Lo que debes de saber
- Las ganancias operativas de Samsung se dispararon a 20.1 billones de wones, superando un récord de 2018.
- El precio de la memoria subió entre 40% y 50% en el último trimestre de 2025, según analistas.
- La demanda de chips HBM para servidores de IA, donde Samsung va detrás de SK Hynix, es el motor principal.
- La escasez creada por priorizar chips para IA eleva costos para fabricantes de PCs y celulares, incluida la propia Samsung.
- La compañía adoptó un enfoque «conservador» en inversión en 2025, pero planea aumentar el gasto en memoria este año.

La fiebre del oro (artificial)
Imagina que eres el mayor vendedor de agua en el mundo y de pronto todos quieren beber, pero no cualquier agua, solo la que viene en botellas especiales para atletas de élite. Eso, en esencia, es lo que le pasó a Samsung Electronics en el último tramo de 2025. La sed insaciable por inteligencia artificial transformó su negocio de memoria de un commodity estable en una mina de oro hiperbólica. Según reportó CNBC, la tecnológica surcoreana anunció una ganancia operativa de 20.1 billones de wones (unos 15 mil millones de dólares) para el cuarto trimestre. No es solo un número grande; es un récord histórico que pulveriza el anterior de 17.6 billones establecido en 2018. Lo más jugoso es que este resultado no cayó del cielo por un producto revolucionario, sino por la simple y cruda ley de la oferta y la demanda aplicada a los componentes más básicos de la tecnología moderna. Mientras empresas como Nvidia claman por más chips de memoria para alimentar sus procesadores de IA, los fabricantes como Samsung priorizan esa línea de producción, creando una escasez artificial en el resto del mercado que, oh sorpresa, hace subir los precios de todo. Es el sueño húmedo de cualquier monopolista: crear escasez para inflar valor. Y Samsung, junto con sus rivales SK Hynix y Micron, están nadando en esa piscina de ganancias.
El motor secreto (y la sombra que proyecta)
Detrás de estas cifras astronómicas hay un acrónimo que se ha vuelto la gallina de los huevos de oro: HBM o High-Bandwidth Memory. Este tipo de memoria especializada es crucial para que los chips de IA, como los de Nvidia, funcionen a toda velocidad. Aquí hay un detalle que pica: Samsung, aunque es el gigante general de la memoria, va a la zaga de su compatriota SK Hynix en esta carrera específica por el HBM. CNBC lo señala sin tapujos. Esto le da un sabor agridulce al festín. Por un lado, el mercado general de memoria está en lo que la firma Counterpoint Research llama una fase «Hyper-Bull«, con precios disparándose entre un 40% y 50% solo en el último trimestre del año pasado. Por otro, Samsung sabe que el verdadero premio gordo está en dominar el HBM, y ahí todavía está en segundo lugar. La paradoja es deliciosa: la fiebre por la IA, impulsada en gran parte por el éxito de otros, le está llenando los bolsillos a Samsung incluso mientras juega a ponerse al día en el segmento más lucrativo. Es como si un corredor de Fórmula 1 se hiciera rico vendiendo llantas a todo el grid, aunque su propio coche no esté en el podio.
«El mercado de la memoria ha entrado en una fase ‘Hyper-Bull’, con las condiciones actuales eclipsando el pico histórico de 2018. El apalancamiento de los proveedores está en un máximo histórico, impulsado por una demanda insaciable de capacidad de IA y servidores», Counterpoint Research.
Pero no todo es champán y caviar en Seúl. En la misma llamada de resultados, los ejecutivos de Samsung soltaron la bomba que muchos esperaban: esta bonanza tiene un costo colateral. Los precios altísimos de la memoria, que tanto benefician a su división de chips, están empezando a golpear a sus otros negocios, específicamente el de smartphones y pantallas. Es el clásico caso de la mano izquierda robándole a la derecha. La empresa que fabrica los componentes caros es la misma que ensambla los dispositivos finales que ahora son más costosos de producir. Es una dinámica autofágica que revela la tensión interna en un conglomerado tan vasto. Mientras los titulares celebran las ganancias récord, los equipos de planeación de la división móvil probablemente están sudando frío calculando cómo mantener competitivos los precios del próximo Galaxy cuando la memoria que lleva dentro vale un ojo de la cara. La escasez que Samsung ayuda a crear y de la que se beneficia es, al mismo tiempo, su propia espada de Damocles.
La apuesta conservadora en un juego de alto riesgo
Otro dato que llama la atención, casi escondido entre las cifras gloriosas, es la postura de inversión de la compañía. Samsung reveló que su gasto de capital (capex) disminuyó para todo el año 2025, lo que atribuyó a un «enfoque de inversión conservador«. Suena raro, ¿no? ¿Por qué ser conservador en medio de la mayor bonanza de la historia reciente de tu negocio principal? La respuesta podría estar en el ciclo notoriamente volátil de los semiconductores. La industria tiene memoria (valga la redundancia) de caídas brutales después de picos espectaculares. Tal vez Samsung, quemado en el pasado, está tratando de no sobrecalentar el horno demasiado rápido, incluso cuando todos le piden más pan. Sin embargo, también anunció que espera aumentar las inversiones en memoria este 2026. Es una danza delicada: inyectar suficiente dinero para no perder el tren del HBM y satisfacer la demanda, pero sin crear una sobrecapacidad que, en dos años, hunda los precios y convierta esta fiesta en un dolor de cabeza. Es una apuesta estratégica de alto riesgo. Mientras tanto, el consumidor final, el que compra una laptop o un teléfono nuevo, ya está pagando los platos rotos de esta guerra por la supremacía de la IA. Los precios suben, la disponibilidad se reduce, y la promesa de una tecnología que «revolucionará todo» se traduce, en el corto plazo, en facturas más abultadas por dispositivos que podrían no ser tan revolucionarios después de todo. Samsung gana, la IA avanza, pero el resto del ecosistema tecnológico, incluidos nosotros, financia la carrera.


