TL;DR
- Trump promete un ‘boom económico como el mundo nunca ha visto’ para 2026, coincidiendo con el 250 aniversario de EU
- Los militares recibirán cheques de 1,776 dólares antes de Navidad, un guiño al año de independencia de 1776
- Su aprobación económica se mantiene en 31%, muy por debajo de su aprobación general del 40%
- Lleva casi un año prometiendo una ‘Edad de Oro’ que no se refleja en poder adquisitivo o empleo
La promesa eterna que siempre está ‘a la vuelta de la esquina’
Donald Trump tiene un problema de credibilidad económica que ni los cheques patrióticos de 1,776 dólares pueden tapar. Once meses después de su histórica reelección, el presidente estadounidense sigue prometiendo una «Edad de Oro» que, según DW reporta, simplemente no acaba de concretarse en términos de poder adquisitivo o empleo. La contradicción es tan evidente que duele: mientras anuncia un «boom económico como el mundo nunca ha visto» para 2026, su aprobación en materia económica se mantiene estancada en un discreto 31%. ¿Alguien más huele el humo de la propaganda?
Los números que no cuadran con la retórica
Trump tiene un nivel de aprobación global estable alrededor del 40%, similar al de predecesores en el cargo, pero cuando se trata de economía, la cosa se pone fea. Ese 31% de aprobación económica es la prueba más clara de que los estadounidenses no están comprando el cuento del «boom». Y eso que la economía fue precisamente una de las razones que lo llevaron de nuevo a la Casa Blanca. El presidente insiste en que «heredamos un desastre» en alusión a la presidencia de Joe Biden, pero después de casi un año en el poder por segunda vez, esa excusa empieza a oler a rancio.
El cheque patriótico: ¿pan y circo en dólares?
La jugada más cínica de la semana: anunciar que más de 1,450,000 miembros de las fuerzas armadas recibirán un «dividendo de los guerreros» de 1,776 dólares antes de Navidad. El número no es casualidad – es un guiño directo al año de independencia de 1776, y Trump lo vende como parte de la celebración del 250º aniversario que coincidirá con el Mundial de Fútbol de 2026. Pero aquí la pregunta incómoda: ¿un cheque de menos de dos mil dólares compensa la falta de un verdadero plan económico? Parece más un intento desesperado por comprar aprobación con simbolismo barato que una política económica seria.
La retórica vs. la realidad del poder adquisitivo
Trump enumeró en su discurso desde la Casa Blanca que «los salarios están subiendo mucho más rápido que la inflación y lo más importante, el 100% de los trabajos creados lo han sido en el sector privado». Suena bien en papel, pero si los números fueran tan espectaculares, ¿por qué su aprobación económica no despega del 31%? La verdad es que los estadounidenses están cansados de promesas y quieren ver resultados tangibles en sus bolsillos. Llevar «casi un año prometiendo una ‘Edad de Oro'» sin que se materialice empieza a parecer más a un espejismo que a una estrategia económica.
El timing sospechoso del anuncio
No es casualidad que Trump anuncie este «boom» para 2026. Coincide no solo con el 250º aniversario de la independencia estadounidense, sino también con el Mundial de Fútbol. Es el escenario perfecto para una narrativa de «renacimiento nacional» que podría servir como trampolín político. Pero aquí está el detalle: 2026 está a un año de distancia, suficiente tiempo para que la gente olvide las promesas si no se cumplen, pero lo suficientemente cerca para mantener la esperanza viva. Es el timing perfecto para la política, pero ¿para la economía?
La pregunta que nadie hace
Si Estados Unidos realmente está «a las puertas de un boom económico como el mundo nunca ha visto», como dijo Trump en su alocución, ¿por qué necesita repartir cheques simbólicos a los militares? ¿Por qué la aprobación económica no refleja ese optimismo? La verdad incómoda es que después de once meses de gobierno, las grandes promesas económicas siguen siendo eso: promesas. Y mientras Trump habla de demostrar al mundo que EU sigue siendo la primera potencia mundial 250 años después, los ciudadanos comunes siguen esperando que esa grandeza se traduzca en su vida diaria. Al final, el verdadero «boom» podría ser el de la desilusión si las cifras no empiezan a cuadrar con la retórica.


