Lo que debes de saber
- Irán considera usar delfines con minas para atacar buques de EE.UU. en el estrecho de Ormuz, según el Wall Street Journal.
- El Pentágono desmiente que Irán tenga esa capacidad, pero no aclara si EE.UU. tiene su propio programa de delfines militares.
- La Marina de EE.UU. entrena delfines desde hace décadas para detectar minas, no para ataques suicidas.
- Irán compró delfines entrenados a Ucrania en el año 2000, pero probablemente ya son demasiado viejos para uso militar.
- La historia real de un delfín que se suicidó por amor a una humana muestra los límites éticos de usar animales en guerra.

El rumor que nadie quiere confirmar
La guerra entre Estados Unidos e Irán ya no solo se libra con misiles y drones. Ahora, según reportó el Wall Street Journal, Teherán estaría considerando usar delfines equipados con minas submarinas para atacar buques de guerra estadounidenses en el estrecho de Ormuz. La noticia, que parece sacada de una película de los 80, provocó que en una rueda de prensa del Pentágono el pasado 5 de mayo, un reportero preguntara directamente al secretario de Defensa, Pete Hegsett, si era cierto. La respuesta fue digna de un guionista de comedia: «No puedo confirmar ni desmentir la existencia de nuestros propios delfines suicidas, pero sí puedo confirmar que ellos no tienen ninguno», declaró Hegsett, según recoge la CNN. El general Dan Kaine, jefe del Estado Mayor Conjunto, remató con un chiste sobre tiburones con rayos láser. El problema es que, más allá del humor, la amenaza tiene un trasfondo real y preocupante.
«No puedo confirmar ni desmentir la existencia de nuestros propios delfines suicidas, pero sí puedo confirmar que ellos no tienen ninguno» — Pete Hegsett, secretario de Defensa de EE.UU.

Delfines de verdad, guerra de mentira
Lo cierto es que los delfines no son ajenos a los conflictos humanos. La Armada de Estados Unidos tiene un programa de mamíferos marinos que data de la Guerra Fría, donde entrenan delfines para detectar minas submarinas, proteger puertos y localizar buzos enemigos. No son kamikazes: no se sacrifican. Pero la idea de que un delfín pueda llevar una carga explosiva y estrellarse contra un buque no es descabellada. De hecho, según la BBC, Irán compró a principios de los años 2000 delfines entrenados para ataques provenientes de la antigua Unión Soviética, específicamente de Ucrania. Esos animales, que ahora tendrían más de 20 años, probablemente ya no están en condiciones de ser usados. Pero la sola mención de su existencia reabre el debate sobre el uso de animales en la guerra, un tema que siempre ha estado ahí, pero que pocos quieren ver de frente.
El bloqueo que nadie rompe
El contexto es clave. Estados Unidos mantiene un bloqueo naval en el estrecho de Ormuz, una de las rutas más estratégicas del mundo por donde pasa el 20% del petróleo global. La economía iraní está asfixiada. Según el Wall Street Journal, la Guardia Revolucionaria Islámica ha amenazado con cortar los cables de fibra óptica submarinos para interrumpir el tráfico global de internet. Y ahora, los delfines. Parece una escalada desesperada, pero también una cortina de humo. Mientras el mundo habla de delfines suicidas, nadie pregunta por qué el bloqueo sigue vigente ni cuánto tiempo más puede resistir Irán sin colapsar. Hamidreza Azizi, experto del think tank alemán SWP, citado por 3Mins News, sostiene que Irán considera el bloqueo como una forma de guerra, no como una alternativa a ella. Es decir, la tensión no va a bajar.

El lado oscuro de los delfines
Pero la historia de los delfines militares tiene un capítulo aún más extraño, y no tiene que ver con misiles ni con el estrecho de Ormuz. En 1964, el neurólogo John Lilly, financiado por la NASA, inició un proyecto para enseñar a los delfines a hablar. La investigadora Margaret Lovatt convivió 24 horas al día con un delfín macho llamado Peter en una casa semi-inundada en las Islas Vírgenes. El experimento, documentado por La Sexta, terminó mal: el delfín se enamoró de Lovatt, se volvió agresivo sexualmente, y ella terminó masturbándolo para calmarlo. Cuando el proyecto fue cancelado, Peter fue separado de ella y, según el relato, se dejó morir. Se suicidó por amor, o al menos eso dice la leyenda. Esta historia, tan triste como surrealista, nos recuerda que los delfines no son solo herramientas de guerra. Son seres sintientes, con emociones complejas, y usarlos como bombas vivientes es un retroceso ético que debería indignarnos más de lo que lo hace.
Al final, la pregunta no es si Irán tiene o no delfines kamikaze. La pregunta es por qué seguimos normalizando la idea de que los animales pueden ser armas. Mientras el Pentágono bromea y los medios repiten la noticia como si fuera un chiste, hay delfines reales encerrados en bases militares, entrenados para detectar explosivos, y otros que probablemente ya murieron de viejos en algún hangar iraní. La guerra siempre encuentra la manera de volverse más absurda, pero también más cruel. Y nosotros, mientras tanto, seguimos preguntando si los delfines son kamikazes, en lugar de preguntarnos por qué seguimos buscando nuevas formas de matar.
Fuentes consultadas:
- Bbc – La historia de los delfines suicidas que Irán compró a Ucrania
- 3Mins News – Irán planea atacar buques estadounidenses con delfines suicidas
- Huffingtonpost Es – EEUU confirma que Irán no está usando delfines kamikaze en el estrecho de Ormuz: así han servido militarmente estos animales en la historia
- Cnnespanol Cnn – ¿Hay delfines militares en el estrecho de Ormuz? Quizás no, pero han formado parte de la Marina de EE.UU. durante décadas
- Lasexta – El delfín que se suicidó por amor a una mujer


