TL;DR
- Ramos aparece como comprador cuando el club tiene 66 millones de deuda y 50 en pérdidas
- La oferta americana bajó tras revisar las cuentas reales del Sevilla
- Ni siquiera todos los accionistas han recibido ofertas oficiales de Ramos
- El empresario Lappi ofreció 2,490 euros por acción pero fue rechazado por ‘insuficiente’
- El club mantiene silencio total mientras los números se caen a pedazos
El mensaje de año nuevo que nadie esperaba
«Que este año nos sorprenda con oportunidades inesperadas y nos regale la alegría de cumplir nuestros sueños. ¡Vamos a por ello!». Así respondió Sergio Ramos en redes sociales cuando trascendió que quiere comprar el Sevilla. Bonito, emotivo, perfecto para Instagram. Lo que no dice el campeón del mundo es que está metiéndose en un desmadre financiero que tiene más agujeros que un queso gruyere. Según Elpais, la irrupción de Ramos «ha creado una gran convulsión en el fútbol nacional». No mames, claro que causa convulsión: un tipo que todavía juega al fútbol quiere comprar un club que tiene 66 millones de euros de deuda neta y perdió 50 millones el año pasado. ¿Alguien más ve el problema aquí?
Las cuentas que nadie quiere ver
El presidente José María del Nido Carrasco dice que la deuda es de 66 millones. El club presentó pérdidas por 50 millones en diciembre. Pero aquí viene lo bueno: «Es posible que el análisis de las cuentas de la entidad haya deparado más pérdidas». O sea, lo que sabemos es malo, pero lo que no sabemos podría ser peor. Y esto no es teoría conspiranoica: la oferta americana que supuestamente ofrecía 3,500 euros por acción «rebajó su oferta inicial después de que una Due Dilligence (auditoría exhaustiva) haya analizado la situación financiera del Sevilla». Traducción: cuando vieron los números reales, dijeron «no, gracias, mejor le bajamos». Pero aquí está el detalle que pica: Elpais constata que «uno de los grandes accionistas del club no ha recibido de manera oficial ninguna oferta de este grupo americano por sus acciones». ¿Entonces qué pedo? ¿Hay oferta o no hay oferta?
Ramos: ¿salvador o cortina de humo?
La aparición de Ramos es como cuando en una fiesta aburrida llega el más popular y todos se olvidan de que la casa se está incendiando. Según Radio Sevilla de la Cadena SER, «el camero cuenta con el dinero para acometer la operación». Pero nadie sabe qué inversionistas lo acompañarían. Y esto es lo más jugoso: «algunos grandes accionistas ven con buenos ojos su aparición y otros todavía no tienen ninguna constancia oficial de la presentación de una oferta». O sea, unos dicen que sí, otros que no saben nada, y el club mantiene «el más mínimo silencio oficial». ¿Te suena familiar? Es el clásico «aquí no pasa nada» mientras todo se va al carajo.
La oferta que sí llegó y nadie quiso
Mientras Ramos aparece como el héroe romántico, el empresario sevillano Antonio Lappi sí presentó una oferta concreta: 2,490 euros por acción. Fue notificada a todos los grandes accionistas y fue rechazada por todos por «insuficiente en el aspecto económico». Pero aquí está lo absurdo: Lappi «era consciente de la dificultad de que un grupo pudiera pagar a 3,500 euros cada acción del Sevilla sin conocer a fondo la realidad económica del club». O sea, el tipo local que conoce el terreno ofrece menos porque sabe que los números no dan, y lo rechazan. Mientras tanto, llegan supuestas ofertas millonarias de grupos que ni siquiera han notificado oficialmente a todos los accionistas. ¿Alguien más huele algo raro?
El silencio que grita
Lo más revelador de todo este desmadre es lo que no se dice. El club no ofrece «la más mínima información oficial» porque según ellos, «atañen a sus accionistas y no al funcionamiento de la propia entidad». Ah, qué conveniente. Cuando las cosas se ponen feas, se lavan las manos. Pero aquí hay 103,467 acciones en juego, cuatro grandes familias dueñas del club, y una deuda que crece más rápido que la hierba mala. La aparición de Ramos, con todo y su mensaje inspirador, no cambia una realidad: el Sevilla está en números rojos, nadie sabe exactamente cuánto debe, y las ofertas que llegan parecen más fantasmas que proyectos reales.
La pregunta incómoda
Al final, todo esto se reduce a una cosa: ¿de verdad Sergio Ramos, todavía futbolista activo, tiene los 300 millones de euros que costaría comprar el club a 3,500 euros por acción? ¿O su aparición es justo lo que necesitan los accionistas para presionar a otros compradores? Mientras los aficionados se emocionan con el regreso del héroe, los números siguen sin cuadrar. Y lo peor es que, como documenta Elpais, ni siquiera hay consenso sobre qué ofertas son reales y cuáles son humo. En un mundo donde el fútbol se ha convertido en negocio de billonarios, la leyenda que quiere salvar a su club de infancia suena bonito. Pero los números, esos hijos de puta, nunca mienten. Y los del Sevilla gritan «¡auxilio!» más fuerte que cualquier grito de gol en el Ramón Sánchez-Pizjuán.


