Nepotismo en México: 45 familiares de legisladores en nómina mientras aprueban reforma para 2030

Legisladores aprueban una reforma que no les pega hasta 2030, mientras Mexicanos Contra la Corrupción documenta 45 famil

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Lo que debes de saber

  • Al menos 15 diputados y senadores tienen 45 familiares en cargos públicos en el último año, según Mexicanos Contra la Corrupción.
  • La reforma contra el nepotismo fue aprobada el 11 de marzo de 2025 pero no aplicará hasta 2030.
  • Ricardo Gallardo, gobernador de SLP, defiende que si la gente vota no es nepotismo, contradiciendo la definición clásica del término.
  • El nepotismo violenta el artículo 21 de la Declaración Universal de Derechos Humanos sobre igualdad de oportunidades en la función pública.
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Tomado de: Astrolabio

La reforma que no les duele

El 11 de marzo de 2025, los legisladores mexicanos aprobaron con bombos y platillos una reforma constitucional contra el nepotismo. La noticia sonó a victoria ciudadana: por fin se ponía un alto a la costumbre de heredar cargos públicos como si fueran propiedades familiares. Pero como suele pasar en la política mexicana, el diablo estaba en los detalles. La reforma, que también incluye la no reelección, no comenzará a aplicar hasta 2030. Es decir, los actuales diputados y senadores se dieron un colchón de cinco años para seguir operando con total impunidad. Y mientras tanto, según una investigación de Sopitas basada en datos de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, al menos 15 legisladores tienen un total de 45 familiares ocupando cargos públicos en el último año. Hermanos, esposas, padres, hijas, cuñados, yernos y hasta nueras. Toda la parentela bien colocada.

“Al menos 15 de los 628 diputados y senadores federales tienen al menos un familiar ocupando un cargo público”, reporta Sopitas citando la investigación de Mexicanos Contra la Corrupción.

Imagen de Concepto De
Tomado de: Concepto De

La definición que nadie quiere recordar

Para entender el tamaño del cinismo, conviene recordar qué es exactamente el nepotismo. Según Concepto De, se trata de “una forma de corrupción que consiste en asignar empleos o conceder favores en un entorno de trabajo a familiares y amigos, sin tomar en cuenta la idoneidad para el desempeño o preparación para un cargo”. La Wikipedia añade que el término viene del italiano nipote (sobrino) y se popularizó en la Edad Media cuando los papas colocaban a sus parientes como cardenales. Es decir, es una práctica tan vieja como el poder mismo, y tan condenada que hasta el papa Inocencio XII la prohibió en el siglo XVII. Pero en el México de 2025, los legisladores decidieron que ellos sí pueden, porque ellos hacen las reglas.

El caso Gallardo: cuando el nepotismo se redefine

Mientras en el Congreso federal se aprobaba la reforma, en San Luis Potosí el gobernador Ricardo Gallardo Cardona daba una lección de cómo reinterpretar el concepto a conveniencia. Según reporta Astrolabio, Gallardo defendió la posible candidatura de la senadora Ruth González Silva —su pareja— con un argumento que merece análisis: “Cuando vas y votas una elección constitucional y la gente decide, eso no es nepotismo”. El gobernador incluso dijo que el nepotismo “es cuando tú eres gobernador o presidente de la República y contratas a tus parientes, contratas al tío, al papá, al primo, metes a toda la familia a trabajar”. Bajo esa lógica, si un familiar tuyo ya está en el poder y tú te postulas para sucederlo, no hay problema porque “la gente decide”. Esa definición tan particular ignora que el nepotismo no solo se da por designación directa, sino también por la construcción de dinastías políticas donde el apellido pesa más que el talento.

“Yo creo que está mal interpretado el tema del nepotismo y creo que se ha desvirtuado totalmente”, dijo Gallardo, según Astrolabio.

El antecedente potosino que nadie investigó

El caso de San Luis Potosí no es nuevo. En 2016, la organización Ciudadanos Observando documentó un caso flagrante en el Congreso local: el coordinador de Finanzas, Héctor Meráz González, era hijo del diputado panista Héctor Meraz Rivera. Su trabajo consistía en revisar y aprobar las comprobaciones de gasto de los diputados, incluyendo las de su propio padre. “¿Cómo se ha podido permitir que el hijo le esté revisando y aprobando las comprobaciones de gasto a su padre?”, se preguntaba la organización. La respuesta es simple: porque no hay sanción. Porque en México, el nepotismo se tolera hasta que alguien lo denuncia, y aun así, rara vez pasa algo.

Derechos humanos violados con nombre y apellido

Más allá del escándalo político, el nepotismo tiene una dimensión jurídica que pocos mencionan. Según Concepto De, esta práctica “violenta la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pues en su artículo 21 consagra la igualdad de oportunidades en el acceso a la función pública”. Es decir, cada vez que un legislador coloca a su cuñado en una dirección de área, está violando un derecho humano de todos los demás mexicanos que sí cumplen con los requisitos pero no tienen el apellido correcto. Y lo peor es que lo hacen con total naturalidad, como si fuera parte del juego político.

¿Y ahora qué?

La reforma contra el nepotismo está aprobada, pero su aplicación en 2030 deja un sabor agridulce. Mientras tanto, los 45 familiares de legisladores seguirán ocupando sus cargos, y los Gallardo del país seguirán redefiniendo el concepto para que les quede cómodo. La pregunta que queda flotando no es si el nepotismo existe, sino si los ciudadanos estamos dispuestos a seguir votando por las mismas dinastías que lo perpetúan. Porque al final, como dijo Gallardo, “si la gente vota, no es nepotismo”. Y tiene razón: la responsabilidad también es nuestra.


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