TL;DR
- El Madrid goleó 4-1 a una Real Sociedad que llegaba con 9 partidos invicta
- Vinicius Junior anotó dos penaltis y Gonzalo García abrió el marcador a los 4 minutos
- La Real presentó un once muy reformado tras el desgaste de la Copa del Rey
- Trent Alexander-Arnold brilló por la banda derecha con asistencias de precisión
- El equipo de Arbeloa se coloca líder provisional esperando el partido del Barcelona
La noche que nadie esperaba: tranquilidad en el Bernabéu
No mames, esto sí que fue raro. Según El País, el Real Madrid tuvo «una noche redonda» contra la Real Sociedad, pero lo verdaderamente inusual fue la falta de drama. Un partido «en línea recta, de ritmo y concentración constantes, sin apenas altibajos, casi sin sustos». ¿En serio? ¿Estamos hablando del mismo Madrid que suele dejar todo para el minuto 90? Parece que Arbeloa encontró la fórmula para lo imposible: calma en el Bernabéu.
La Real llegó con la gasolina en reserva
Aquí está el truco que pocos mencionan: la Real Sociedad «vació el depósito el miércoles en San Mamés, donde se impuso en la ida de la semifinal de la Copa del Rey». O sea, Matarazzo llegó al Bernabéu con un equipo de segunda unidad, priorizando la Copa. El dato clave: incluyó a Wesley, un brasileño que «acaba de llegar del Al Nassr saudí de Cristiano Ronaldo» y que según su entrenador «nunca había trabajado a esas revoluciones». ¿En serio mandas a un jugador que viene del fútbol saudí a debutar en el Bernabéu? Eso no es rotación, es rendición anticipada.
Trent Alexander-Arnold: el inglés que se sintió como en casa
Mientras la Real presentaba experimentos, el Madrid desplegó artillería pesada. Trent Alexander-Arnold, titular por delante de Carvajal, tuvo «una noche serena» según El País. El medio destaca que «ganó duelos por encima de su reputación y se sintió poco apretado cuando miraba hacia delante». Pero lo mejor viene después: «Apenas necesita tiempo para armar la pierna y liberar su excelso pie derecho». Su primera asistencia fue demoledora: un centro al área que Gonzalo García apenas tocó y mandó al fondo de la red. A los 4 minutos, partido resuelto.
Vinicius agarra los penaltis (y el protagonismo)
Con Mbappé en el banquillo, Vinicius Junior se convirtió en el ejecutor oficial. El brasileño anotó dos penaltis (minutos 24 y 47) que mantuvieron la distancia cómoda. Lo interesante es cómo los consiguió: el primero tras una entrada de Aramburu, el segundo… bueno, ahí El País se queda corto en detalles. Pero lo que sí queda claro es que cuando el Madrid necesita gol, Vinicius está ahí para agarrar el balón y asumir responsabilidades. Aunque uno se pregunta: ¿dónde estaba Endrick en todo esto?
El gol de consuelo que despertó fantasmas
El único momento de inquietud llegó al minuto 20, cuando Oyarzabal empató de penalti tras una falta de Huijsen sobre Yangel Herrera. El País documenta que «el gol dejó un poso de inquietud en la grada, que comenzó a silbar al central cada vez que recibía». Pero aquí viene lo bueno: «Fue un momento en el que pareció peligrar la paz recobrada en el estadio. Aunque fue algo efímero». O sea, el Bernabéu se asustó por 4 minutos, hasta que Vinicius restauró el orden. Qué frágil es la calma en el coloso blanco.
La estadística que duele: 9 partidos invictos rotos
El Madrid no solo ganó, sino que le arruinó la racha a un equipo que llegaba con moral por las nubes. La Real Sociedad de Matarazzo tenía «una racha de nueve partidos sin mancha» antes de caer en el Bernabéu. El técnico, descrito como «el resucitador de un equipo que languidecía hasta las navidades», vio cómo su proyecto chocó contra la realidad madridista. Pero ojo: con un once de Copa del Rey, ¿realmente podemos decir que fue una derrota representativa?
El liderato provisional y la espera culé
Al final del día, lo que importa son los números: 4-1 y «dos días en cabeza de la Liga, a la espera del viaje del Barça el lunes a Montilivi». El Madrid hace su tarea y deja la presión en el campo rival. Pero aquí hay un detalle que pica: si el Barcelona gana su partido, todo este esfuerzo se va al caño. El liderato de 48 horas sabe a poco cuando la Liga se decide en los últimos minutos de la última jornada.
La pregunta incómoda: ¿esto es sostenible?
Un partido sin sufrimiento, con gol temprano, penaltis a favor y rival desgastado. Suena perfecto, pero ¿cuántas veces se repite este guión? El Madrid de Arbeloa demostró que puede ganar cómodo cuando las estrellas se alinean, pero la Liga se gana en los partidos feos, en las noches de lluvia en campos complicados. Hoy fue fiesta, mañana podría ser funeral. Lo único seguro es que, por esta noche, el Bernabéu respiró tranquilo. Algo que, siendo honestos, no pasa muy seguido.


