TL;DR
- Merz será el primer líder europeo en visitar Israel tras la orden de captura de la CPI contra Netanyahu
- La exigencia de reformas viene sin detalles: ¿qué debe cambiar exactamente la Autoridad Palestina?
- El canciller alemán apoya el plan de paz de Trump mientras pide una solución de dos Estados
- La visita ocurre en medio de tensiones diplomáticas por la orden de la Corte Penal Internacional
La visita que nadie esperaba (y las reformas que nadie explica)
Friedrich Merz está haciendo historia, pero no del tipo que uno esperaría. El canciller alemán será el primer líder de una potencia europea en pisar Israel desde que la Corte Penal Internacional emitió esa orden de captura contra Benjamin Netanyahu por posibles crímenes de guerra en Gaza. Según DW, Merz conversó este sábado con Mahmud Abás en una llamada «extensa» y «amistosa». Pero aquí viene lo bueno: en esa conversación cordial, le soltó que la Autoridad Palestina necesita «reformas urgentes». El problema es que nadie -ni Merz, ni la cancillería alemana, ni las notas de prensa- especifica qué diablos significa eso.
Reformas: la palabra mágica sin contenido
La cancillería alemana fue clara en el comunicado: «Ahora la Autoridad Palestina debería emprender urgentemente las reformas necesarias». Si lo consigue, dice el texto, «podría desempeñar un papel constructivo en el orden postbélico». Pero vamos, ¿qué reformas? ¿Políticas? ¿Administrativas? ¿De seguridad? ¿Económicas? Es como si te dijeran «arregla tu casa» sin decirte si hay goteras, si se cae el techo o si los vecinos se quejan del ruido. La vaguedad es tan evidente que duele.
Lo curioso es que Merz, según DW, «subrayó su apoyo al plan de paz del presidente estadounidense Donald Trump». Sí, el mismo Trump cuyo «acuerdo del siglo» fue rechazado por prácticamente todo el mundo árabe y que los palestinos consideraron una burla. Pero al mismo tiempo, la cancillería alemana reitera que el objetivo final debe ser una solución con dos Estados. ¿No les parece raro apoyar el plan de Trump y al mismo tiempo hablar de dos Estados? Como si pidieras tacos al pastor pero especificaras que quieres que sean kosher.
La visita incómoda (y necesaria)
Merz no solo habló con Abás. Este domingo se reúne con Netanyahu, el mismo que tiene orden de captura de la CPI. La diplomacia alemana siempre ha tenido una relación especial con Israel -por razones históricas obvias- pero esta visita pone a Merz en una posición delicada. Por un lado, debe mantener la relación con Israel. Por otro, no puede ignorar completamente la orden de la Corte Penal Internacional. Y en medio, le pide reformas a Palestina.
Lo que nadie dice abiertamente es que la Autoridad Palestina lleva años siendo criticada por su falta de legitimidad democrática, por la corrupción y por su incapacidad para representar efectivamente a todos los palestinos. Pero cuando un canciller europeo llega pidiendo «reformas urgentes» sin especificar, suena más a un requisito de cajón que a una exigencia concreta. Como esos formularios que te piden «mejoras continuas» sin decirte en qué.
El doble discurso que todos ven pero nadie nombra
Analicemos el comunicado de la cancillería alemana línea por línea: habla de «atmósfera amistosa», de «postura cooperativa» de la Autoridad Palestina, pero inmediatamente salta a las «reformas necesarias». Es el clásico «te quiero mucho, pero…». Y ese «pero» viene sin manual de instrucciones.
Más interesante aún: Merz viaja primero a Jordania, luego a Israel. Jordania siempre ha sido un actor clave en cualquier discusión sobre Palestina, pero aquí parece casi una escala técnica. La verdadera acción está en Jerusalén, donde Merz se sentará frente a Netanyahu. La pregunta incómoda que nadie hace: ¿está Merz usando las «reformas necesarias» como moneda de cambio para su reunión con Netanyahu? ¿Es una forma de decir «mira, yo también les exijo cosas a ellos»?
¿Reformas para qué? (La pregunta que todos evitan)
Si la Autoridad Palestina hiciera todas las reformas que Merz sugiere -pero no especifica- ¿qué cambiaría realmente? La cancillería alemana dice que así «podría desempeñar un papel constructivo en el orden postbélico». Pero aquí hay otro problema: ¿qué orden postbélico? Gaza sigue en ruinas, los asentamientos israelíes en Cisjordania siguen expandiéndose, y la posibilidad de un Estado palestino viable parece más lejana que nunca.
La ironía es palpable: Europa pide reformas a la Autoridad Palestina mientras sigue financiando a Israel, cuyo primer ministro tiene orden de captura internacional. Es como pedirle al inquilino que arregle la tubería mientras el dueño derrumba la casa.
Al final, lo que queda claro es que las «reformas necesarias» son como esos regalos que vienen sin baterías: todos saben que necesitas algo más para que funcionen, pero nadie te dice exactamente qué. Merz hace su visita histórica, cumple con el protocolo diplomático, pero la sustancia -el qué, cómo y por qué de esas reformas- se queda en el aire. Y mientras tanto, los palestinos siguen esperando no solo reformas, sino algo mucho más básico: claridad sobre qué diablos espera el mundo de ellos.


