TL;DR
- Sheinbaum exige que EU combata tráfico de armas y consumo de drogas en su territorio
- La presidenta descarta intervención de EU pese a que Trump declaró al fentanilo ‘arma de destrucción masiva’
- México modificó la Constitución para blindar soberanía ante posibles intervenciones extranjeras
- Sheinbaum defiende a Nicolás Maduro y pide ‘juicio justo’ tras retiro de acusaciones en EU
El clásico ‘el problema es de ustedes’
Claudia Sheinbaum acaba de sacar la carta que todo presidente mexicano tiene en la manga cuando el tema del narco se pone caliente: «Estados Unidos también tiene que hacer más». Según reporta Elfinanciero, la presidenta insiste en que los gringos deben combatir desde el tráfico de armas hasta «atender las causas de los jóvenes estadounidenses para evitar el consumo de drogas». O sea, el problema no es que aquí se produzca y se trafique, sino que allá haya mercado. Conveniente, ¿no?
Cuando Trump te declara la guerra (pero no tanto)
Lo interesante es el timing. Donald Trump acaba de declarar al fentanilo como «arma de destrucción masiva», lo que según Sheinbaum «da elementos» para que se plantee alguna intervención en México. Pero tranquilos, dice que es «poco probable». ¿En qué quedamos? ¿Es una amenaza real o no? La presidenta reconoce el riesgo pero inmediatamente lo minimiza. Es como decir «sí, hay un tigre suelto en la colonia, pero probablemente no se coma a nadie».
La Constitución como escudo anti-gringo
Aquí viene lo bueno: Sheinbaum revela que el año pasado México modificó la Constitución para blindar la soberanía. «Cuando nombraron a la delincuencia organizada como terrorismo, nosotros incorporamos unos párrafos en el artículo 40 de la Constitución para la defensa de la soberanía y también en el artículo 19», explica. O sea, mientras Trump declara guerras verbales, México prepara sus defensas legales. El problema es que modificar la Constitución para evitar intervenciones extranjeras suena más a paranoia que a política exterior. ¿O será que saben algo que no nos dicen?
La defensa de Maduro: el elefante en la sala
Pero el verdadero show es lo de Nicolás Maduro. Sheinbaum no solo pide «juicio justo» para el presidente venezolano, sino que condena su detención por EU argumentando que «la intervención no trae democracia a los pueblos». Aquí la contradicción salta a la vista: por un lado exige que EU se meta en sus asuntos internos (combatiendo el narco), pero por otro condena que se meta en los de Venezuela. ¿La regla es «intervención sí, pero solo cuando me conviene»?
El juego de las culpas cruzadas
Lo más curioso es cómo Sheinbaum cuestiona las acciones de Trump «luego de que la droga llega a grupos que distribuyen, venden y lavan el dinero». O sea, el problema empieza cuando la droga cruza la frontera, no antes. Es la versión diplomática de «yo hago mi parte, tú haz la tuya». El detalle es que la «parte» de México sigue siendo la más sangrienta: mientras aquí se matan por plazas, allá se consumen las drogas en relativa paz.
¿Soberanía selectiva?
El verdadero problema de fondo es este: México quiere soberanía plena para manejar (o no manejar) el problema del narco, pero al mismo tiempo exige que EU resuelva las consecuencias de ese manejo. Es como querer tener el pastel y comérselo también. Sheinbaum pide cooperación, pero con condiciones: «ayúdennos, pero no se metan». En un mundo donde el fentanilo mata más estadounidenses que muchas guerras, esa postura suena cada vez más insostenible.
La pregunta incómoda
Al final, lo que Sheinbaum no dice es más revelador que lo que dice. No habla de los avances (o retrocesos) en captura de capos. No menciona cifras de decomisos. No da detalles sobre la estrategia actual. Solo repite el mantra de siempre: «el problema es bilateral». Pero cuando un problema lleva décadas sin resolverse y solo crece, tal vez sea hora de dejar de señalar al vecino y ver qué estamos haciendo mal en casa. Porque modificar la Constitución puede blindar la soberanía, pero no detiene las balas.


