Lo que debes de saber
- Ucrania ataca la autopista M14, arteria vital para el suministro ruso hacia Crimea y el sur.
- Cada soldado ruso necesita hasta 18 litros de combustible y 3.5 kg de alimentos al día, sin contar munición.
- Rusia dispara entre 25,000 y 28,000 rondas de artillería diarias, lo que suma más de 1,500 toneladas de peso a transportar.
- En el frente oriental, Rusia avanza en Pokrovsk y Kúpiansk, pero sin lograr cercar completamente a las tropas ucranianas.

La guerra de los números: el hambre logística
Mientras los titulares se centran en los avances rusos sobre Pokrovsk y Kúpiansk, una batalla más silenciosa pero igual de decisiva se libra en las carreteras del sur de Ucrania. Pucará Defensa detalla una estrategia ucraniana que no busca recuperar territorio de golpe, sino asfixiar al invasor cortándole las líneas de suministro. La autopista M14, que conecta el sur de Rusia con Crimea y los territorios ocupados, se ha convertido en un cementerio de camiones y convoyes. Los drones ucranianos, incansables, golpean una y otra vez los puntos más vulnerables de la cadena logística rusa.
Para entender la magnitud del problema, hay que ponerse en las botas del soldado ruso promedio. Según los cálculos de Pucará, cada uno de los cientos de miles de efectivos desplegados necesita diariamente entre 2.5 y 3.5 kg de alimentos, entre 2.5 y 3.5 litros de agua, y entre 12 y 18 litros de combustible solo para moverse y generar energía. A eso se suman placas de blindaje, baterías, materiales para trincheras, insumos médicos y, por supuesto, municiones. La cuenta final es brutal: el ejército ruso debe mover toneladas de material cada día a través de rutas que los drones ucranianos convierten en trampas mortales.
«Cada soldado requiere de entre 2,5 y 3,5 kg de alimentos diarios y de entre 2,5 y 3,5 litros de agua potable para todo uso. Dado que Putin imita a Atila, el nivel de destrucción en las zonas que ocupa priva al ejército ruso de fuentes locales para depredar y satisfacer sus necesidades.» — Pucará Defensa

El frente oriental: metros ganados, guerra perdida
Mientras la logística rusa se desangra en el sur, en el este la historia es distinta. RTVE reporta que las tropas rusas continúan su avance en Pokrovsk, donde habrían tomado casi 70 edificios en solo 24 horas. Putin asegura que su ejército ha rodeado a unos 10,500 militares ucranianos en las zonas de Pokrovsk y Kúpiansk. Sin embargo, la realidad es más matizada: Pokrovsk aún no está completamente cercada, y las fuerzas ucranianas mantienen un cuello de botella de aproximadamente 5 kilómetros de ancho para replegarse o recibir refuerzos. En Kúpiansk, la situación es similar: las fuerzas rusas avanzan por tres calles principales, pero la ciudad no ha caído del todo.
Aquí surge la contradicción que ningún parte de guerra ruso quiere reconocer: ¿de qué sirve ganar metros en el frente si los soldados que los ocupan no tienen suficiente comida, agua o munición para sostener la posición? La estrategia ucraniana parece calcada de los manuales de desgaste: no buscan detener cada avance ruso, sino hacer que cada kilómetro ganado le cueste a Moscú más de lo que puede pagar. Y los números de la logística son implacables.
La artillería: el elefante en la habitación
Si hay un dato que debería preocupar al Kremlin, es el consumo de munición de artillería. Pucará calcula que Rusia dispara entre 25,000 y 28,000 rondas diarias. Cada proyectil de 152 mm pesa 43.5 kg, y con el contenedor completo llega a 60 kg. Esto significa que, solo en artillería, el ejército ruso necesita transportar entre 1,500 y 1,680 toneladas de munición cada día. Y todo ese peso debe moverse por carreteras donde los drones ucranianos esperan como buitres. No es casualidad que Ucrania haya concentrado sus ataques en los nodos logísticos: saben que si la artillería rusa se queda sin pólvora, el frente se derrumba.
La guerra de drones, por su parte, no da tregua. RTVE informa que en la madrugada del jueves, un nuevo ataque ruso alcanzó infraestructuras energéticas en la región de Odesa, aunque la mayoría de los drones fueron derribados. La Fuerza Aérea ucraniana afirmó haber neutralizado 94 de los 128 drones lanzados por Rusia, la mayoría del tipo kamikaze Shahed. Pero mientras Rusia intenta oscurecer Ucrania, Ucrania le está cortando el oxígeno a la maquinaria de guerra rusa.
El cerco que no se ve en los mapas
Los mapas de RTVE muestran avances rusos en el este, pero no reflejan la batalla invisible que se libra en las carreteras del sur. Ucrania está ejecutando un cerco logístico que, si funciona, podría cambiar el rumbo de la guerra sin necesidad de grandes contraofensivas. La pregunta es si el ejército ruso podrá sostener el ritmo actual de avance mientras sus líneas de suministro se encogen como una soga al cuello. Por ahora, Putin puede presumir metros ganados en Pokrovsk, pero si los camiones dejan de llegar, esos metros se convertirán en trampas mortales para sus propios soldados.


