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miércoles, febrero 4, 2026

ICE mata a enfermero estadounidense: la redada que se salió de control

Cómo las protestas contra deportaciones terminaron con dos muertos y una ciudad en llamas

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TL;DR

  • Alex Pretti, enfermero estadounidense de 37 años, fue asesinado por agentes federales de inmigración
  • Es la segunda muerte en tres semanas – el 7 de enero Renee Good murió en protestas similares
  • El gobernador demócrata Tim Walz exige retirar a los «oficiales violentos y sin entrenamiento»
  • Las imágenes muestran gas pimienta, detenciones masivas y una ciudad al borde del colapso

El enfermero que no debía estar en la mira

Alex Pretti trabajaba en una unidad de cuidados intensivos. Era ciudadano estadounidense, residente en Minneapolis. El sábado, un agente de la policía migratoria federal le disparó y lo mató. Según El País, la víctima fue identificada como Alex Pretti, un enfermero que trabajaba en una unidad de cuidados intensivos. Su familia proporcionó una fotografía sin datar donde se ve a un hombre que ya no está.

Aquí la primera pregunta incómoda: ¿Qué hacía ICE disparándole a un ciudadano estadounidense en su propia ciudad? La policía local confirmó el tiroteo, pero nadie explica cómo una redada migratoria termina con un enfermero muerto. En el memorial improvisado, las flores se acumulan mientras las preguntas también.

La segunda muerte que nadie recuerda

Esta no es la primera vez. Ni siquiera es la segunda. Es la segunda en TRES SEMANAS. El 7 de enero, Renee Good, una mujer de 37 años, murió tiroteada por otro agente después de participar en una protesta contra las redadas migratorias. Dos muertos en menos de un mes, ambos en Minneapolis, ambos por balas de agentes federales que supuestamente estaban ahí para deportar migrantes.

El patrón es claro: ICE llega, la comunidad protesta, alguien muere. Pero hay un detalle que El País documenta sin comentar demasiado: «Es la segunda persona en tres semanas que fallece por disparos de patrullas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en la capital de Minnesota». Dos. En tres semanas. En la misma ciudad.

El gobernador que pide lo imposible

Tim Walz, gobernador demócrata de Minnesota, lo dijo claro en redes sociales: «Esto es repugnante. El presidente debe poner fin a esta operación. Saque de Minnesota a los miles de oficiales violentos y sin entrenamiento. ¡Ya!» La frase clave: «oficiales violentos y sin entrenamiento». No es cualquier acusación – es el gobernador de un estado diciendo que los agentes federales en su territorio son peligrosos e incompetentes.

Mientras Walz exige retiradas, el Ayuntamiento de Minneapolis pide calma: «Tenemos conocimiento de informes de otro tiroteo que involucra a agentes federales… Solicitamos al público mantener la calma y evitar la zona». Traducción: hay más balas volando, mejor no salgan. Las imágenes muestran por qué: agentes federales durante enfrentamientos, personas auxiliadas después de gas pimienta, detenidos subidos a vehículos como ganado.

Las imágenes que valen más que mil discursos

Una mujer llora en el memorial improvisado. Un manifestante grita con una mano herida. Kristi Noem da una rueda de prensa en la sede de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias. Los contrastes son brutales: mientras algunos lloran a sus muertos, otros dan conferencias en edificios oficiales.

El País captura la escena completa: «Enfrentamientos entre agentes federales y miembros de la comunidad en Minneapolis», «Una persona es auxiliada después de que agentes federales de inmigración utilizaran gas pimienta», «Los detenidos son subidos a la parte trasera de un vehículo». No son protestas pacíficas – es una guerra urbana de baja intensidad.

La pregunta que nadie quiere hacer

¿Qué pasa cuando las agencias creadas para deportar migrantes terminan matando ciudadanos estadounidenses? ¿Dónde está el límite entre «control migratorio» y ocupación militar? Minneapolis tiene ahora dos muertos que no eran migrantes indocumentados – eran ciudadanos protestando contra redadas. Alex Pretti era enfermero. Renee Good era manifestante.

El modelo está roto: ICE llega con fuerza desproporcionada, la comunidad responde, alguien muere, todos piden calma, y en tres semanas se repite la historia. Mientras, las fotos de los altares improvisados circulan en internet, los gobernadores exigen retiradas, y los agentes federales siguen allá, disparando gas pimienta y, a veces, balas reales.

Minneapolis arde, y lo único seguro es que en otras tres semanas, habrá otro nombre para añadir a la lista. A menos que alguien pregunte por qué diablos ICE está matando ciudadanos estadounidenses en su propio país.


Fuentes consultadas:

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