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lunes, enero 12, 2026

Sudáfrica: 20 bajas en 15 días y nadie sabe por qué

El segundo tiroteo masivo del mes expone la normalización de la violencia

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TL;DR

  • 10 muertos y 10 heridos en Bekkersdal, el segundo tiroteo masivo en 15 días
  • Un niño de 3 años murió en el primer ataque en Pretoria el 6 de diciembre
  • La policía admite que no sabe el motivo: «algunas víctimas fueron tiroteadas al azar»
  • Sudáfrica tiene una de las tasas de homicidio más altas del mundo

La normalización del horror

Diez muertos, diez heridos. La cifra suena a estadística de guerra, pero es el saldo de un domingo cualquiera en Bekkersdal, un municipio a las afueras de Johannesburgo. Según DW, hombres armados desconocidos salieron a las calles y empezaron a disparar al azar. La policía, en su declaración más honesta y aterradora, admitió que no tiene idea del motivo. No es que estén investigando, es que literalmente no saben por qué. «Algunas víctimas fueron tiroteadas al azar», dice el comunicado oficial como si fuera un detalle menor, como si la aleatoriedad de la muerte fuera algo que se puede mencionar entre paréntesis.

15 días, 22 muertos y un niño de 3 años

Lo más escalofriante no es este tiroteo aislado, sino que es el segundo en menos de tres semanas. El 6 de diciembre, otros hombres armados irrumpieron en un albergue cerca de Pretoria y mataron a una docena de personas. Entre ellas, un niño de tres años. La policía dijo que aquel ataque ocurrió en un local que vendía alcohol ilegalmente. Ahora, este nuevo baño de sangre fue cerca de una taberna informal en Bekkersdal, una zona empobrecida cercana a algunas de las principales minas de oro del país. El patrón se repite: pobreza, alcohol informal, armas y muerte. Pero nadie conecta los puntos.

«No tenemos un desglose de quiénes son»

La frase de la brigadier Brenda Muridili, portavoz de la policía de Gauteng, debería hacer sonar todas las alarmas. Diez personas mueren y las autoridades no pueden ni identificar a las víctimas. No es que no quieran, es que no pueden. El sistema está tan colapsado que ni siquiera tienen los recursos básicos para documentar quiénes son los muertos. Cuando la burocracia de la muerte falla en lo más elemental, ¿qué esperanza hay de que investiguen los crímenes?

La geografía de la desesperación

Bekkersdal no es un lugar cualquiera. Está a 40 kilómetros al suroeste de Johannesburgo, cerca de las minas de oro que alguna vez fueron símbolo de la riqueza sudafricana. Hoy es una zona empobrecida donde la violencia se ha normalizado hasta el punto de que dos tiroteos masivos en quince días no generan ya sorpresa internacional. Sudáfrica, con sus 63 millones de habitantes, carga con una de las tasas de homicidio más altas del mundo. Pero aquí está el detalle que duele: cuando la violencia se vuelve estadística, deja de ser noticia. Se convierte en clima.

La pregunta incómoda que nadie hace

Si esto hubiera pasado en Europa o Estados Unidos, habría portadas internacionales, análisis de expertos, declaraciones de líderes mundiales. En Sudáfrica, es un párrafo en la sección internacional. La cobertura de DW es prácticamente la única que documenta ambos eventos, y aún así se limita a reportar los hechos sin profundizar en las causas estructurales. ¿Por qué la violencia en África se trata como fenómeno meteorológico -algo que simplemente ocurre- mientras que en otros lugares se analiza como falla del sistema?

Cuando «al azar» se vuelve política

La frase «algunas víctimas fueron tiroteadas al azar» debería ser el titular de todas las reflexiones sobre seguridad pública. Porque cuando la muerte llega sin motivo, sin objetivo, sin razón más allá de la disponibilidad de un arma y la voluntad de usarla, estamos ante el colapso total del contrato social. No es crimen organizado, no es venganza personal, no es conflicto político. Es la banalización absoluta de la vida humana. Y lo peor es que ya ni siquiera nos sorprende.

Los heridos fueron trasladados al hospital, dice el reporte. Como si eso fuera un consuelo. Como si sobrevivir a una lluvia de balas aleatorias fuera ganar algo. Mientras tanto, en algún lugar de Sudáfrica, alguien está preparando el próximo comunicado de prensa que dirá «hombres armados desconocidos» y «motivo no claro». Y nosotros seguiremos leyendo, asintiendo, y pasando a la siguiente noticia. Porque al final, 20 bajas en 15 días es solo un número. Hasta que te toca ser el 21.


Fuentes consultadas:

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