Lo que debes de saber
- Roxana, de 31 años, vive sola en Teherán y recurrió a ChatGPT para manejar la ansiedad durante la guerra con Israel.
- Su psicoterapeuta huyó de la ciudad por los bombardeos y su novio está en servicio militar obligatorio sin contacto.
- La guerra duró 12 días, con ataques israelíes a sitios nucleares iraníes y represalias con misiles balísticos.
- El caso refleja cómo la inteligencia artificial se convierte en un recurso emocional cuando fallan las redes de apoyo tradicionales.

La guerra no avisa, pero ChatGPT sí responde
Cuando los misiles empezaron a caer sobre Teherán, Roxana, una joven de 31 años que vive sola en la capital iraní, hizo lo que muchos harían: buscó consuelo. Pero su psicoterapeuta había huido de la ciudad, su novio estaba en una base militar sin posibilidad de contacto, y su familia vivía lejos. Así que abrió ChatGPT. NPR reporta que Roxana —nombre ficticio por miedo a represalias— le preguntó al chatbot cuándo terminaría la guerra. La respuesta: entre 10 y 12 días más. Acertó. El conflicto duró exactamente 12 días, del 13 al 25 de junio de 2025, cuando Israel atacó sitios nucleares iraníes, Irán respondió con misiles balísticos, y Estados Unidos bombardeó posiciones iraníes, provocando un ataque iraní contra una base estadounidense en Qatar.
Cuando la IA es el único terapeuta disponible
El caso de Roxana no es una anécdota aislada, sino un síntoma de algo más profundo. En medio de una guerra que paralizó a una ciudad de 9 millones de habitantes, los sistemas de apoyo tradicionales —familia, amigos, psicólogos— simplemente colapsaron. Su terapeuta huyó, su novio estaba incomunicado en el servicio militar obligatorio, y ella se quedó sola en un departamento mientras las explosiones se escuchaban cada vez más cerca. NPR documenta que Roxana usó la inteligencia artificial no solo para obtener información, sino como un sustituto emocional. «Le pregunté si podía darme una hora específica para que esto terminara», dijo. Y ChatGPT le respondió con datos sobre los esfuerzos de cabildeo internacional de la República Islámica y un pronóstico de 10 a 12 días. No es terapia, pero en ese momento fue lo único que tuvo.
«Le pregunté si podía darme una hora específica para que esto terminara. Me dio información que era nueva para mí, como los esfuerzos de la República Islámica para presionar a la comunidad internacional. Dijo que podría tomar 10 o 12 días más.» — Roxana, a NPR
El vacío que llena un algoritmo
Lo inquietante de esta historia no es que una persona use ChatGPT para calmar la ansiedad —eso ya es común— sino que lo haga porque no tiene otra opción. En un país donde el acceso a internet está restringido, donde hablar con medios extranjeros puede llevar a la cárcel, y donde los psicólogos huyen de las bombas, la inteligencia artificial se convierte en el único espacio seguro. NBCUniversal MediaVillage no cubre directamente este caso, pero su plataforma de medios refleja cómo la tecnología se ha vuelto omnipresente en la vida cotidiana, incluso en zonas de conflicto. Roxana no buscó un videojuego ni una serie de Netflix; buscó una conversación. Y la encontró en un chatbot que, irónicamente, le dio más certezas que cualquier humano a su alrededor.
La paradoja de la conexión en el aislamiento
La guerra entre Irán e Israel duró 12 días, pero sus efectos psicológicos durarán años. Mientras los líderes políticos negocian ceses al fuego, ciudadanos como Roxana enfrentan el día a día con herramientas que nunca imaginaron necesitar. El dato clave: según NPR, Roxana no solo usó ChatGPT para información, sino para manejar el pánico. «Me dio información que era nueva para mí», dijo. Pero lo que realmente necesitaba no eran datos, sino compañía. Y en un mundo donde la guerra rompe todos los lazos, un algoritmo resultó ser el mejor amigo disponible. No es un final feliz, pero es una foto exacta de nuestro tiempo: solos, asustados, y hablando con una máquina porque los humanos se fueron.


