TL;DR
- Los camarotes del Tren Maya llegan con 15 meses de retraso según Elnorte
- El ‘Expreso de Año Nuevo’ cuesta desde 22,998 pesos por persona
- El proyecto reporta 1.38 millones de pasajeros pero sigue siendo operación militar
- Mexicana ofrece tarifas 22% más baratas pero el paquete completo sigue siendo de lujo
El tren que llegó tarde a su propia fiesta
No mames, imagínate anunciar algo con bombo y platillo, prometer que va a revolucionar el turismo en el sureste, y luego llegar 15 meses tarde. Así de simple: Elnorte documenta que los camarotes del Tren Maya de Larga Distancia finalmente arrancan este diciembre, pero con un retraso que ya huele a costumbre. Lo curioso es que mientras un medio señala el atraso, otros como Política se enfocan en el glamour del «Expreso de Año Nuevo» con cena y brindis. ¿Qué prefieren que veamos: la fiesta o los platos rotos?
23 mil pesos por brindar en un tren militar
Aquí está el detalle que duele: el paquete más básico del «Expreso de Año Nuevo» arranca en 22,998 pesos por persona. Sí, leíste bien. Veintitrés mil varos para viajar en un tren que, según La Jornada, es parte de un ecosistema militar que incluye hoteles del Ejército y vuelos de Mexicana de Aviación, también bajo la Secretaría de la Defensa Nacional. El general Óscar Lozano, responsable del Tren Maya, presume que van a superar el objetivo de 1.2 millones de pasajeros, esperando cerrar con 1.38 millones. Pero la pregunta incómoda es: ¿cuántos mexicanos normales pueden pagar 23 mil pesos por un viaje de fin de año?
El negocio redondo del turismo militarizado
Aquí es donde la cosa se pone interesante. No es solo el tren: es el paquete completo. Vuelos con Mexicana (que según su director Leonardo Ávila ofrece tarifas 18-22% más baratas que las comerciales), hospedaje en hoteles Mundo Maya (que el general Tonatiuh Velasco califica como «de cuatro estrellas»), y claro, el viaje en el tren. Diez paquetes turísticos diferentes, todos operados por empresas militares. Lo que empezó como un proyecto de infraestructura se convirtió en un conglomerado turístico donde las fuerzas armadas controlan transporte, hospedaje y hasta las aerolíneas. ¿Turismo accesible o monopolio disfrazado de desarrollo?
Las cifras que no cuadran
Mientras los generales hablan de ocupación hotelera (9 mil turistas en julio, más de 10 mil en agosto) y de superar metas, hay algo que no termina de cerrar. Si el tren va tan bien, si los hoteles se llenan, si las aerolíneas militares ofrecen tarifas competitivas… ¿por qué necesitan paquetes de lujo de 23 mil pesos para «mejorar los niveles de ocupación»? ¿Y por qué Elnorte sigue reportando retrasos de 15 meses en servicios que se prometieron hace rato? Parece que hay dos narrativas: la de los boletines de prensa con brindis y camarotes, y la de la realidad con atrasos y precios que solo unos cuantos pueden pagar.
¿Y el turismo accesible para los mexicanos?
El mayor absurdo de todo esto es que se vende como un proyecto para el pueblo, para conectar el sureste, para democratizar el turismo. Pero cuando ves los números fríos: 23 mil pesos por un viaje de fin de año, hoteles de cuatro estrellas operados por militares, vuelos que aunque sean «más baratos» siguen siendo parte de un paquete de lujo… la pregunta se hace sola. ¿Para quién es realmente el Tren Maya? Porque el mexicano promedio que gana 6 mil pesos al mes ni de chiste puede pagar 4 meses de sueldo por un viaje en tren. Y mientras, los generales hablan de «superar objetivos» y de «avances sin contratiempos» en nuevas líneas ferroviarias. Alguien debería preguntar: si ya hay retrasos de 15 meses en lo prometido, ¿qué garantía hay de que lo nuevo sí llegue a tiempo?
Lo más irónico es que todo esto se anuncia precisamente para fin de año, cuando la gente busca opciones accesibles para viajar. Pero en lugar de ofrecer alternativas económicas para las familias mexicanas, lo que tenemos es un producto de lujo operado por militares, con precios que parecen sacados de un resort exclusivo. El tren que prometió conectar a los mexicanos con su patrimonio maya terminó siendo un club exclusivo donde la membresía cuesta 23 mil pesos. Y lo peor: llegó 15 meses tarde a su propia inauguración.


