Robots asesinos, pizzas fallidas y la Casa Blanca: el futuro que nos prometen

De soldados robóticos a meseros fallidos: la brecha entre la promesa y la realidad de la automatización.

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Lo que debes de saber

  • Foundation, startup de robots humanoides, planea fabricar 50,000 unidades para 2027, armadas para uso militar.
  • Melania Trump presentó un robot humanoide en la Casa Blanca como parte de su cumbre sobre IA y educación infantil.
  • Picnic, startup de robots para pizzas respaldada por Domino’s, quebró y dejó a un chef con 250,000 dólares en máquinas inservibles.
  • La automatización avanza rápido en el ámbito militar y político, pero fracasa estrepitosamente en tareas cotidianas como cocinar.
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Tomado de: Forbes

El ejército de metal que viene

Imagínese un robot de 1.75 metros y 80 kilos, capaz de cargar un fusil M4 y ser el primero en entrar a una zona de combate. No es ciencia ficción: es el Phantom, el humanoide que la startup Foundation planea fabricar en serie. Según Forbes, la empresa quiere producir 50,000 unidades para finales de 2027, un ritmo de fabricación que haría palidecer a cualquier fabricante de automóviles. El CEO, Sankaet Pathak, no se anda con rodeos: «si eres el primero en entrar y eres dócil, los enemigos no se van a exponer. Tienes que ser el primero en entrar y ser letal».

La agresividad del plan contrasta con la realidad de la industria. Mientras Foundation recluta talento de Tesla, Boston Dynamics y SpaceX para acelerar su desarrollo, otras empresas de robótica apenas logran mantener el equilibrio. El Phantom ya está trabajando en tareas de producción en ubicaciones no reveladas, pero la pregunta incómoda es: ¿estamos listos para delegar decisiones de vida o muerte a una máquina? El ejército estadounidense parece estar dispuesto a averiguarlo, y Foundation quiere ser su proveedor principal.

«if you’re first body in and you’re docile, then the enemies are not going to really expose themselves. So you have to be first body in and deadly.» — Sankaet Pathak, CEO de Foundation, a Forbes.

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Tomado de: Edition Cnn

De la guerra a la alfombra roja de la Casa Blanca

Mientras Foundation prepara su ejército de metal, la política también le encuentra un uso a los robots humanoides. En marzo de 2026, Melania Trump presentó en la Casa Blanca al robot «Figure 3», fabricado por la empresa Figure, durante su cumbre sobre educación y seguridad en IA para niños. Según CNN, el robot caminó por el Salón Este, saludó en 11 idiomas y declaró que era un «honor» estar ahí. La primera dama, sonriente, lo llamó «mi primer invitado humanoide estadounidense en la Casa Blanca».

El evento no fue solo un truco publicitario. Trump aprovechó para promover la idea de que estos robots se conviertan en «herramientas permanentes en las aulas estadounidenses». La visión es clara: la inteligencia artificial personificada, con forma humana, será parte de la educación de los niños. Pero mientras la élite política y tecnológica celebra estos avances, la realidad en otros sectores pinta un panorama muy distinto. La brecha entre la promesa y la ejecución sigue siendo enorme.

Cuando el robot no puede ni con una pizza

Porque mientras unos construyen robots para la guerra y la diplomacia, otros ni siquiera logran que una máquina ponga pepperoni sobre una masa. Picnic, una startup de Seattle que recaudó más de 53 millones de dólares para automatizar la preparación de pizzas, quebró y liquidó todos sus activos. Según Futurism, la empresa había prometido que un solo trabajador podría producir 100 pizzas de 12 pulgadas por hora con su estación robótica. Domino’s, su socio, aseguraba que la automatización no eliminaría empleos, sino que permitiría expandirse a nuevos mercados.

El resultado fue un rotundo fracaso. La empresa despidió empleados en 2023, perdió a dos CEOs en dos años, y ahora un pizzero de Seattle, Lee Kindell, está atorado con un «acuario de robots» de 250,000 dólares que no sirve para nada. «Estaba tan enojado que fundé mi propia empresa de robots», declaró a GeekWire. No es un caso aislado: en 2023, Zume Pizza, otra startup de robótica para pizzas, cerró tras quemar casi 500 millones de dólares sin poder resolver problemas técnicos básicos, como evitar que el queso derretido se resbalara de las pizzas cocinadas en camiones en movimiento.

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Tomado de: Futurism

La paradoja de la automatización

Lo que estas tres historias revelan es una paradoja incómoda. La robótica avanza a pasos agigantados en aplicaciones de alto riesgo y alto perfil: la guerra, la política, la educación de élite. Pero cuando se trata de tareas cotidianas y mundanas —como hacer una pizza— la tecnología sigue siendo terriblemente torpe. La diferencia no es solo técnica, sino también de inversión y prioridades. Mientras Foundation consigue financiamiento y talento de primer nivel para construir soldados robóticos, Picnic se ahogó con 53 millones. El mercado premia lo espectacular, no lo útil.

Y mientras tanto, el discurso público se llena de promesas. Domino’s decía que los robots crearían empleos; Melania Trump dice que educarán a nuestros hijos; Foundation dice que protegerán a nuestros soldados. Pero la historia de Picnic nos recuerda que, detrás de cada promesa, hay una apuesta millonaria que puede fracasar. Y cuando fracasa, no solo se pierde dinero: se queda gente con máquinas inservibles y empleos que nunca llegaron.

El futuro que nos prometen es brillante, eficiente y letal. Pero quizás, antes de enviar robots a la guerra o a las aulas, deberíamos asegurarnos de que puedan, al menos, preparar una pizza sin que se les caiga el queso.


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