18.2 C
San Luis Potosí
sábado, enero 10, 2026

Sismo de 4.0 en Oaxaca: ¿La normalidad que ya no asusta?

Mientras Puerto Escondido tiembla, el país registra más de 40 sismos en un solo día

Destacadas

Entre Líneas
Entre Líneashttps://entrelineas.news
Noticias claras, análisis profundo. La verdad se lee Entre Líneas. #EntreLineas

TL;DR

  • Sismo de 4.0 con epicentro a 13 km de Puerto Escondido, Oaxaca
  • Más de 40 sismos registrados en México solo este sábado 20 de diciembre
  • Seis temblores superiores a 4.0 concentrados en Oaxaca
  • El movimiento ocurrió a las 19:06 horas, parte de una jornada sísmica intensa

Puerto Escondido tiembla y nadie parpadea

Las 19:06 horas de este sábado 20 de diciembre. Un sismo de magnitud 4.0 sacude Puerto Escondido, Oaxaca, con epicentro a apenas 13 kilómetros al noreste del puerto. El Servicio Sismológico Nacional lo reporta con la precisión de siempre: coordenadas, profundidad, magnitud. Lo que no dice el boletín es que este temblor es apenas uno más en una lista que parece interminable. Porque mientras nos concentramos en ese 4.0 puntual, el país acumula más de 40 sismos en lo que va del día. Cuarenta. En un solo sábado.

La normalidad que debería asustarnos

Aquí está el dato que nadie quiere ver: seis de esos más de 40 sismos superaron la magnitud 4.0, y todos se concentraron en Oaxaca. A las 12:37 horas, otro de 4.2 sacudió a 55 km al sureste de Crucecita. Pero lo interesante no es el temblor en sí, sino cómo hemos normalizado que Oaxaca tiemble como si fuera su deporte regional. El reporte de Nmas lo documenta con esa frialdad periodística que ya ni siquiera pregunta por qué seguimos construyendo en zonas de alto riesgo sísmico. Por qué seguimos actuando como si 40 sismos en un día fuera algo que simplemente «pasa».

¿Alerta sísmica o alerta de indiferencia?

El verdadero temblor no está en la tierra, sino en nuestra capacidad para ignorar lo evidente. Puerto Escondido, ese paraíso turístico que vive del mar y la playa, está literalmente sobre fallas geológicas que no dejan de moverse. Y nosotros, en lugar de preguntarnos sobre planes de contingencia reales, sobre códigos de construcción que realmente resistan, sobre educación sísmica que vaya más allá del «no corro, no grito, no empujo», nos conformamos con leer el boletín del SSN y seguir con nuestro día. El sismo de las 19:06 horas pasó casi desapercibido en las redes sociales, opacado por memes navideños y discusiones políticas. Eso sí que debería darnos miedo.

La geografía de la memoria corta

Oaxaca no es cualquier estado. Es una de las regiones más sísmicas del país, con una historia que incluye terremotos devastadores. Pero parece que tenemos memoria de pez dorado. Construimos, reconstruimos, y volvemos a construir en las mismas zonas, con los mismos materiales, con las mismas prácticas. El reporte periodístico documenta los hechos, pero no cuestiona el sistema. No pregunta por qué seguimos teniendo «actividad sísmica alta» como si fuera un fenómeno meteorológico inevitable, y no una condición geológica que exige adaptación radical.

Los números que no suman conciencia

Cuarenta sismos en un día. Seis superiores a 4.0. Todo concentrado en Oaxaca. Estas no son estadísticas, son advertencias en formato numérico. Cada uno de esos temblores es un recordatorio de que vivimos en un país que se mueve, literalmente. Pero en lugar de tomarlo como una llamada a la acción, lo convertimos en dato curioso para el noticiero de la noche. «Hoy tembló en Oaxaca, otra vez». Y mañana temblará, otra vez. Y pasado también. La pregunta incómoda es: ¿cuántos «otra vez» necesitamos para dejar de tratarlo como noticia y empezar a tratarlo como emergencia permanente?

El silencio después del temblor

Lo más revelador del sismo de Puerto Escondido no es lo que pasó, sino lo que no pasó. No hubo alerta sísmica masiva. No hubo evacuaciones dramáticas. No hubo cobertura en vivo de edificios tambaleándose. Solo un boletín del SSN y la vida siguiendo su curso. Y ahí está precisamente el problema: hemos normalizado tanto los temblores que ya ni siquiera nos detenemos a pensar en lo que significan. En que cada uno de esos 40 sismos del sábado es un recordatorio de que la tierra bajo nuestros pies no es tan sólida como creemos. De que nuestra «normalidad» sísmica es, en realidad, una anormalidad geológica con la que jugamos a la ruleta rusa.

Así que mientras Puerto Escondido sigue su vida entre temblores y turistas, la verdadera pregunta queda flotando en el aire: ¿en qué momento dejamos de asustarnos por lo que debería darnos miedo? ¿Cuándo convertimos 40 sismos en un día en algo tan normal como el tráfico de la mañana? El sismo de las 19:06 horas ya pasó. Los otros 39 también. Pero la indiferencia sigue ahí, temblando más fuerte que cualquier falla geológica.


Fuentes consultadas:

Autor

  • Entre Líneas

    Noticias claras, análisis profundo. La verdad se lee Entre Líneas. #EntreLineas

- Publicidad -spot_img

Más noticias

- Publicidad -spot_img

Últimas Noticias