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jueves, febrero 12, 2026

Madrid 2026: EE.UU. media el diálogo que España no pudo

Marruecos y el Polisario aceptan la hoja de ruta estadounidense para mayo, pero el conflicto sigue igual de viejo

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TL;DR

  • EE.UU. organizó diálogo secreto en su embajada de Madrid con ley del silencio
  • Marruecos presenta plan de autonomía de 40 páginas, el Polisario sigue exigiendo referéndum
  • Hoja de ruta apunta a acuerdo marco en Washington para mayo de 2026
  • España celebra «mejor momento histórico» con Marruecos mientras el conflicto de su excolonia sigue

El secreto mejor guardado en la embajada gringa

Estados Unidos se puso las pilas y organizó lo que nadie había logrado en años: sentar a Marruecos y al Frente Polisario en la misma mesa. Pero no en cualquier mesa, sino en la Embajada de EE.UU. en Madrid, con una «estricta ley del silencio» que parece sacada de película de espías. El País reporta que el diálogo multilateral se extendió desde el domingo hasta la tarde del lunes, coordinado por Masad Boulos, enviado de Trump para África y el mundo árabe, junto con Michael Waltz de la ONU.

La hoja de ruta que todos aceptan (pero nadie explica)

Aquí está el detalle que pide el usuario: la famosa «Hoja de Ruta de Madrid 2026» es básicamente un calendario para llegar a un «acuerdo marco político» en Washington para mayo. Suena bien, ¿no? El problema es que el contenido real de esa hoja de ruta sigue siendo más misterioso que el final de Lost. Lo único claro es que establece un comité técnico permanente de expertos que debe evaluar el plan de autonomía marroquí. Pero ahí viene el primer choque: el Polisario quiere que ese comité analice «todas las vías posibles de solución», no solo la autonomía que propone Rabat.

40 páginas de autonomía vs. tres palabras: referéndum con independencia

Marruecos llegó a Madrid con un documento de 40 páginas que detalla su propuesta de autonomía bajo su soberanía. Cuarenta páginas, cabrones. Para que se den una idea, el plan original de 2007 tenía apenas tres hojas. Ahora incluye modelo institucional, fiscalidad, sistema judicial independiente y hasta fuerzas de seguridad propias. Rabat lo llama «documento técnico previo a negociaciones políticas». O sea, «esto es lo que ofrecemos, tómenlo o déjenlo».

Del otro lado, el Polisario sigue con su disco rayado de siempre: autodeterminación mediante referéndum que incluya la opción de independencia. Nada nuevo bajo el sol del desierto. Argelia, su principal aliado, sigue acogiendo en Tinduf a las fuerzas del Polisario y a miles de civiles exiliados. Mauritania, que controló el sur del Sáhara apenas tres años tras la salida españona en 1976, también está en la mesa por pura costumbre.

España: el anfitrión fantasma

Lo más irónico de todo esto es el papel de España. La reunión fue en Madrid, en territorio español, pero organizada por EE.UU. Mientras tanto, el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, tuiteaba feliz sobre su reunión con Nasser Bourita: «Nuestra amistad y cooperación vive su mejor momento histórico». Sí, claro, mientras la excolonia española número 53 sigue siendo «territorio no autónomo» según la ONU, pendiente de descolonización desde hace medio siglo.

España celebra sus «relaciones sólidas, estratégicas y llenas de futuro» con Marruecos, pero el conflicto del Sáhara Occidental sigue siendo la espina clavada que nadie quiere sacar. La resolución del Consejo de Seguridad de la ONU de octubre pasado es lo que teóricamente impulsa estas negociaciones, pero en la práctica parece más un trámite diplomático que una solución real.

¿Washington en mayo o más de lo mismo?

El futuro propuesto para el Sáhara, según esta hoja de ruta, se definiría en Washington en mayo. Pero aquí está el detalle que nadie quiere decir en voz alta: después de más de 50 años de conflicto, con enemigos enfrentados militar y diplomáticamente, ¿de verdad creen que un acuerdo en Washington va a cambiar algo?

Marruecos no va a soltar su oferta de autonomía bajo soberanía. El Polisario no va a dejar de exigir un referéndum con opción de independencia. Argelia no va a dejar de apoyar al Polisario. Y España seguirá celebrando su «mejor momento histórico» con Marruecos mientras lava sus manos del conflicto que heredó.

La verdadera pregunta no es si habrá acuerdo en mayo, sino si ese acuerdo será algo más que otro documento para el archivo muerto de la ONU. Porque hasta ahora, lo único nuevo es el escenario: de la embajada gringa en Madrid a Washington. El guión sigue siendo el mismo de siempre.


Fuentes consultadas:

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