporta la normalidad con que se desarrollan las jornadas nacionales, queda claro que San Luis Potosí ha hecho una apuesta seria. No es un evento aislado; es un ecosistema completo: liga nacional, sede de etapas clave y ahora torneo internacional. Es un modelo que otras ciudades deberían estudiar, especialmente aquellas que, como San Luis, vieron marcharse a sus equipos profesionales. La ironía es profunda: el «Equipo del Milagro» desapareció, pero en su lugar creció otro milagro, uno que no depende de televisoras ni de mogoles del balompié, sino de la voluntad política y la resiliencia de deportistas que demuestran que el fútbol se puede sentir, aunque no se vea. Y en ese sentido, San Luis Potosí ve más claro que nunca.


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