TL;DR
- El Valencia ganó 3-2 con gol de Ramazani en el minuto 93
- El equipo remontó dos veces tras ir perdiendo el partido
- Carlos Corberán parece haber transformado la mentalidad del equipo
- El Espanyol suma su cuarto partido consecutivo sin victoria
El milagro que nadie vio venir
Si alguien te hubiera dicho hace un mes que el Valencia iba a ganar un partido que tenía perdido, le habrías preguntado qué estaba fumando. Pero ahí está la realidad: un penalti convertido por Ramazani en el minuto 93 le dio al equipo de Carlos Corberán una victoria que huele a transformación. El País documenta cómo este Valencia que antes se desmoronaba ante «cualquier contratiempo, un simple imprevisto» ahora aguanta remontadas y responde con carácter.
La montaña rusa que nadie pidió
El partido fue como esos dramas turcos donde todo puede pasar en cinco minutos. Hugo Duro abre el marcador al 15, Ramón Terrats empata al 53, Eray Cömert vuelve a poner al Valencia arriba al 58, Copete (en propia puerta, para más drama) iguala al 78, y cuando ya todos pensaban en el empate, Ramazani aparece en el 93 para dar el golpe final. Lo interesante no es solo el resultado, sino cómo se llegó a él: un equipo que antes se desinflaba como globo pinchado ahora aguanta golpes y contraataca.
Corberán y su magia de entrenador psicólogo
Carlos Corberán parece haber hecho lo que pocos logran: cambiar la mentalidad de un vestuario. El análisis de El País señala que el técnico ha dado al equipo «fútbol y carácter para coger vuelo y salvar un partido que se le escapaba». No es poca cosa. En el fútbol moderno, donde los jugadores cambian de equipo como de calcetines, modificar la cultura de un club es más difícil que ganar un título.
Los números que no mienten (o sí)
El Valencia suma tres goles en un partido después de «varios encuentros en los que su mejoría no tuvo premio», según la crónica. Hugo Duro, Cömert y Ramazani anotaron, pero el dato clave está en el minuto 93. Ese gol no es casualidad: es síntoma de un equipo que cree hasta el final. Mientras, el Espanyol suma su cuarto partido sin victoria, y aunque Edu Expósito iluminó el juego, no fue suficiente. La pregunta incómoda: ¿el Valencia realmente mejoró o el Espanyol simplemente empeoró?
La pareja de centrales que nadie conocía
Copete y Cömert formaron una dupla defensiva «inédita que estuvo impecable», según la crónica. Lo curioso es que Copete «no suele fallar» pero terminó metiendo un gol en propia puerta. La ironía del destino: el mismo que defendió bien durante 77 minutos termina empatando el partido para el rival. En el fútbol, como en la vida, a veces tus virtudes se convierten en tus peores enemigos.
El Espanyol y su maldición del cuarto partido
Manolo González tenía razón para preocuparse: «una cuarta [derrota] podía escocer», y así fue. El equipo catalán dominó momentos del partido, especialmente con la entrada de Edu Expósito, cuyo «cabeza clarividente» anticipaba jugadas antes de que le llegara el balón. Pero el fútbol es cruel: a veces el mejor equipo no gana, y a veces un penalti en el añadido te arruina lo que parecía un empate merecido.
¿Transformación real o espejismo temporal?
Aquí está el meollo del asunto: El País habla de un Valencia «cada vez más fuerte», con Pepelu afianzado al lado de Ugrinic formando un dúo que «ha levantado al Valencia cuando llegaron las horas bajas de Javi Guerra». Pero cuidado con los espejismos: un partido no hace verano, y menos en enero. La verdadera prueba será si esta mentalidad se mantiene cuando lleguen los partidos clave de descenso.
La pregunta que nadie quiere hacer
Si el Valencia realmente se transformó, ¿por qué necesitó un penalti en el minuto 93 para ganar a un Espanyol que lleva cuatro partidos sin victoria? ¿Es esto muestra de carácter o simplemente suerte disfrazada de mejora? El tiempo dirá, pero por ahora, los aficionados valencianistas pueden celebrar algo que no veían hace tiempo: un equipo que no se rinde. Aunque sea por un día.


