TL;DR
- 33 heridos y un tsunami de 70 cm tras sismo de 7.6 en norte de Japón
- 800 hogares sin electricidad y 28 mil personas evacuadas por alertas
- Derrame de 450 litros de agua radiactiva en planta de Rokkasho, pero ‘sin riesgo’ según autoridades
- Réplica de 6.4 grados horas después mantiene a región en alerta máxima
- Japón enfrenta su prueba sísmica anual con el fantasma de Fukushima de 2011
El temblor que nadie esperaba (pero todos sabían que llegaría)
Cuando el reloj marcaba las 11:15 de la noche del lunes en Japón, la tierra decidió recordarles a 125 millones de personas que viven sobre una bomba de tiempo geológica. Un terremoto de magnitud 7.6 -o 7.5, según quién mida- sacudió la costa norte del país, específicamente frente a Misawa, a unos 80 kilómetros de la prefectura de Aomori. La Jornada reporta que el sismo se produjo a 53 kilómetros de profundidad, mientras que Infobae cita al Servicio Geológico de Estados Unidos que lo ubicó a 44 kilómetros bajo la superficie. Pequeñas diferencias que, en el fondo, no cambian una realidad: Japón vuelve a temblar, literalmente.
Tsunami de 70 cm y el baile de cifras oficiales
Lo primero que activó el sistema de alertas fue la amenaza de tsunami. La Agencia Meteorológica de Japón pronosticó olas de hasta TRES METROS, pero la realidad se quedó en 70 centímetros en el puerto de Kuji, prefectura de Iwate. Elcomentario documenta que también se registraron olas de 50 centímetros en Urakawa, Hokkaido. ¿Falsa alarma o preparación extrema? En un país que perdió 18,500 personas en el tsunami de 2011, prefieren pecar por exceso.
Las cifras de heridos bailan según la fuente: La Jornada habla de 30 heridos, mientras Infobae eleva la cifra a 33. Lo constante: una persona en estado grave en Hokkaido. La mayoría de las lesiones, según la emisora pública NHK, fueron por «objetos que caían». En un país donde hasta los estantes están diseñados para terremotos, ese dato debería hacer ruido.
La infraestructura que aguanta (y la que no)
Aquí es donde se ve la preparación japonesa, pero también sus límites. Infobae detalla que alrededor de 800 hogares quedaron sin electricidad, los trenes bala Shinkansen se suspendieron y aproximadamente 200 pasajeros pasaron la noche varados en el Aeropuerto New Chitose de Hokkaido. Parte del techo de la terminal de vuelos internos se agrietó y cayó al suelo.
Pero lo más revelador: 480 residentes se refugiaron en la Base Aérea de Hachinohe y 28 mil personas fueron evacuadas preventivamente, según la recomendación de la Agencia de Gestión de Incendios y Desastres. 18 helicópteros de defensa fueron movilizados para evaluación de daños. Es decir, el aparato estatal se activó rápido, pero la pregunta incómoda es: ¿por qué tantos siguen viviendo en zonas de alto riesgo sísmico?
El elefante en la habitación: el derrame nuclear ‘sin riesgo’
Aquí está el dato que hace arquear las cejas: Infobae reporta que en la planta de reprocesamiento de combustible de Rokkasho, en Aomori, se derramaron 450 litros (118 galones) de agua de un área de enfriamiento de combustible gastado. Las autoridades dicen que «no había preocupación por la seguridad» y que el nivel de agua «permaneció dentro del rango normal».
¿Les suena familiar? En 2011 también empezó con «no hay anomalías» y terminó con la peor crisis nuclear desde Chernóbil. La Jornada recuerda que las centrales nucleares de Higashidori y Onagawa no mostraron anomalías, según Tohoku Electric Power. Pero el fantasma de Fukushima, con sus 18,500 muertos o desaparecidos, sigue merodeando cada vez que tiembla en Japón.
Réplicas y la advertencia más aterradora
Si pensaban que lo peor había pasado, la tierra tenía otra sorpresa. Elcomentario informa que a las 6:52 de la mañana del martes, un sismo de magnitud 6.4 golpeó la misma zona, a solo 10 km de profundidad. No generó alerta de tsunami, pero alcanzó nivel 4 en la escala sísmica japonesa (de 7 niveles).
Pero aquí viene lo realmente preocupante: las autoridades emitieron «una alerta especial ante la posibilidad de que la zona se vea afectada por un sismo de magnitud considerablemente inusual en los próximos días». Traducción: esto podría ser solo el calentamiento. La Jornada añade que un panel gubernamental aumentó recientemente la probabilidad de un temblor importante en la fosa de Nankai a entre 75% y 82% en los próximos 30 años.
Japón: el país que aprendió a vivir con el abismo bajo los pies
El dato que pone todo en perspectiva: Japón registra aproximadamente 1,500 sismos cada año. La gran mayoría son leves, pero como señala La Jornada, los daños varían según ubicación y profundidad. Este terremoto de 7.6 generó nivel 6 superior (casi el máximo) en Hachinohe, Aomori.
Lo que este evento revela no es la vulnerabilidad de Japón -eso ya lo sabíamos-, sino su capacidad de respuesta casi militarizada. Pero también expone las contradicciones: un país hiperpreparado que sigue teniendo derrames nucleares «controlados», que evacúa a 28 mil personas pero mantiene reactores en zonas sísmicas, que construye infraestructura antisísmica pero sigue teniendo heridos por «objetos que caen».
La primera ministra Sanae Takaichi dijo «estamos poniendo la vida de las personas en primer lugar». Habrá que ver si, cuando pase la emergencia, esa filosofía se mantiene en las decisiones sobre dónde reconstruir, qué reactores mantener y cuánta memoria conservar del 2011. Porque en el Cinturón de Fuego del Pacífico, la próxima sacudida no es cuestión de si, sino de cuándo.


