TL;DR
- Dos menores de 15 y 17 años planeaban atacar un mercado navideño en Leverkusen con un camión
- La BKA identifica estrés psicológico, guerra, cambio climático y pandemia como factores clave
- TikTok, Instagram y Telegram se han convertido en escuelas de radicalización para jóvenes vulnerables
- La Red de Prevención de la Violencia advierte que hemos perdido la capacidad de dialogar con los jóvenes
El mercado navideño que casi se convierte en carnicería
Imagínense la escena: Leverkusen, Alemania, diciembre. Un mercado navideño lleno de familias, luces, olor a glühwein y niños emocionados. Ahora imaginen un camión entrando a toda velocidad. Eso es exactamente lo que planeaban dos adolescentes de 15 y 17 años, según documenta DW. Su objetivo era «asesinar al mayor número posible de personas». Lo absurdo no es solo la brutalidad del plan, sino que estos chavos -uno de Afganistán, otro de Chechenia- encontraron en el Estado Islámico las respuestas que nadie más les estaba dando.
El estrés psicológico como combustible para el extremismo
La oficina federal de la Policía criminal alemana (BKA) tiene claro el diagnóstico: el estrés psicológico entre niños y adolescentes va en aumento. Pero aquí viene lo interesante – la BKA no lo presenta como excusa, sino como factor multiplicador. Según su análisis, «el estrés psicológico no es una causa directa de la conducta delictiva, pero en combinación con otros factores adversos puede aumentar la probabilidad de cometer delitos (violentos)». Traducción: cuando un chavo ya viene jodido por la vida y encima le sumas guerra, cambio climático, pandemia y falta de afecto parental, la receta está servida.
Refugiados solos en un mundo digital hostil
Lo que la BKA señala con el dedo es especialmente preocupante: los menores que han huido de sus países son carne de cañón para los extremistas. «Solos y sin perspectivas, esperan encontrar respuestas en línea a sus preguntas sobre el sentido de la vida», documenta DW. Y ahí está el problema: cuando tu familia y tu escuela fallan, cuando te sientes invisible en un país nuevo, ¿dónde buscas pertenencia? Pues en los sitios web que te prometen un propósito, aunque ese propósito sea matar gente en un mercado navideño.
TikTok: la nueva escuela del terror
Si creías que el radicalismo se cocinaba en cuevas oscuras, te tengo noticias: ahora se hace en TikTok e Instagram. El informe de 2024 de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución es claro: «los delitos violentos de extrema derecha suelen ir precedidos de radicalización en línea». Pero no se trata solo de ver videos – el verdadero peligro está en Telegram y Discord, donde se tejen redes internacionales de contactos. «Internet ofrece a los jóvenes un espacio virtual de fácil acceso para hacer contactos y expresar opiniones misántropas y violentas», concluye el informe. O sea, las redes sociales no solo muestran la propaganda, sino que conectan a los futuros terroristas.
Cuando el diálogo se muere, ganan los extremistas
Thomas Mücke, director de la Red de Prevención de la Violencia, suelta la frase que debería estar en todos los titulares: «Si perdemos esta capacidad de comunicación, los extremistas han ganado». Feride Aktas, del departamento «Extremismo por Motivación Religiosa», lo pone más crudo: «Hemos llegado a un punto en el que estamos tan distanciados unos de otros que primero necesitamos volver a ser capaces de dialogar». El problema no es solo que los chavos se radicalicen, sino que los adultos hemos dejado de saber hablar con ellos.
La burbuja virtual que se convierte en prisión
Lo más preocupante que señala la Red de Prevención de la Violencia es que sacar a los jóvenes radicalizados de sus burbujas virtuales es cada vez más difícil. Aktas tiene la clave: no se trata de encasillarlos inmediatamente por sus palabras más cuestionables, sino de abordar sus emociones. Pero ¿cómo haces eso cuando el algoritmo de TikTok les está dando contenido las 24 horas? Cuando un adolescente pasa más tiempo en Telegram con extremistas que en la mesa con su familia, la batalla está medio perdida.
La pregunta incómoda que nadie quiere hacer
Aquí está lo que realmente debería preocuparnos: estos dos adolescentes de Leverkusen fueron condenados a cuatro años de prisión en 2024. Cuatro años. Para cuando salgan, tendrán 19 y 21 años. ¿Qué habrán aprendido en la cárcel? ¿Quién les habrá dado las respuestas que buscaban sobre el sentido de la vida? La BKA identifica los factores de riesgo: violencia intrafamiliar, falta de afecto parental, pobreza, ansiedad por el futuro. Pero identificar no es lo mismo que solucionar. Mientras Alemania -y el mundo- siga produciendo adolescentes estresados, solos y sin perspectivas, seguirá produciendo carne fresca para los reclutadores del Estado Islámico. Y la próxima vez, quizá no los detengan dos días antes del ataque.


