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miércoles, febrero 4, 2026

Irán: 5,002 muertos y un régimen que dice «la sedición terminó»

Mientras el gobierno islámico declara victoria, los iraníes entierran a sus hijos en el jardín y 27,000 están detenidos

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TL;DR

  • 5,002 muertos confirmados por HRANA, pero la ONU estima 20,000 o más – el régimen dice «la sedición terminó»
  • 27,000 detenidos por tener fotos de protestas en el celular o simplemente caminar por la calle
  • Familias entierran a sus hijos en el jardín para que el gobierno no robe los cuerpos
  • Internet cortado por 3 semanas, llamadas internacionales imposibles – comunicación por satélites Starlink

«La sedición terminó» y otros chistes del régimen iraní

El fiscal general Mohammad Mohavedi lo dijo con toda la solemnidad del mundo el miércoles: «La sedición ha terminado». Suena bien, ¿no? Como cuando tu jefe dice «el proyecto está bajo control» mientras el edificio se está incendiando. Según Elpais, esa declaración triunfalista viene acompañada de 5,002 muertos confirmados por la ONG HRANA, casi 10,000 casos más bajo investigación, y una estimación de la relatora especial de la ONU que habla de 20,000 fallecidos «o más». Pero claro, la sedición terminó. Lo único que sigue son los entierros clandestinos en jardines particulares porque las familias tienen miedo de que el régimen se lleve los cuerpos.

El toque de queda que no se llama toque de queda

Lo que Irán tiene ahora es una ley marcial de facto con todos los ingredientes: toque de queda nocturno, fuerzas de seguridad y paramilitares registrando viandantes, irrupciones en casas y hospitales para llevarse detenidos. HRANA documenta casi 27,000 arrestados, y el Instituto de Estudios de la Guerra de Estados Unidos habla de «detenciones masivas» por motivos tan ridículos como tener una foto de las manifestaciones en el móvil. Imagínate: te detienen no por protestar, sino por tener evidencia de que alguien más protestó. Es como si te arrestaran por tener fotos de un accidente de tráfico. La lógica del miedo funciona así: si no hay registro, no pasó.

Las llamadas de 30 segundos y el silencio obligado

Después de tres semanas con internet cortado y sin llamadas internacionales (telefonear a Irán desde el extranjero sigue siendo imposible), algunos iraníes logran conectarse brevemente. Maryam, una refugiada iraní en España, recibió dos llamadas de su madre: una de 30 segundos, otra de dos minutos. «No digas nada. Estamos bien. No digas nada», repetía la mujer. Como si supiera que alguien más escuchaba. Una amiga que se conectó por satélite Starlink solo atinó a decir: «Lo que está pasando es inimaginable». Lo curioso es que cuando algo es «inimaginable», usualmente significa que la realidad superó todos los escenarios catastróficos que podías concebir.

Los cuerpos que desaparecen y los ojos que dejan de ver

Hay detalles que duelen más que las estadísticas. Un neurocirujano difundió el escáner de un niño de Shiraz con el rostro horadado por decenas de perdigones metálicos, uno de ellos en el ojo. Organizaciones de derechos humanos hablan de «miles de iraníes que han quedado ciegos», aunque no dan cifras concretas porque, claro, ¿quién va a documentar eso cuando te detienen por documentar? Las familias que entierran a sus hijos en el jardín no lo hacen por tradición cultural, sino por terror a que el régimen robe los cuerpos y los convierta en desaparecidos oficiales. Un exiliado iraní en Estados Unidos lo resume así: «Este ha sido el período más represivo [de la República Islámica], más allá de lo que podía creer o imaginar».

¿Y ahora qué? La pregunta incómoda

La gran pregunta es: ¿qué se ha hecho al respecto? La respuesta incómoda es: poco que realmente cambie las cosas. Mientras la ONU hace cálculos y los medios internacionales reportan, el régimen sigue con su narrativa de «todo bajo control». Las sanciones económicas existen, pero después de décadas, el gobierno iraní ha desarrollado mecanismos para sortearlas. La presión diplomática se diluye en foros internacionales donde cada país tiene sus intereses geopolíticos. Y la gente dentro de Irán sigue atrapada entre el miedo y la desesperación. Lo más preocupante es que este no es un episodio aislado, sino la continuación de un patrón: protestas, represión brutal, silencio forzado, y luego la declaración oficial de que «todo volvió a la normalidad». Excepto que la normalidad ahora incluye 27,000 detenidos, miles de muertos, y familias que no pueden llorar a sus muertos en paz.

La solución que nadie quiere decir en voz alta

Resolver esto en Irán requiere algo que nadie tiene: una varita mágica. Las opciones reales son limitadas y todas tienen consecuencias terribles. Más sanciones económicas afectan más a la población que al régimen. Intervención militar es una fantasía peligrosa que solo traería más caos. Presión diplomática funciona a cuentagotas. Lo único claro es que mientras el mundo debate qué hacer, los iraníes siguen enterrando a sus hijos en el jardín, haciendo llamadas de 30 segundos donde solo pueden decir «no digas nada», y viviendo bajo una represión que su propio gobierno niega que exista. Tal vez la verdadera pregunta no es «qué hacer», sino «cuánto tiempo más vamos a permitir que esto siga pasando mientras decimos que nos importa».


Fuentes consultadas:

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