TL;DR
- Trump amenazó con aranceles del 5% si México no entregaba 249 millones de metros cúbicos de agua antes del 31 de diciembre
- México aceptó liberar el agua a partir del 15 de diciembre, pero Sheinbaum insiste: «no compromete mayor cantidad del líquido que le corresponde»
- Expertos señalan que la presión responde más a estrategia política que a preocupación real por el agua
- El tratado permite regularizar déficits en el siguiente ciclo, pero México arrastra rezagos desde 2020-2021
La amenaza que sí funcionó
Donald Trump no anda con rodeos. Cuando quiere algo, lo pide con el garrote en la mano. Esta vez fue el agua: 5% de aranceles a todos los productos mexicanos si no recibía 249 millones de metros cúbicos antes de que terminara el año. Y funcionó. El viernes 12 de diciembre, apenas días después del ultimátum, México anunció que comenzaría a liberar el agua a partir de esta semana. Elpais documenta cómo la Administración Trump celebró el acuerdo como una victoria: «Una vez más, Estados Unidos está siendo tratado con justicia», dijo Brooke Rollins, secretaria de Agricultura.
La defensa de Sheinbaum: «No damos lo que no tenemos»
Claudia Sheinbaum salió al quite rápido. En su conferencia matutina del lunes, la presidenta aclaró que el acuerdo «no compromete mayor cantidad del líquido que le corresponde o con el que no cuente». Según Jornada, explicó que Estados Unidos exigía toda el agua en diciembre, pero que físicamente era inviable. «Se hizo énfasis en que no es que no hayamos querido entregar el agua sino que no ha llovido suficiente», dijo. Ahí está el meollo del asunto: el tratado de 1944 establece que México debe dar 2,158 millones de metros cúbicos cada cinco años, pero si hay sequía extraordinaria, puede compensar en el ciclo siguiente. Y eso es precisamente lo que ha pasado.
El juego político detrás del agua
Aquí es donde la cosa se pone interesante. Eleconomista cita a expertos que ven la presión de Trump como «más a una estrategia política y comercial que a una preocupación real por el agua». Raúl Rodríguez Márquez, del Consejo Consultivo del Agua, lo dice claro: el mandatario busca endurecer o incluso renegociar el tratado. Y tiene sentido electoral: Texas, el estado más importante para los republicanos, tiene agricultores desesperados por agua. El senador John Cornyn, que se juega su puesto en 2026, había propuesto cortar ayudas internacionales a México hasta que pagara. No es casualidad que la amenaza llegara ahora.
Los números que nadie menciona
Mientras todos hablan de lo que México debe, pocos recuerdan lo que recibe. El tratado es de doble vía: México entrega agua del río Bravo, pero recibe 1,850 millones de metros cúbicos anuales del Colorado. Roberto Velasco, canciller en funciones, lo subrayó: el país recibe más agua de la que da. Pero hay un problema de fondo: según Elfinanciero, las presas internacionales La Amistad y Falcón apenas almacenan 200 millones de metros cúbicos, muy por debajo de lo necesario. Hugo Rojas, exdirector de la ANEAS, lo dijo sin anestesia: «Haría falta un volumen adicional que simplemente no existe».
El fantasma del 2020
Los que vivieron los bloqueos de agricultores en Chihuahua en 2020 no olvidan. Carreteras tomadas, tractores como barricadas, el grito de «¡el agua es de los mexicanos!» resonando en la frontera. Los expertos consultados por Eleconomista advierten que una extracción masiva podría reactivar esos conflictos. Y con razón: mientras Texas exige agua, el norte de México sufre una megasequía persistente. Sheinbaum lo sabe, por eso insiste en que no pondrá en riesgo el consumo humano. Pero la pregunta incómoda queda: ¿hasta dónde puede ceder sin encender la mecha social?
La próxima batalla: enero 2026
El acuerdo actual es solo el round uno. Ambos países tienen hasta el 31 de enero de 2026 para definir cómo compensar el déficit del ciclo anterior. Elfinanciero detalla que el entendimiento incluye negociaciones sobre «la retribución oportuna del déficit excepcional». Traducción: esto no ha terminado. Y el contexto no ayuda: 2026 trae el Mundial compartido con Canadá y la renegociación del T-MEC. El agua se suma a una agenda bilateral que ya estaba saturada de narcotráfico, migración y guerra comercial.
¿Quién gana realmente?
Trump puede pavonearse diciendo que puso primero a los agricultores estadounidenses. Sheinbaum puede decir que defendió los intereses de México sin ceder más de lo debido. Pero la realidad es más gris. México arrastra rezagos desde el ciclo 2020-2021, y aunque el tratado permite compensar, la falta de planeación y eficiencia ha hecho que el volumen pendiente crezca. Eduardo Vázquez de Agua Capital lo reconoce: «El propio tratado contempla esquemas para postergar entregas bajo escenarios extraordinarios, pero la realidad es que nos hemos atrasado más de la cuenta».
Mientras tanto, las presas siguen medio vacías, la sequía no cede, y Texas sigue esperando su agua. El tratado de 1944, que cumplirá 82 años en febrero, se prueba en un escenario que sus firmantes nunca imaginaron: cambio climático, megasequías y un presidente estadounidense que usa el agua como moneda de cambio comercial. Sheinbaum descarta renegociarlo, pero la presión no va a bajar. Porque cuando se trata de agua y política, siempre hay sed de más.
Fuentes consultadas:
- Elpais – México suma al agua a una compleja agenda bilateral con Estados Unidos
- Jornada – Acuerdo con EU no compromete a dar agua que no tenemos: Sheinbaum
- Eleconomista – México, ante un escenario complejo
- Elfinanciero – Tratado de Aguas con EU: ¿Cuándo iniciará México la entrega de más de 249 millones de metros cúbicos?


