TL;DR
- El paquete de 11,100 millones es el mayor de la historia entre EE.UU. y Taiwán
- Incluye HIMARS, drones y misiles antitanque para «capacidad asimétrica»
- Trump busca acercamiento comercial con China mientras arma a su rival
- Taiwán planea gastar 5% de su PIB en defensa para 2030
- Pekín protesta pero la venta sigue siendo legal bajo la Ley de Relaciones con Taiwán
11,100 millones que dicen «te defiendo» mientras le sonrío a tu enemigo
No mames, imagínate la escena: por un lado, Donald Trump le sonríe a Xi Jinping buscando «soluciones viables» a la guerra comercial. Por el otro, su gobierno anuncia el paquete de armas más grande de la historia para Taiwán: 11,100 millones de dólares. Según DW, esto incluye ocho sistemas de armas, desde los famosos HIMARS hasta drones y misiles antitanque. Taipéi dice estar «sinceramente agradecido». Pekín, como ya es costumbre, manda su protesta enérgica. Y en medio, la pregunta que nadie quiere responder: ¿de verdad creen que pueden bailar con dos novias al mismo tiempo?
La «capacidad asimétrica» o cómo sobrevivir cuando el otro es 20 veces más grande
David Sacks, investigador del Council on Foreign Relations, lo llama como es: este paquete está «claramente orientado a dotar a Taiwán de la capacidad de repeler una invasión china». En cristiano: cuando China tiene un ejército que te hace parecer hormiga, necesitas aguijones venenosos. Los HIMARS, esos sistemas de cohetes que han sido estrellas en Ucrania, son parte del menú. La idea es que Taiwán desarrolle «capacidades asimétricas» – o sea, métodos no convencionales para que una invasión le salga tan cara a China que mejor ni lo intente.
El contexto no es menor: China lleva años haciendo presión militar con aviones que se acercan a la isla, patrullas navales y actividades de la guardia costera. Es como el vecino que te pone la música a todo volumen para que sepas quién manda en la cuadra. Taiwán, con su ejército considerablemente menor, necesita algo más que buenas intenciones.
Trump: el vendedor de armas que quiere ser amigo del comprador
Aquí está lo más sabroso del asunto: según DW, «en Taiwán crecen sin embargo las dudas sobre las garantías de seguridad de EE.UU.». ¿La razón? Trump «busca activamente un acercamiento a la República Popular China». O sea, por un lado te vende las armas para que te defiendas de China, y por el otro le está mandando besitos al aire a Pekín para arreglar lo de los aranceles.
La nueva estrategia de seguridad nacional estadounidense, publicada justo antes del anuncio del acuerdo, se centra en la «competencia comercial con China». El documento dice que la estabilidad económica bajo el liderazgo de EE.UU. es la mejor base para disuadir a China. Traducción: primero el dinero, luego los principios. Sacks, el mismo experto, lo pone en blanco y negro: «Estados Unidos hará menos por apoyar simbólicamente a Taiwán en el ámbito político».
El 5% del PIB que dice «aquí no nos vamos a rendir»
Mientras EE.UU. juega a dos bandos, Taiwán se pone serio. La Presidencia de la isla ya anunció que aumentará el gasto en defensa a más del 3% del PIB en 2026 y hasta el 5% en 2030. Para que te des una idea: México gasta alrededor del 0.5% de su PIB en defensa. Estamos hablando de que Taiwán quiere dedicar diez veces más proporcionalmente que nosotros.
Este no es el primer paquete del año: a mediados de noviembre, EE.UU. ya había aprobado la venta de piezas de repuesto para aviones de combate por 330 millones. Pero los 11,100 millones son otra liga. El acuerdo todavía necesita la aprobación del Congreso estadounidense, pero la Ley de Relaciones con Taiwán obliga a Washington a vender armas para la «autodefensa» de la isla.
La protesta de siempre y la realidad de siempre
Pekín, como reporta DW, ya soltó su comunicado de rigor: «Instamos a Estados Unidos a que cese inmediatamente el envío de armamento a Taiwán y deje de tolerar y apoyar a las fuerzas independentistas». La oficina de Asuntos de Taiwán del gobierno chino lo dijo el 18 de diciembre. Pero aquí está el detalle: EE.UU. no mantiene relaciones diplomáticas con Taiwán desde 1979, cuando reconoció a la República Popular China como el único gobierno legítimo.
Sin embargo, la Ley de Relaciones con Taiwán de 1979 creó ese espacio gris donde se puede vender armas «defensivas». Es como decir «no te reconozco como país, pero aquí tienes misiles por si acaso». La contradicción está escrita en la ley misma.
Lo que queda claro es que, mientras la retórica de Trump hacia China puede ser más amable que la de Biden, las armas siguen fluyendo. Sacks dice que este paquete «debería contribuir a disipar algunas de las preocupaciones» en Taipéi. Pero la pregunta incómoda sigue ahí: ¿de verdad creen que se puede ser el principal proveedor militar de Taiwán mientras se negocia con China como si nada? O, como diríamos por aquí: ¿creen que pueden tener el pastel y comérselo también?
Lo único seguro es que, con Taiwán comprometiéndose a gastar el 5% de su PIB en defensa para 2030, la isla no planea bajar la guardia. Y China, con sus ejercicios militares cada vez más frecuentes alrededor del estrecho, tampoco. Mientras tanto, EE.UU. sigue siendo el armero más caro del barrio, aunque a veces le sonría al matón.


