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sábado, enero 10, 2026

Oaxaca tiembla otra vez: 4.1 Richter y la normalización del miedo

Un sismo más en el calendario sísmico mexicano que nadie sintió pero todos reportaron

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TL;DR

  • Magnitud 4.1 a las 2:13 am del 12 de diciembre – un sismo que probablemente nadie sintió
  • Epicentro a 44 km de Tepelmeme con 61.3 km de profundidad – demasiado profundo para causar daños
  • Cronista lo llama «fenómeno climático» – error básico que revela el desconocimiento mediático
  • La normalización de reportar cada microsismo como si fuera el «Big One» de California

El sismo que nadie sintió pero todos reportaron

Oaxaca volvió a temblar. O al menos, eso dice el Servicio Sismológico Nacional. Un movimiento de 4.1 en la escala de Richter a las 2:13 de la madrugada del viernes 12 de diciembre, con epicentro a 44 kilómetros al sureste de Tepelmeme y una profundidad de 61.3 kilómetros. Cronista reporta el dato con la seriedad de quien anuncia el fin del mundo, pero la realidad es más prosaica: un sismo de magnitud moderada, a más de 60 km de profundidad, en medio de la noche, en una zona montañosa. La probabilidad de que alguien lo haya sentido es casi tan baja como la de que un medio no lo convierta en noticia de portada.

Cuando el periodismo confunde clima con geología

Aquí viene lo bueno: Cronista se refiere al temblor como «fenómeno climático». No, no es broma. En el mismo párrafo donde dan coordenadas precisas (latitud 17.583°, longitud -97.078°) y profundidad exacta, meten la pata hasta el fondo. Los terremotos son fenómenos geológicos, señores, no climáticos. El clima es lo que hace que llueva o haga sol; los sismos son lo que pasa cuando las placas tectónicas se mueven después de millones de años de acumular estrés. Error básico que revela algo preocupante: reportamos sismos sin entender ni siquiera qué son.

La normalización del miedo sísmico

México registra en promedio más de 90 sismos diarios. Noventa. Al día. La gran mayoría son microsismos que ni siquiera aparecen en los sensores de la gente común. Pero cada vez que uno supera los 4.0 Richter, saltan las alertas mediáticas como si fuera 1985 otra vez. El artículo de Cronista incluye hasta una sección de «Recomendaciones para la población mexicana» – aléjate de ventanas, busca refugio bajo una mesa – como si un sismo de 4.1 a 61 km de profundidad fuera a derrumbar edificios. El problema no es informar; el problema es informar sin contexto, generando una ansiedad sísmica constante que termina por anestesiar a la población cuando realmente viene uno fuerte.

¿Por qué Oaxaca tiembla tanto? La respuesta que nadie quiere escuchar

El artículo pregunta retóricamente «¿Por qué hay tantos sismos en México?» y responde con lo obvio: estamos sobre cinco placas tectónicas. Pero la verdadera pregunta debería ser: ¿por qué seguimos sorprendiéndonos? Oaxaca es, junto con Guerrero y Chiapas, una de las zonas más sísmicas del país. La placa de Cocos se mete bajo la placa Norteamericana a razón de 6-7 cm por año. Es física pura, no magia. Reportar un sismo en Oaxaca en diciembre es como reportar que llovió en Veracruz en temporada de huracanes: sí, es lo que pasa.

El negocio del miedo y los clicks

Hay algo perverso en cómo los medios manejan la información sísmica. Un sismo de 4.1 Richter en Oaxaca a las 2:13 am genera titulares, mientras que las 10 muertes diarias por violencia en el estado pasan a página 12. Prioridades distorsionadas. Cronista incluso mete en la misma nota promociones de «entradones para Bad Bunny» y noticias del aguinaldo, como si el terremoto fuera solo un gancho más para juntar tráfico. La seísmicidad se ha convertido en contenido, no en información vital.

Lo que realmente debería indignarnos

Mientras discutimos si un sismo de 4.1 es noticia o no, hay datos que sí deberían sacudirnos: según el Centro Nacional de Prevención de Desastres, el 60% de los municipios de Oaxaca tienen alta o muy alta vulnerabilidad sísmica. Las construcciones informales siguen creciendo en laderas inestables. Los protocolos de evacuación en escuelas son más teoría que práctica. Pero eso no genera clicks. Un número rojo en un sismógrafo, sí.

El próximo sismo fuerte en Oaxaca no será sorpresa. La ciencia lo viene diciendo hace años: la brecha sísmica de Guerrero-Oaxaca acumula energía desde 1911. Cuando llegue, no será un «fenómeno climático» de 4.1 Richter a las 2:13 am. Será algo que realmente cambiará vidas. Y quizás entonces nos preguntemos por qué estábamos tan ocupados reportando microsismos que nadie sintió, en lugar de prepararnos para el que sí vamos a sentir.


Fuentes consultadas:

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  • Entre Líneas

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