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domingo, enero 11, 2026

La Fed en terapia de pareja: Trump vs Powell y la guerra de tipos

Las actas revelan la mayor división desde 2019 mientras el presidente amenaza con despedir al jefe de la Reserva Federal

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TL;DR

  • La Fed tuvo su mayor división desde 2019 con tres votos disidentes en la última reunión
  • Trump amenaza semanalmente con despedir a Jerome Powell mientras su ‘caballo de Troya’ dentro de la Fed pide recortes más agresivos
  • Los mercados apuestan 83% a que la Fed hará una pausa en enero después de tres recortes consecutivos
  • Las actas revelan que algunos miembros votaron a regañadientes y que la decisión fue ‘delicada’ para varios

Cuando el jefe te amenaza con el despido cada semana

Imagina llegar a tu trabajo sabiendo que tu patrón te insulta públicamente y amenaza con correrte cada siete días. Ahora imagina que tu trabajo es manejar la economía más grande del mundo. Ese es el día a día de Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, con Donald Trump en la Casa Blanca. Elpais documenta que Powell lleva un año aguantando este circo mientras trata de convencer a una docena de economistas sobre el rumbo de la política monetaria. Lo curioso: las actas oficiales de la última reunión no mencionan ni una palabra de estas presiones. Como si en el expediente médico del paciente con cáncer solo pusieran «tiene tos».

La reunión que duró hora y media y casi se va al carajo

El 10 de diciembre, el Comité Federal de Mercado Abierto se sentó por noventa minutos que debieron sentirse como noventa horas. Powell tuvo que emplearse «a fondo» -dice el reporte- para lograr un consenso y recortar tasas en 0.25 puntos. El resultado final: tipos entre 3.5% y 3.75%, pero con tres votos en contra. Stephen Miran, el vicepresidente y lo que Elpais llama «el caballo de Troya de Trump», quería medio punto completo de recorte. Del otro lado, Austan Goolsbee de Chicago y Jeffrey Schmid de Kansas votaron por no mover nada. Tres disidentes. La mayor división interna desde… adivinen cuándo: 2019, cuando también gobernaba Trump. ¿Coincidencia? El universo tiene un sentido del humor bastante predecible.

Los que votaron «sí» pero con cara de «me obligaron»

Aquí está lo más jugoso: las actas revelan que «algunos de quienes apoyaron la reducción… indicaron que la decisión fue delicada o que podrían haber apoyado mantener el rango objetivo sin cambios». Traducción: votaron a favor pero con el ceño fruncido y las manos temblando. Es como cuando tu esposa te pregunta «¿me veo gorda con este vestido?» y tú respondes «no» mientras piensas en tu testamento. La Fed acordó analizar empleo e inflación antes de la próxima decisión, lo que básicamente es decir «necesitamos un respiro de esta novela».

El mercado ya apuesta por la pausa (y con razón)

Los inversionistas no son tontos. FedWatch, el termómetro de las apuestas sobre movimientos de la Fed, da un 83% de probabilidades de que en enero no pase nada. Después de tres recortes seguidos, la Reserva Federal necesita ver si la medicina está funcionando o si el paciente se está desangrando. «Creemos que nuestra posición actual nos permite esperar y observar cómo evoluciona la economía», dijo Powell en la rueda de prensa. Lo que no dijo: «y también nos permite ver si Trump me manda un tuit mañana diciendo que soy un incompetente».

La inflación que no baja y el empleo que no convence

El verdadero problema es que la Fed está atrapada entre dos fuegos: los que creen que «el riesgo inflacionario se ha disipado» y los que piensan que «los precios siguen lejos del objetivo del 2%». Mientras tanto, el mercado laboral da señales mixtas y el cierre gubernamental no ayuda. «Algunos participantes sugirieron que sería apropiado mantener [los tipos] sin cambios durante un tiempo», señalan las actas. O sea, varios están pensando «mejor nos quedamos quietos un rato, que ya bastante lío tenemos».

Lo que viene: 2026 con más de lo mismo

Aunque la mayoría respaldó nuevos ajustes a la baja para 2026, la realidad es que la Fed está en modo «esperar y ver». El problema es que Trump no es paciente. Y Powell tiene que bailar con la más fea: mantener la independencia del banco central mientras el presidente lo trata como su empleado personal. Las actas muestran una institución fracturada, con líneas de batalla claras entre los halcones y las palomas, entre los leales a Trump y los que quieren mantener las apariencias de autonomía. Lo único seguro: la próxima reunión a finales de enero será otro capítulo de esta telenovela donde la economía global es el premio mayor.


Fuentes consultadas:

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  • Entre Líneas

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