TL;DR
- Vinicius Junior marca el gol de la victoria y denuncia insultos racistas de Gianluca Prestianni
- El Real Madrid se redime tras la humillación de enero con un partido de enorme seriedad
- Mourinho expulsado y no podrá estar en el banquillo en el Bernabéu para los octavos
- El equipo de Arbeloa muestra una solidez que contrasta con el desastre de hace 20 días
La victoria que nadie vio venir
Hace apenas 20 días, el Real Madrid se desmoronaba en Lisboa como un castillo de naipes. Elpais documenta que aquel partido fue «un tanto crepuscular, como de equipo que se derrite». Pero el fútbol tiene estas cosas: lo que parece un final a veces resulta ser el punto de giro. Y vaya giro. El Madrid que regresó al Estadio da Luz este 17 de febrero era otro animal. Arbeloa había hecho sus deberes, y cómo.
La transformación que nadie esperaba
Si en enero el centro del campo madridista parecía un colador, ahora funciona como una trituradora. Valverde, Tchouaméni y Camavinga formaron un trío que no dejó respirar al Benfica. El francés, en particular, se desplegó «barriendo el centro con una contundencia devastadora», según la crónica. No es poca cosa cuando recordamos que en el partido anterior, Prestianni había sido «una pesadilla indescifrable» por ese costado. Esta vez, el argentino desapareció del mapa hasta el incidente con Vinicius. Tanto que hubo dudas de si había salido del vestuario.
El gol que viene con factura
Minuto 49. Vinicius Junior marca el gol de la victoria. Debería ser un momento de pura celebración, pero el brasileño sabe que en su carrera los goles importantes suelen venir con factura. Y esta vez no fue la excepción. El partido se detuvo porque Vinicius denunció insultos racistas de Gianluca Prestianni. Sí, el mismo que había sido invisible durante 49 minutos encontró la manera de hacerse notar de la peor manera posible. El fútbol sigue siendo ese deporte donde algunos creen que insultar es parte del juego.
Courtois, el muro que no se derrumba
Mientras el Madrid construía su victoria, Thibaut Courtois recordaba por qué sigue siendo uno de los mejores porteros del mundo. En una jugada que parecía condenada al gol, el belga hizo una parada que Elpais describe como casi milagrosa: «cuando el belga ya se movía hacía donde iba a caer, la pelota tocó en un defensa y cambió de dirección. Casi en el aire ya, Courtois logró rectificar, tirarse al otro lado y bloquear el balón». Esa parada mantuvo la limpieza en el marcador y la moral en el equipo.
Mourinho, el espectador forzoso
José Mourinho regresaba a Lisboa con la misión de repetir la hazaña de enero. Pero el guión se le torció por completo. No solo su equipo no encontró «el modo de hacerle daño» al Madrid, sino que el técnico portugués vio la tarjeta roja en el minuto 84. La expulsión significa que no podrá sentarse en el banquillo del Bernabéu para el partido de vuelta de octavos de Champions. Ironías del destino: el hombre que tantas veces dirigió en el estadio blanco ahora será espectador forzoso en lo que podría ser la eliminación de su equipo.
La seriedad que llegó tarde
Lo más llamativo del partido no fue el gol de Vinicius ni la expulsión de Mourinho. Fue la transformación radical del Madrid en solo 20 días. De un equipo «sobrepasado por la intensidad y el deseo» a uno que ejecutó «un ejercicio de enorme seriedad». Arbeloa encontró la fórmula que le faltaba en enero: un centro del campo compacto «alegrado por la imaginación de Güler». El turco, por cierto, fue una de las claves del cambio, aportando esa chispa creativa que tanto le había faltado al equipo en la visita anterior.
El racismo que no se va
Y aquí está el elefante en la habitación: Vinicius Junior vuelve a denunciar insultos racistas. En 2026. Después de todas las campañas, después de todos los discursos, después de todo el supuesto progreso. El brasileño marca un gol espectacular y tiene que lidiar con esta mierda. Prestianni recibió amarilla por el incidente, pero la pregunta incómoda sigue ahí: ¿cuándo dejarán los jugadores de usar el racismo como arma? ¿Cuándo entenderán que insultar a un rival por su color de piel no es «parte del juego», es simplemente ser una mala persona?
Lo que viene: el Bernabéu sin Mourinho
Con el 0-1 a favor, el Madrid llega al Bernabéu con ventaja y con Mourinho en la grada. El portugués no podrá dirigir desde el banquillo en lo que sería su regreso a su antigua casa. El Benfica necesitará hacer algo que no logró en Lisboa: encontrar la manera de hacerle daño a un Madrid que parece haber encontrado su equilibrio justo a tiempo. Y mientras tanto, el fútbol sigue con la misma pregunta: ¿cuántos Vinicius más tendrán que denunciar racismo antes de que esto realmente cambie?


