18.2 C
San Luis Potosí
sábado, enero 10, 2026

Un racimo de humanidad: cuando la lista es el mensaje

El texto de Jorge F. Hernández que celebra lo cotidiano en tiempos de deshumanización

Destacadas

Entre Líneas
Entre Líneashttps://entrelineas.news
Noticias claras, análisis profundo. La verdad se lee Entre Líneas. #EntreLineas

TL;DR

  • El artículo de Jorge F. Hernández enumera más de 80 oficios y personas en un solo párrafo
  • Es un ejercicio literario que celebra lo cotidiano frente a la deshumanización digital
  • La estructura sin puntos ni comas imita el flujo constante de la vida misma
  • En tiempos de algoritmos y estadísticas, el texto reivindica la singularidad humana

No es una lista, es un manifiesto

Si abres el artículo de Jorge F. Hernández en El País esperando un análisis político o una denuncia social, te vas a llevar una sorpresa. Lo que encuentras es un torrente de palabras que enumera, sin pausa ni respiro, más de 80 oficios, personas y situaciones cotidianas. Desde «las mujeres que madrugan» hasta «el fantasma de un novelista con pluma de ganso», pasando por «la dentista que abre ligeramente la boca cuando practica una endodoncia». No hay puntos, no hay comas que separen esta catarata de humanidad. Y ahí está justo el punto: en un mundo obsesionado con categorizar, etiquetar y algoritmizar todo, Hernández nos recuerda que la vida no viene con signos de puntuación.

La poética de lo ordinario

Lo interesante no es solo lo que dice, sino cómo lo dice. El texto funciona como un ejercicio de resistencia literaria. En tiempos donde todo contenido debe ser «digerible», «escanneable» y «optimizado para SEO», Hernández se planta con un párrafo de 800 palabras que desafía todas las reglas del periodismo digital. No hay subtítulos, no hay viñetas, no hay puntos clave. Solo el flujo constante de imágenes que celebran lo que normalmente pasa desapercibido: «el jardinero que habla a solas con las rosas», «el viejo ciego que lee todos los libros como si estuviesen impresos en Braille», «la mujer que confecciona banderitas de papel picado».

¿Por qué un racimo y no una estadística?

El título lo dice todo: «Un racimo». No «un análisis», no «un reporte», no «una investigación». Un racimo de uvas, de gente, de momentos. Hernández elige la metáfora agrícola frente a la tecnológica. En lugar de presentarnos datos sobre «el sector informal» o «las microeconomías», nos muestra al «vendedor de helados», al «bolero que renueva cada par de zapatos con un salivazo fugaz», al «carnicero inmortal». La diferencia es abismal: mientras las estadísticas deshumanizan, el racimo humaniza. Mientras los números generalizan, la lista particulariza.

El timing perfecto para lo imperfecto

Publicado el 27 de diciembre, en ese limbo entre Navidad y Año Nuevo, el texto funciona como un recordatorio oportuno. Justo cuando los medios se llenan de «resúmenes del año», «pronósticos para el próximo» y «las 10 tendencias que marcarán 2026», Hernández nos devuelve a lo esencial: la gente haciendo cosas, aquí y ahora. No hay futuro en su texto, solo presente continuo. «El niño que juega béisbol fuera de temporada en medio de un temporal», «la madre que lleva a una hija de la mano mientras alimenta al recién nacido», «el piloto que mira desde muy lejos el resplandor de las ciudades al filo del amanecer».

La crítica implícita a nuestra era

Detrás de esta celebración de lo cotidiano hay una crítica mordaz a cómo vivimos hoy. Hernández enumera «los lectores de periódicos en papel» y «las lectoras de esferas cristalinas» en la misma lista que «el arquitecto que traza edificios imposibles» y «la mujer ingeniera que lleva en su haber 18 puentes inamovibles». No hay jerarquía entre lo analógico y lo digital, entre lo tradicional y lo moderno. Lo que importa es la humanidad compartida. En un mundo donde los algoritmos de redes sociales nos dividen en burbujas ideológicas, el texto de Hernández nos recuerda que compartimos más de lo que nos separa.

¿Y al final, de qué habla «Un racimo»?

Habla de resistencia. De la resistencia de lo humano frente a lo algorítmico, de lo singular frente a lo estadístico, de lo cotidiano frente a lo espectacular. Hernández no está haciendo periodismo de denuncia, está haciendo poesía de reivindicación. Cada nombre en esa lista interminable es un pequeño acto de rebelión contra la deshumanización. «El actor mediocre que ha traicionado a su propia honestidad» está ahí, junto a «la mujer de macramé y doctorado en Física». Porque en este racimo, lo que importa no es el éxito o el estatus, sino simplemente estar haciendo algo, siendo alguien.

El cierre lo deja claro: «y todos —absolutamente todos— los lectores y afanadoras que merecen por lo menos una hora larga de felicidad y sosiego». En tiempos de productividad tóxica y burnout generalizado, desearle a la gente «una hora larga de felicidad y sosiego» suena casi revolucionario. No pide cambios sistémicos ni reformas estructurales. Pide lo básico: un respiro. Un momento para saborear la uva antes de que se desprenda del racimo.

Así que si alguien te pregunta «¿de qué habla ‘Un racimo’?», la respuesta es simple: habla de nosotros. De todos los que, contra viento y marea, seguimos haciendo cosas que no aparecen en los titulares pero que sostienen el mundo. Y en esa simple enumeración hay más verdad que en mil análisis políticos.


Fuentes consultadas:

Autor

  • Entre Líneas

    Noticias claras, análisis profundo. La verdad se lee Entre Líneas. #EntreLineas

- Publicidad -spot_img

Más noticias

- Publicidad -spot_img

Últimas Noticias