TL;DR
- Trump ordena bloqueo total de petroleros venezolanos bajo acusación de ‘organización terrorista’
- Exige devolución de ‘todo el petróleo, tierras y activos robados’ sin especificar qué reclama
- Despliega ‘la armada más grande jamás reunida en Sudamérica’ frente a costas venezolanas
- La medida llega tras incautación de petrolero con 2 millones de barriles la semana pasada
El bloqueo más grande de la historia sudamericana
Donald Trump no hace las cosas a medias. Cuando decide bloquear un país, lo rodea con «la armada más grande jamás reunida en la historia de Sudamérica», según sus propias palabras en redes sociales. La Jornada documenta que el Comando Sur de Estados Unidos ya divulgó parte del despliegue militar frente a las costas venezolanas, el más grande en décadas. Pero aquí viene lo interesante: mientras Trump habla de «organización terrorista» y «narcoterrorismo», su orden ejecutiva menciona algo más concreto: «hasta que devuelvan a Estados Unidos todo el petróleo, las tierras y otros activos que nos robaron».
¿Qué activos robados? El misterio del reclamo venezolano
La Jornada señala el punto clave que nadie en Washington parece querer aclarar: «No está claro a qué se refirió cuando dice ‘todo el petróleo, las tierras y otros activos que nos robaron'». Trump acusa al «régimen ilegítimo de Maduro» de usar «el petróleo de estos yacimientos robados para financiar el narcoterrorismo», pero no explica qué yacimientos, cuándo fueron robados, ni bajo qué legalidad Estados Unidos los reclama. Es como si de repente tu vecino te exigiera devolverle el jardín que «siempre fue suyo», sin mostrar escrituras ni testigos.
De la guerra contra las drogas al bloqueo petrolero
La narrativa oficial, según el secretario de Estado Marco Rubio, es que esto es parte de una «misión contra las drogas» para «desmantelar la infraestructura de estas organizaciones terroristas». Pero La Jornada revela el trasfondo: la semana pasada, Estados Unidos ya había incautado un petrolero con cerca de 2 millones de barriles de crudo venezolano. Ahora el bloqueo se vuelve total. La pregunta incómoda: ¿esto realmente tiene que ver con drogas o es una manera elegante de estrangular económicamente a un gobierno que Washington no reconoce?
Los muertos que nadie cuenta
Mientras Trump habla de «éxito» en la campaña, La Jornada reporta un dato escalofriante: la ofensiva en los mares del Caribe «ha dejado al menos 95 muertos». El secretario de Guerra Pete Hegseth se niega a hacer público el video sin editar de un ataque donde fueron abatidos dos sobrevivientes de un primer bombardeo. Dice que el Pentágono sólo mostrará las imágenes a ciertos miembros del Congreso, no a todos. Cuando un gobierno habla de «transparencia» pero esconde videos de operaciones que dejan decenas de muertos, algo huele mal.
La designación conveniente: de bandas criminales a terroristas
Trump no sólo declaró a Venezuela «organización terrorista extranjera». Según La Jornada, también designó como tal a la banda colombiana Clan del Golfo. La estrategia es clara: cuando quieres justificar acciones militares extremas, primero conviertes a tus objetivos en «terroristas». Así cualquier medida, por draconiana que sea, se vende como «defensa nacional». El problema es que esta lógica, aplicada consistentemente, podría convertir media América Latina en zona de guerra.
¿Bloqueo legal o acto de piratería moderna?
La Jornada plantea la duda legal: «No está claro cómo la administración Trump impondrá el bloqueo contra los buques sancionados, y si recurrirá a la Guardia Costera para interceptar embarcaciones». Interceptar barcos en aguas internacionales bajo el argumento de que transportan «petróleo robado» es territorio legal pantanoso. Si cualquier país puede declarar que los recursos naturales de otro son «su propiedad robada» y bloquear su comercio, volvemos a la ley del más fuerte.
El timing perfecto: después de Biden, antes de las elecciones
Trump no pierde oportunidad para atacar a su predecesor: acusa a la «débil e inepta administración de Biden» de permitir que Venezuela enviara «inmigrantes ilegales y criminales». Ahora promete devolverlos «a un ritmo acelerado». La narrativa es clara: yo soy el duro que arregla los desastres del débil anterior. Curioso cómo las crisis internacionales siempre coinciden con necesidades políticas domésticas.
La pregunta que nadie hace: ¿y el petróleo para quién?
Si realmente hay 2 millones de barriles incautados y un bloqueo total a la exportación venezolana, alguien se está beneficiando. Venezuela tiene las reservas petroleras más grandes del mundo. Cerrar su salida al mercado global afecta los precios mundiales y deja espacio para que otros productores llenen el vacío. ¿Quiénes son esos otros productores? Estados Unidos es ahora el mayor productor mundial de petróleo. Casualidad, ¿no?
El precedente peligroso: si funciona con Venezuela, ¿quién sigue?
La lógica de Trump es simple: si un gobierno no nos gusta, lo declaramos terrorista, bloqueamos su economía y exigimos que nos «devuelva» recursos que nunca fueron nuestros. Si esto funciona con Venezuela, ¿qué impide aplicarlo a México por el gas, a Bolivia por el litio, a Chile por el cobre? Cuando el país más poderoso del mundo decide que la propiedad de los recursos naturales depende de su aprobación política, estamos en un mundo donde la soberanía es un concepto relativo.
La respuesta venezolana: «irracional» pero sin opciones
Caracas calificó la medida de «irracional», pero frente a «la armada más grande jamás reunida en Sudamérica», las opciones son limitadas. La pregunta real no es si Venezuela es o no un gobierno problemático -lo es-, sino si el remedio de Trump no es peor que la enfermedad. Un bloqueo naval total en tiempos de paz, sin resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, con decenas de muertos y reclamos de propiedad sin fundamento, huele más a imperialismo del siglo XIX que a política exterior del XXI.


