Lo que debes de saber
- La OFAC prohíbe transacciones financieras indirectas con entidades cubanas sancionadas, incluyendo Gaesa, el conglomerado del ejército.
- Se elimina la autorización U-Turn que permitía a bancos estadounidenses procesar pagos en dólares relacionados con Cuba desde 2024.
- Los viajes educativos ‘people-to-people’ y las conferencias de negocios ahora requieren autorización especial.
- Washington mantiene un bloqueo petrolero de facto desde enero, sumiendo a la isla en una crisis energética y social sin precedentes.

El golpe financiero que asfixia a La Habana
Estados Unidos anunció este martes un nuevo paquete de sanciones contra Cuba que aprieta aún más el nudo financiero sobre la isla. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) prohibió las transacciones financieras «indirectas» con entidades cubanas sancionadas, en particular con aquellas vinculadas al aparato de seguridad y con Gaesa, el conglomerado económico del ejército cubano. Además, se elimina la autorización de las transacciones conocidas como «U-Turn», que desde 2024 permitían a los bancos estadounidenses procesar pagos en dólares relacionados con Cuba, siempre que su origen y destino estuvieran fuera de Estados Unidos. Esta medida, que parecía un pequeño respiro para el sector privado cubano, ahora desaparece. La nueva normativa también suprime la autorización que permitía a los bancos estadounidenses abrir cuentas a nombre de emprendedores independientes cubanos, un gesto que la administración de Joe Biden había implementado para apoyar al incipiente sector privado. Con Trump de vuelta en la Casa Blanca, ese apoyo se esfuma.

Viajes educativos: otra puerta que se cierra
Las nuevas regulaciones también limitan algunas categorías de viajes que fueron permitidos durante el mandato de Barack Obama. Los viajes de intercambio cultural, conocidos como «people-to-people», y las conferencias y reuniones de negocios ahora requerirán autorización. DW Español reporta que Washington endurece las restricciones financieras contra Cuba y elimina los viajes educativos grupales a la isla. Esto no es un detalle menor: durante años, estos viajes fueron una válvula de escape para académicos, artistas y estudiantes que buscaban un contacto directo con la sociedad cubana. Ahora, ese canal se cierra, dejando a la isla aún más aislada. La medida se suma a un bloqueo petrolero de facto impuesto desde enero, que ha sumido al país en una profunda crisis económica y energética. Según DW, la falta de petróleo ya afecta servicios básicos y expone el deterioro económico, con residuos acumulándose en La Habana y familias lidiando con la crisis a punta de carbón y esperanza.
«Washington, que no oculta su deseo de ver un cambio de régimen en La Habana, ha impuesto un bloqueo petrolero de facto a la isla de 9,4 millones de habitantes desde enero, lo que ha sumido al país en una profunda crisis económica y energética.» — Clarín
El contexto que no se dice
Trump ha afirmado que Cuba representa una «amenaza extraordinaria» para la seguridad de Estados Unidos y ha amenazado repetidamente con «tomar el control» de la isla. Esta retórica no es nueva, pero ahora viene acompañada de acciones concretas que estrangulan la economía cubana. El sistema de salud, antes prestigioso, ahora agoniza entre escasez, emigración y sanciones, según un reportaje de DW. La disidente Marthadela Tamayo declaró a DW: «Queremos un cambio pacífico construido por los cubanos». Pero con cada nueva sanción, ese cambio pacífico se vuelve más difícil de alcanzar. La administración Trump parece apostar por el colapso total, no por una transición negociada. Mientras tanto, los cubanos de a pie siguen pagando el precio: sin electricidad, sin petróleo, sin viajes, sin acceso al sistema financiero internacional. Las sanciones no distinguen entre el aparato de seguridad y el emprendedor que intenta sobrevivir. Y eso, queramos o no, es una condena colectiva.


