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viernes, febrero 27, 2026

El cielo se nos llena de basura: los satélites que nos conectan nos dejan ciegos

De 2,000 a medio millón en una década: cómo las megaconstelaciones espaciales están arruinando la astronomía

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TL;DR

  • En 2019 había 2,000 satélites, hoy casi 15,000 y para 2030 podrían ser más de 100,000
  • El 96% de las imágenes de telescopios como ARRAKIHS quedarán rayadas por satélites
  • SpaceX ya tiene 9,000 Starlinks y planea lanzar medio millón más
  • Los científicos lo llaman «experimento de geoingeniería descontrolado»
  • Ni el Hubble se salva: 40% de sus imágenes tendrán rayas de satélites

De espectáculo nocturno a pesadilla astronómica

Primero fueron esas luces curiosas que aparecían después del anochecer, esos «trenes luminosos» que los más entusiastas celebraban como un espectáculo nuevo. Lo que empezó como curiosidad se convirtió en pesadilla para los astrónomos, y ahora resulta que ni siquiera los telescopios espaciales como el Hubble se salvan del desmadre. Elpais documenta cómo lo que Musk vendió como «mejor conectividad» se transformó en rayas blancas que atraviesan las imágenes más valiosas de la astronomía moderna.

Los números que asustan: de 2,000 a medio millón en un parpadeo

Aquí está el dato que debería ponernos los pelos de punta: en 2019 orbitaban alrededor de 2,000 satélites. Hoy ya son casi 15,000. Y según la Agencia Espacial Europea, para 2030 podríamos tener más de 100,000. Pero eso es sólo el calentamiento: los archivos de la FCC revelan que las empresas planean lanzar medio millón de satélites para finales de la próxima década. Medio millón. Elmundo lo llama con toda la crudeza: «un experimento de geoingeniería descontrolado». Y el investigador del CSIC Alejandro Sánchez de Miguel añade que «el impacto en la astronomía ni siquiera es la punta del iceberg de este problema».

El Hubble, ese veterano que ya no puede escapar

Si pensabas que mandar telescopios al espacio los salvaría de la contaminación lumínica terrestre, piénsalo otra vez. El estudio publicado en Nature que Yahoo Noticias reporta es demoledor: con 560,000 satélites desplegados, casi el 40% de las imágenes del Hubble contendrá al menos una raya de satélite. Pero eso es lo «bueno». Porque los telescopios nuevos como SPHEREx, ARRAKIHS y Xuntian verán contaminadas hasta el 96% de sus imágenes. Sí, leíste bien: 96 de cada 100 fotos del espacio profundo tendrán rayas blancas de satélites atravesándolas.

La ironía más grande: para ver mejor el universo, nos lo tapamos

Aquí está la contradicción que duele: estamos lanzando tecnología para «conectarnos mejor» mientras nos desconectamos del universo que nos rodea. SpaceX ya tiene más de 9,000 satélites Starlink girando a 550 kilómetros sobre la Tierra, justo en la órbita baja terrestre donde también operan telescopios como el Hubble. El astrofísico español Alejandro Serrano Borlaff, líder del estudio de la NASA, lo explica sin rodeos: «Si las trazas de los satélites contaminan una observación que depende del momento en el que se obtengan, o que necesiten buscar objetos móviles como asteroides, entonces el efecto puede que sea significativo». Traducción: adiós a detectar asteroides peligrosos porque hay un satélite de internet pasando por en medio.

Las soluciones que nadie quiere escuchar

Los científicos no se quedaron de brazos cruzados. El Centro para la Protección del Cielo Oscuro y Silencioso de la Unión Astronómica Internacional ya publicó recomendaciones el año pasado: limitar la reflexión de los satélites, evitar las llamaradas cuando cambian de orientación. El nuevo estudio en Nature va más allá: sugieren encontrar un límite superior para la órbita de las megaconstelaciones para que los telescopios puedan volar por encima de ellas. Pero aquí está el problema de fondo: ¿quién le pone el cascabel al gato? Mientras las empresas sigan viendo ganancias en lanzar más satélites, y los gobiernos sigan autorizando estos lanzamientos sin regulación seria, seguiremos convirtiendo la órbita terrestre en un basurero que nos impide ver lo que hay más allá.

La pregunta incómoda: ¿qué estamos perdiendo mientras miramos el celular?

Mientras lees esto en tu dispositivo conectado posiblemente vía satélite, hay telescopios que están capturando imágenes del universo con rayas blancas atravesándolas. Imágenes que podrían contener respuestas sobre el origen del universo, sobre planetas habitables, sobre asteroides que podrían impactar la Tierra. Y las estamos perdiendo. O peor: las estamos obteniendo defectuosas. La reducción de costes de lanzamiento que celebrábamos como avance tecnológico nos está saliendo carísima en conocimiento perdido. Porque al final, la pregunta es simple: ¿vale la pena tener internet en el último rincón del planeta si perdemos la capacidad de entender el cosmos del que formamos parte? La órbita terrestre se está convirtiendo en el espejo de nuestra contradicción: queremos conectar todo, pero nos estamos desconectando de lo esencial.


Fuentes consultadas:

Autor

  • Entre Líneas

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