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martes, febrero 3, 2026

El Boeing misterioso que aterrizó en el fin del mundo

Cómo el avión militar de EE.UU. en Ushuaia expone la jugada geopolítica de Milei con Trump

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TL;DR

  • Un Boeing 737 de la Fuerza Aérea estadounidense aterrizó en Ushuaia sin información oficial previa
  • La semana anterior, Milei tomó el control del puerto estratégico de la ciudad más austral del mundo
  • Las autoridades locales calificaron el arribo como «misterioso» y sin datos concretos
  • La visita confirma el alineamiento de Milei con Trump y los intereses de EE.UU. en la Antártida

Cuando el silencio habla más que los comunicados

Un Boeing 737 de la Fuerza Aérea estadounidense aterriza en Ushuaia, la ciudad más austral del planeta, y nadie en Tierra del Fuego sabe por qué. Ni el gobierno provincial, ni las autoridades locales, ni siquiera el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino tiene información oficial que ofrecer. Como reporta El País, el secretario Legal y Técnico de la provincia, Emiliano Fossatto, lo calificó directamente como «misterioso» y admitió que no tenían «datos concretos sobre la delegación que vino». Lo que debería ser una visita protocolaria se convierte en un espectáculo de opacidad que huele a estrategia calculada.

La coincidencia que no es coincidencia

Una semana antes del aterrizaje del avión militar, el gobierno de Javier Milei tomó el control del puerto de Ushuaia, que hasta entonces manejaba la provincia. ¿Casualidad? La oposición no lo cree, y tiene razones para sospechar. La ciudad no es cualquier punto en el mapa: está a 3.000 kilómetros de Buenos Aires, es la puerta de entrada a la Antártida y el punto clave de conexión entre los océanos Atlántico y Pacífico. Controlar Ushuaia es controlar el acceso al continente blanco y a las rutas marítimas más estratégicas del hemisferio sur. Y justo cuando el gobierno nacional se hace con el puerto, llega un avión militar estadounidense sin explicaciones. Demasiado oportuno para ser inocente.

El alineamiento que no se disimula

Milei no esconde su romance con Donald Trump. En abril de 2024, el presidente argentino se reunió en Ushuaia con la entonces jefa del Comando Sur de EE.UU., Laura Richardson, y anunció que la base naval que construía Argentina pasaría a ser un proyecto compartido con Estados Unidos. El sucesor de Richardson, Alvin Holsey, visitó Argentina dos veces en 2025, siempre con reuniones con Milei incluídas. Ambos militares estadounidenses aprovecharon sus visitas para cuestionar la influencia china en la región. El año pasado, Milei autorizó por decreto el ingreso de tropas estadounidenses para actividades en Ushuaia. El patrón es claro: cada movimiento acerca más a Argentina a los intereses estratégicos de Washington en el extremo sur.

La delegación que no explica nada

Cuando finalmente la Embajada de EE.UU. emitió un comunicado, fue tan escueto que generó más preguntas que respuestas. Dijo que se trataba de «una delegación bipartidaria de miembros del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes» que venía a abordar temas ambientales, mineros y de salud pública. Pero ¿necesita un comité del Congreso estadounidense un avión militar para discutir permisos de minería? ¿Por qué la urgencia de llegar al confín del mundo sin informar a las autoridades locales? La senadora peronista Cristina López lo dijo sin pelos en la lengua: «Tierra del Fuego no es una base militar extranjera. Exigimos información, transparencia y respeto por la soberanía».

El juego geopolítico en el patio trasero

Lo que está en juego aquí no es solo un puerto o una base naval. Es la posición de Argentina en el tablero geopolítico global. Ushuaia es la llave de la Antártida, un continente que, aunque protegido por tratados internacionales, tiene recursos naturales estratégicos que todos quieren. China ha aumentado su presencia en la región, Rusia tiene intereses históricos, y ahora Estados Unidos, bajo un posible segundo mandato de Trump, quiere asegurar su influencia. Milei parece haber elegido su bando: el de Washington, incluso si eso significa ceder soberanía a cambio de alineamiento político.

La pregunta incómoda que nadie hace

¿Qué está negociando realmente Argentina a cambio de este acercamiento con EE.UU.? ¿Son solo promesas de inversión y apoyo político, o hay concesiones territoriales o estratégicas de por medio? Cuando un gobierno entrega el control de infraestructura crítica y permite el despliegue militar extranjero sin transparencia, está jugando con fuego. La historia latinoamericana está llena de ejemplos de países que confiaron en las «buenas intenciones» de potencias extranjeras y terminaron perdiendo más de lo que ganaron. Ushuaia puede ser hoy el escenario de una jugada geopolítica, pero mañana podría ser el símbolo de una soberanía erosionada.


Fuentes consultadas:

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