TL;DR
- El BdeM bajó la tasa de 11% a 7% en 12 reuniones consecutivas
- La inflación general cerró 2025 en 3.69%, pero la subyacente en 4.33% – la más alta desde 2023
- Jonathan Heath tuvo voto disidente y pide «evaluar meticulosamente» la reversión de la inflación
- Los ajustes al IEPS afectarán refrescos, cigarros y gasolina premium en 2026
La promesa de recortes que viene con letra chiquita
El Banco de México ya nos tiene acostumbrados a este baile: anuncia que bajará las tasas de interés, pero siempre con un «depende». Según Jornada, la junta de gobierno confirmó que hará recortes graduales de la tasa de referencia durante 2026, pero con una condición que parece sacada de contrato de teléfono celular: «estarán condicionados a datos macroeconómicos». O sea, prometen bajar el costo del crédito para empresas y personas, pero solo si los números les cuadran. Ya llevan 12 reuniones consecutivas bajando la tasa de 11% a 7%, pero ahora el ritmo se pone más lento.
La inflación que sí bajó y la que no quiere soltar
Aquí está el detalle que nadie quiere ver de frente: la inflación general cerró 2025 en 3.69% anual, dentro del rango de estabilidad del Banco de México. Suena bien, ¿no? Pero la inflación subyacente -esa que determina la trayectoria de precios a mediano y largo plazo- se quedó en 4.33%. No cualquier 4.33%, sino el nivel más alto desde 2023. Es como decir que el paciente ya no tiene fiebre, pero la infección sigue ahí, campante. El Inegi reporta el dato, pero el BdeM sabe que ahí está el verdadero problema.
El disidente que nadie quiere escuchar
Jonathan Heath, el subgobernador que tuvo el voto disidente en la última reunión de 2025, viene con la advertencia incómoda: hay que «evaluar meticulosamente el tiempo que tomará no solo revertir la creciente tendencia al alza que ha mostrado la inflación subyacente, sino además calibrar la magnitud de la posible reversión de la inflación no subyacente». Traducción: «no se apuren, esto puede salir peor de lo que creen». Heath pide ajustar el pronóstico a una trayectoria «más creíble», que en lenguaje banquero significa «menos optimista de lo que estamos diciendo».
La cuesta de enero que viene con IEPS incluido
Justo cuando creías que la cuesta de enero solo era por los aguinaldos gastados, llegan los ajustes al IEPS. Refrescos, sueros, cigarros y, eventualmente, gasolina premium se encarecerán en 2026. La mayoría de la Junta del BdeM dice que estos serán efectos «de una sola vez y de carácter transitorio». Uno hasta argumentó que los genéricos afectados representan solo 2.2% de la canasta del INPC, «lo que, en principio, limita el impacto directo sobre la inflación general». Pero aquí hay que preguntarse: ¿alguien le ha explicado a la gente que «transitorio» en economía puede significar meses, no días?
El juego de expectativas que todos perdemos
El BdeM quiere convergencia «ordenada y sostenida» de la inflación a la meta de 3%. Suena bonito en las minutas, pero en la calle la gente sigue viendo cómo los precios de lo básico no paran de moverse. La tasa de interés del 7% sigue siendo alta históricamente, y los recortes «graduales» significan que el alivio para quienes piden créditos será lento, muy lento. Mientras tanto, la inflación subyacente en 4.33% nos dice que los precios de servicios, educación y salud -cosas que no puedes dejar de pagar- siguen subiendo más de lo que deberían.
Lo más preocupante es que este baile entre tasas e inflación ya lo hemos visto antes. El BdeM promete, la inflación responde a medias, y al final los que pagan el pato son los que necesitan crédito para crecer sus negocios o los que ven cómo su salario vale menos cada mes. Heath tiene razón en ser cauteloso, porque en economía, lo que sube rápido puede bajar lento, y lo que se anuncia con bombo y platillo puede terminar siendo otra promesa incumplida.


