TL;DR
- 27,000 homicidios en 20 años con 18 alcaldes ejecutados y 8,755 desapariciones forzadas
- El crimen se sofisticó: drones artillados, narcominas y captación de niños desde los 11 años
- Costo económico del crimen duplica el presupuesto estatal de seguridad
- La ‘guerra contra el narco’ de Calderón militarizó el problema sin resolverlo
- Los expertos señalan complicidad política y ‘gobernanza criminal’ generalizada
La guerra que empezó con cabezas rodando
La noche del 6 de septiembre de 2006, cinco cabezas cortadas rodaron en el bar Sol y Sombra de Uruapan. Ese momento marcó el punto de no retorno, según documenta Jornada. Felipe Calderón, recién llegado a la presidencia y con su legitimidad electoral cuestionada, encontró en esa barbarie la excusa perfecta para militarizar su estado natal. Lo que nadie imaginó es que dos décadas después, Michoacán seguiría atrapado en la misma espiral de violencia, solo que ahora con drones artillados y niños sicarios.
Del ‘halconeo’ infantil a la sofisticación tecnológica
Lorena Cortés, especialista en criminología, documenta en Jornada cómo el crimen organizado ha evolucionado de formas que ni las policías municipales pueden igualar. «Han alcanzado una capacidad de fuego por encima de las que tienen las policías municipales e incluso la Guardia Civil, con el uso de drones artillados, bombas antipersonales, una serie de aparatos de guerra». Pero lo más escalofriante es la captación de menores: hay casos donde los incorporan desde los 11 años para tareas de «halconeo». Un joven entrevistado en prisiones incluso «reivindicaba, casi con orgullo, su participación en el descuartizamiento de cuerpos con motosierra».
La matemática del horror: números que no mienten
Las cifras son brutales: casi 27 mil homicidios en 20 años, 18 alcaldes ejecutados y 8 mil 755 desapariciones forzadas, según Jornada. Pero el dato que mejor ilustra la desproporción es económico: en 2024, el costo del crimen fue de 10 mil millones de pesos, el doble de los 5,192 millones que el gobierno estatal destinó a seguridad. Entre 2010 y 2025, se registraron 95,850 denuncias de extorsión, aunque es un delito que pocos reportan por miedo.
La ‘gobernanza criminal’ que nadie nombra
Aquí es donde el análisis se pone incómodo. Cortés señala en Jornada que «la clase política es parte del problema». Habla de un «grupo del crimen organizado de cuello blanco del cual no se está hablando. Es parte de esta gobernanza criminal» que ha trascendido a todos los partidos. «Hay muchos testimonios de policías que tienen que pagar cuotas a mandos superiores y se les ve extorsionando. Es muy común ver a la Guardia Civil que detiene tráileres para extorsionar».
El cambio fundamental: de la complicidad a la alianza
Héctor Aguilar Camín hace en Milenio una comparación reveladora: en 2006-2007, el gobernador Lázaro Cárdenas Batel «no era cómplice del narco, sino un gobernador desesperado por su avance». Hoy, «partimos de la certidumbre contraria. No tenemos certeza ninguna de que el gobernador Ramírez Bedolla sea también enemigo del crimen». Y va más allá: «Indicios y evidencias de todo tipo apuntan más bien a que el actual gobernador de Michoacán llegó al poder en la elección de 2021, ayudado a punta de pistola por el crimen organizado».
El ‘michoacanazo’ y la comunicación en crisis
Juan Ignacio Zavala analiza en El País cómo el gobierno federal ha perdido el control del relato. «La primera reacción presidencial fue lamentable: la gastada diatriba del oponente, culpar al pasado». Critica que mientras los habitantes de Uruapan piden «acabar, abatir a los criminales que les hacen imposible la vida», el gobierno insiste en proyectos como «polos de desarrollo económico» y «centros deportivos de alto rendimiento». La comunicación oficial se ha vuelto tan absurda que incluye acusar «a los michoacanos de que lo que hacen no sirve» y sugerir que «los jornaleros en Michoacán tienen que atascarse de metanfetaminas para cumplir sus turnos».
La pregunta incómoda que nadie responde
Cortés la plantea crudamente: «Si hay una gran presencia militar y de fuerzas federales, ¿por qué ha habido tanta ineficacia en su actuación? Tenemos una participación del Ejército que tiene un aparato de inteligencia y un despliegue como nunca antes. Saben cuáles son esos objetivos criminales». El alcalde asesinado Carlos Manzo lo dijo muchas veces. La respuesta parece estar en esa «gobernanza criminal» que permea todas las estructuras. Mientras tanto, seis organizaciones criminales (o 35, según estudios independientes) siguen operando con impunidad en una entidad que lleva dos décadas esperando que alguien gane esta guerra.


