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domingo, enero 11, 2026

Navidad temblorosa: un sismo de 4.0 que nadie sintió pero todos reportaron

El temblor de Veracruz que pasó desapercibido pero llenó las guías de 'qué hacer' como si fuera el Big One

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TL;DR

  • Un sismo de 4.0 grados sacudió Veracruz el 25 de diciembre a las 6:41 AM
  • El epicentro fue a 128 km de profundidad, tan hondo que nadie lo sintió realmente
  • Medios llenaron espacio con protocolos de seguridad para terremotos catastróficos
  • La paradoja: cubrimos con intensidad lo que fue apenas un suspiro telúrico
  • Reflexión sobre cómo el periodismo sismológico se prepara para lo peor en lo mínimo

El temblor fantasma que llenó titulares

Hoy, 25 de diciembre de 2025, mientras medio México dormía la cruda navideña o preparaba el recalentado, la tierra se movió en Veracruz. Pero no como para despertar a nadie. Según Aztecapuebla, un sismo de magnitud 4.0 se registró a las 6:41 de la mañana, con epicentro a 33 kilómetros de Sayula de Alemán. La profundidad: 128 kilómetros. Ahí está el detalle: a esa profundidad, un temblor de 4.0 es como un suspiro en el sótano del planeta. No activó alarmas, no causó daños, probablemente ni lo sintieron en Sayula de Alemán. Pero ahí estaba, ocupando espacio informativo en plena Navidad.

Protocolos para el apocalipsis en un temblor de 4.0

Lo fascinante no es el sismo en sí, sino cómo los medios reaccionamos. Aztecapuebla dedicó párrafos enteros a explicar «qué hacer si un sismo te sorprende en la calle», «protocolo ante un sismo en el auto», y hasta recomendaciones para cines y teatros. Para un temblor que, según el mismo reporte, «no se han reportado daños en las zonas cercanas». Es el equivalente a dar instrucciones para apagar un incendio forestal cuando alguien prende un cerillo. El Sismológico Nacional reportó el movimiento con la frialdad técnica que merece: «Magnitud 4.0. Loc 33 km al SUROESTE de SAYULA DE ALEMAN, VER. Pf 128 km». Nada de alarmismo, solo datos. Pero el periodismo necesita llenar el espacio entre «ocurrió» y «no pasó nada».

La paradoja del periodismo sismológico

Aquí está el meollo: cubrimos con la misma intensidad un suspiro telúrico que un terremoto destructivo. El temblor de hoy fue tan profundo que su energía se disipó antes de llegar a la superficie. A 128 kilómetros de profundidad, las ondas sísmicas pierden fuerza, se atenúan. Un 4.0 superficial puede sentirse fuerte; un 4.0 a esa profundidad es apenas un rumor geológico. Pero el manual periodístico parece decir: «Si tiembla, da protocolos de seguridad». Sin importar si fue un estornudo o un grito de la tierra.

¿Por qué esta cobertura excesiva?

Hay dos razones claras. Primera: en México, cualquier movimiento sísmico activa traumas colectivos. 1985, 2017, 2022… cada temblor nos recuerda que vivimos en un país que se mueve cuando quiere. Segunda: el periodismo tiene miedo de decir «no pasó nada importante». Preferimos llenar con consejos de protección civil que admitir que hoy, en términos sísmicos, fue un día tranquilo. El reporte de Aztecapuebla incluso incluye «VIDEO RELACIONADO» y tags, aunque el video probablemente muestre… nada. Porque ¿qué grabas de un sismo que no se ve?

El verdadero temblor está en nuestras prioridades

Mientras leíamos sobre este sismo fantasma, en Veracruz hay problemas reales: inseguridad, pobreza, falta de infraestructura. Pero un temblor de 4.0 a 128 km de profundidad ocupa más espacio que esos temas de todos los días. Es más sexy reportar «SISMO EN NAVIDAD» que «POBREZA CRÓNICA EN VERACRUZ». El temblor pasó, no dejó daños, pero dejó una pregunta incómoda: ¿por qué dedicamos tanto espacio a lo que no afectó a nadie, y tan poco a lo que afecta a todos los días?

Reflexión final: preparados para lo peor, cubriendo lo mínimo

El sismo de hoy fue un ejercicio de cómo el periodismo puede inflar una noticia hasta hacerla parecer relevante. Con protocolos para escenarios catastróficos, consejos para cines y teatros, recomendaciones para automovilistas… todo para un evento que el Sismológico Nacional reportó con la frialdad de un dato técnico más. Quizás deberíamos aprender de los sismólogos: reportar lo que es, no lo que podría ser. Porque cuando realmente tiemble fuerte, cuando las alarmas suenen y los edificios se balanceen, ahí sí necesitaremos esos protocolos. Hoy solo necesitábamos un párrafo: «Tembló en Veracruz. No pasó nada. Feliz Navidad». Pero eso no vende clicks, ¿verdad?


Fuentes consultadas:

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  • Entre Líneas

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