TL;DR
- La jueza Barbara Moses aprobó juicio sumario contra TV Azteca en Nueva York por 600 mdd de deuda
- La televisora salió oficialmente de la Bolsa Mexicana de Valores este 18 de marzo
- Acreedores liderados por The Bank of New York Mellon acusan prácticas dilatorias y transferencias fraudulentas
- TV Azteca busca litigar en México mientras sus acreedores exigen justicia en cortes estadounidenses
Cuando el juego se acaba, se cambian las reglas
La jueza Barbara Moses no se anduvo con rodeos. Según La Jornada, aprobó la petición de los acreedores de TV Azteca para un juicio sumario, ese procedimiento abreviado que salta el circo completo de un juicio oral. Los que prestaron el dinero, liderados por The Bank of New York Mellon, llevan desde octubre diciendo que la televisora juega al escondite con 600 millones de dólares. Y la jueza les dio la razón: «sería más eficiente permitir una moción de juicio sumario ahora que exigir a las partes (y a numerosos terceros) que completen un extenso y costoso programa de investigación». Traducción: ya nos cansamos de tus maromas, Ricardo.
La desaparición bursátil: magia corporativa
Mientras en Nueva York aceleran el proceso, en México TV Azteca hace su mejor truco de desaparición. Proceso documenta que este miércoles la empresa «oficializó su salida del mercado bursátil». No fue un accidente: constituyeron el fideicomiso número F/1597, transmitieron recursos para recomprar acciones y cumplieron todos los trámites para borrarse del Registro Nacional de Valores. Todo muy ordenado, muy legal. Lo curioso es el timing: justo cuando los acreedores en EU alertan sobre «transferencias fraudulentas para esconder sus activos». ¿Coincidencia? La jueza Moses no parece creer en coincidencias.
El concurso que nadie quiere aceptar
Reforma reporta que «rebotan, por ahora, concurso mercantil de TV Azteca». La televisora anunció en febrero que entraría a este proceso, el último mecanismo legal antes de la quiebra que permite renegociar deudas bajo supervisión judicial. Pero hay un detalle: los acreedores estadounidenses no quieren jugar en esa cancha. Ellos insisten que la petición de concurso mercantil es «para no pagarles» y exigen que el juicio se litigue en México. TV Azteca, por supuesto, quiere exactamente lo contrario. Es como ver a dos niños peleando por dónde van a pelear.
Las excusas que ya nadie se cree
TV Azteca tiene su lista de culpables preparada: la transformación del ecosistema publicitario, el crecimiento digital, la migración de audiencias, el pago de licencias en 2018, la pandemia, los impuestos al SAT. Según Proceso, la empresa menciona «el desembolso de más de 3.8 mil millones de pesos por las licencias en 2018» como si fuera algo que les cayó del cielo, no una obligación contractual. Lo que no mencionan es que desde 2021 iniciaron «un proceso para reorganizar su deuda en moneda extranjera». O sea, llevan cinco años sabiendo que la cosa no cuadra y ahora actúan como si el problema hubiera aparecido ayer.
El descubrimiento que asusta
Lo más revelador del documento judicial que cita La Jornada es lo que TV Azteca está pidiendo: «la identidad de sus acreedores», «las fechas y precios a los que se adquirió cada Bono», «los rendimientos esperados de los compradores». La jueza calificó esta información como «extensa, de hecho, de alcance mundial». Pero piénsalo: ¿una empresa que debe 600 millones de dólares no sabe a quién le debe? ¿O más bien está buscando formas de descalificar a sus acreedores, de encontrar tecnicismos para no pagar? Los abogados de los acreedores no son tontos: alertaron sobre «supuestos archivos incorrectos y silencios» y temen que la televisora esté haciendo «transferencias fraudulentas».
El timing perfecto que huele a podrido
TV Azteca tiene hasta el 17 de abril para presentar sus alegatos en el juicio sumario. El proceso completo está programado para que los últimos documentos se presenten el 1 de julio de 2026. Mientras tanto, ya salieron de la Bolsa. Ya intentaron el concurso mercantil. Ya pidieron información «de alcance mundial» sobre sus acreedores. Cada movimiento parece diseñado para ganar tiempo, para complicar, para desgastar. Los acreedores pidieron a los jueces que en menos de una semana se les dé respuesta porque «la manera en que la televisora ha comunicado su concurso mercantil en México les hace sospechar de más tácticas dilatorias». Cuando hasta los jueces en Nueva York te dicen que estás dilatando, es porque ya te cacharon.
Lo que realmente está en juego
Esto no es solo sobre 600 millones de dólares. Es sobre qué pasa cuando una empresa mexicana con dueño famoso, con presencia mediática, con influencia, decide que las reglas no aplican para ella. Es sobre qué mensaje mandamos a los inversionistas internacionales: ¿que en México puedes pedir prestado, gastar, y luego esconderte detrás de trámites y tecnicismos? Los acreedores tienen nombres concretos: The Bank of New York Mellon lidera el grupo. No son fantasmas. No son especuladores. Son instituciones que prestaron dinero con un contrato, con condiciones, con plazos. Y ahora ven cómo la televisora que les debe hace fideicomisos, sale de la Bolsa, pide concursos mercantiles, solicita información imposible. La jueza Moses vio el patrón y dijo: basta. Juicio sumario. Sin más rodeos. Porque a veces la justicia tiene que ser rápida cuando la otra parte solo quiere que sea eterna.


