TL;DR
- La vacuna contra herpes zóster reduce entre 27% y 33% el riesgo de demencia según estudios masivos
- Quienes tienen múltiples episodios de culebrilla tienen 9% más riesgo de deterioro cognitivo
- En México afecta a 220 mil personas al año pero pocos saben de su relación con el cerebro
- Las mujeres mayores de 80 vacunadas presentan hasta 39% menos riesgo de demencia
- La ciencia sugiere que la inflamación por reactivación viral daña áreas cerebrales clave
El virus que dormía en tu cuerpo y despierta para atacar tu mente
Resulta que ese virus de la varicela que tuviste de niño no se fue de vacaciones. Se quedó acampando en tu sistema nervioso, esperando el momento perfecto para reactivarse como herpes zóster y, según la ciencia, para aumentar tu riesgo de demencia. Yahoo Noticias documenta que el estudio más grande hasta la fecha, publicado en Nature Medicine, analizó historias clínicas de más de 100 millones de estadounidenses y encontró algo que debería hacer sonar todas las alarmas: quienes tuvieron dos o más episodios de culebrilla presentaron entre 7% y 9% más riesgo de demencia en los años siguientes.
La vacuna que hace doble trabajo
Aquí viene lo interesante: la misma investigación descubrió que durante los tres años posteriores a vacunarse contra el virus varicela-zóster hay entre 27% y 33% menos riesgo de desarrollar demencia. Infobae va más allá y reporta que las mujeres mayores de 80 vacunadas con Shingrix presentan hasta 39% menos riesgo de demencia a tres años de la inmunización. ¿Y en México? Lasillarota nos recuerda que aquí 220 mil personas padecen herpes zóster cada año, pero pocos saben que esta vacuna podría ser su seguro contra el deterioro cognitivo.
La historia que nadie quiere contar
Lisa Junker, editora médica de 52 años, tenía planeado vacunarse al cumplir 50, pero el virus se adelantó. Lo que comenzó como dolor de oído terminó en vértigo incapacitante, pérdida de audición y daño en el equilibrio. Su experiencia, documentada por Lasillarota, es el recordatorio perfecto de que el herpes zóster no es solo una erupción cutánea molesta. Es una enfermedad que puede dejar secuelas de por vida y, ahora sabemos, aumentar significativamente el riesgo de demencia.
¿Por qué el virus de la infancia afecta el cerebro adulto?
La hipótesis científica es fascinante: cada reactivación del virus desencadena una respuesta inflamatoria intensa capaz de lesionar áreas cerebrales ligadas a la memoria y el procesamiento cognitivo. Anupam Jena, internista del Hospital General de Massachusetts, lo explica así: «La gran pregunta era si esa reactivación solo generaba malestar físico o si también dejaba una huella duradera en el cerebro». La respuesta, según los estudios, es que sí deja huella, y bastante profunda.
El dato que duele más que la culebrilla
Mientras en Estados Unidos recomiendan la vacunación para todos los adultos mayores de 50 años, en México seguimos tratando al herpes zóster como si fuera solo «la culebrilla», esa enfermedad cutánea que «ya se te quita». Pero los números no mienten: la demencia representa la séptima causa de muerte a nivel global y afecta a más de 57 millones de personas. Si tenemos una herramienta que puede reducir ese riesgo en un tercio, ¿por qué no estamos hablando de esto en cada consultorio médico?
La protección que viene en dos dosis
Los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) recomiendan la vacuna en dos dosis con dos meses de diferencia. Una sola dosis tiene cerca del 50% de efectividad tras tres años, mientras que la segunda aumenta la protección al 90%. Paul Sax, profesor de Harvard, es claro: «Esta es la vacuna que más recomiendo a mis pacientes mayores. La gente no entiende lo debilitante que puede ser el herpes zóster». Y ahora sabemos que no solo es debilitante físicamente, sino cognitivamente.
La pregunta incómoda
Si la ciencia ya demostró que vacunarse contra herpes zóster puede reducir significativamente el riesgo de demencia, ¿por qué seguimos tratando esta vacuna como opcional? ¿Por qué no es parte de los programas de salud pública para adultos mayores con la misma urgencia que otras vacunas? En un país donde el envejecimiento poblacional es una realidad, tener una herramienta preventiva contra la demencia debería ser prioridad, no opción.


