TL;DR
- El Athletic regaló la victoria con errores infantiles en menos de 20 minutos
- El Sevilla iguala a 24 puntos con los vascos y los supera por coeficiente goleador
- Los leones se meten en plena pelea por el descenso tras una temporada intensa
- El Pizjuán vio cómo su equipo le pegaba un capotazo a una crisis eterna
Cuando el regalo viene con moño y todo
No mames, si esto fuera un partido de fútbol 7 en la colonia, los papás de los del Athletic ya estarían reclamando el dinero de la inscripción. Elpais documenta cómo el conjunto vasco se desmoronó en Sevilla con una ingenuidad que da pena ajena. Primero Sancet perdió el balón «en una conducción sin sentido» – así literal lo describe el medio – y al minuto Peque empataba. Luego, como si no fuera suficiente, Yuri Berchiche cometió «un penalti absurdo por mano» a los ocho minutos de la segunda mitad. Dos regalos envueltos con moño en menos de 20 minutos de juego.
La tabla no miente: se armó el desmadre
Aquí está el dato que duele: el Sevilla, que venía de dos derrotas y un empate en 2026, no solo ganó, sino que igualó al Athletic a 24 puntos y hasta lo supera en la tabla por coeficiente goleador. Sí, el mismo Sevilla que tiene a su afición manifestándose contra la directiva en la previa del partido. El mismo que según Elpais «no pasa por su mejor momento futbolístico» y al que «le puede la ansiedad y su falta de definición en la delantera». Y aún así, le bastó con esperar a que el Athletic se tropezara solo.
Valverde en la banda: el retrato de la impotencia
La imagen debe haber sido digna de meme: Ernesto Valverde «se retorcía en la banda, impotente ante la ingenuidad de los suyos». Y es que no es para menos. Tu equipo domina la primera parte sin brillar, marca en el minuto 39, y en dos minutos de distracción colectiva pierde todo lo ganado. El Athletic llegó a Sevilla como equipo con opciones en Champions – sí, todavía las conserva – y se va metido «de lleno en el pelotón de equipos que desea escapar de la pelea por el descenso». Así de rápido cambian las cosas en la Liga.
El Pizjuán respiró, pero no se engañen
El Sevilla ganó, sí. Consiguió «oro puro en medio de una situación muy delicada», como bien apunta Elpais. Pero que nadie se lleve a engaño: este triunfo huele más a alivio que a resurrección. El planteamiento de Almeyda con dos delanteros y fútbol directo funcionó, pero contra un rival que se puso la soga al cuello solo. El partido mostró que ambos equipos están lejos de su mejor versión, pero mientras al Sevilla le bastó con no cagarla, el Athletic se especializó en hacerlo.
La pregunta incómoda: ¿hasta cuándo?
Aquí lo que debería preocupar a ambos aficionados: si el Athletic sufre «las consecuencias de una temporada muy intensa» – probablemente refiriéndose a su participación europea – y el Sevilla tiene problemas de definición y ansiedad, ¿qué viene después? Porque esto no es un mal partido, es un síntoma. El vasco se descompone bajo presión y el andaluz depende de los errores ajenos para sobrevivir. En una Liga donde cada punto vale oro, confiar en que el rival se equivoque es como jugar a la ruleta rusa con cinco balas en el tambor.
Lo que nadie dice: la Champions como distracción
El dato que se queda entre líneas: el Athletic sigue con opciones en Champions. Suena bien, ¿verdad? Hasta que te das cuenta de que ese posible éxito europeo está ocultando una crisis doméstica de proporciones. Mientras celebran (o sueñan con) pasar de fase en Europa, en la Liga se están hundiendo a velocidad de vértigo. Es el clásico caso del que se distrae con el postre mientras se le quema la comida principal. Y en fútbol, quemarse en la Liga te deja sin cena por varios años.
Al final del día, este 2-1 en el Pizjuán no fue un partido, fue una radiografía. Del Athletic que se desmorona cuando más necesita firmeza. Del Sevilla que sobrevive más por fe que por fútbol. Y de una temporada donde lo único predecible es lo impredecible. Porque cuando un equipo que lucha por no descender le gana a uno que sueña con Europa, algo no está cuadrando en el fútbol español. O todos están mal, o la Liga se puso más pareja de lo que creíamos. Y viendo la tabla, me inclino por la primera.


