TL;DR
- Putin dice sí a conversar con Macron sobre Ucrania, pero solo si hay «voluntad política mutua»
- Macron lleva semanas insistiendo en que Europa debe volver a contactar a Putin
- La UE acaba de aprobar 90 mil millones de euros para Ucrania sin tocar activos rusos congelados
- El timing es sospechoso: diálogo cuando Occidente muestra fisuras en su apoyo
El sí de Putin que huele a estrategia calculada
Vladimir Putin está dispuesto a conversar con Emmanuel Macron sobre Ucrania. Suena bien, ¿no? Como cuando el vecino problemático que te ha robado el agua por meses de repente te invita a un café para «arreglar las cosas». El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, lo confirmó a RIA Novosti: Putin «expresó su disposición de dialogar con Macron». Pero ahí viene la trampa: «si hay voluntad política mutua». O sea, el diálogo depende de que Occidente se ponga en modo comprensivo con la invasión rusa.
Macron: el europeo que quiere volver a la mesa con el oso
Lo curioso es que Macron lleva semanas insistiendo en esto. Según DW, el francés declaró que «Europa debe volver a contactar a Putin para abordar el fin de la guerra». Incluso fue más específico: «Creo que eso nos interesa como europeos y ucranianos, encontrar el marco adecuado para volver a esta discusión en las próximas semanas». Suena razonable hasta que recuerdas que Rusia sigue ocupando territorio ucraniano y bombardeando ciudades diario. ¿Qué marco adecuado puede haber cuando una parte tiene tanques en el jardín de la otra?
Los 90 mil millones que nadie menciona en la invitación
Aquí está la jugada maestra: mientras Putin y Macron se envían señales de diálogo, la Unión Europea acaba de aprobar un préstamo de 90 mil millones de euros a Ucrania. El dato clave: sin tocar los activos rusos congelados. O sea, Europa pone la plata pero no quiere escalar el conflicto confiscando lo que tiene guardado de Rusia. Es como decirle al ladrón: «te presto para que repares lo que rompiste, pero no te voy a quitar lo que me robaste».
El timing perfecto para dividir a Occidente
Putin no es tonto. Sabe que Europa está cansada de la guerra, que hay elecciones clave en varios países, que el apoyo a Ucrania ya no es unánime. ¿Qué mejor momento para ofrecer diálogo que cuando Occidente muestra sus primeras fisuras? El mensaje es claro: «Yo estoy dispuesto a hablar, son ustedes los intransigentes». Mientras tanto, Macron juega al mediador que quiere evitar una escalada, pero termina legitimando al agresor.
La pregunta que nadie hace: ¿diálogo para qué?
Aquí está el meollo: ¿de qué van a hablar exactamente? Rusia quiere que Occidente acepte sus anexiones territoriales como hecho consumado. Ucrania quiere recuperar todo su territorio. Europa quiere estabilidad pero sin parecer que abandona a Kiev. Y en medio, Putin ofrece diálogo sin condiciones previas, como si la retirada de tropas no fuera requisito mínimo para cualquier conversación seria.
El teatro geopolítico en su máxima expresión
Lo que tenemos aquí es puro teatro. Putin gana puntos de imagen internacional («miren, yo sí quiero paz»). Macron refuerza su papel de líder europeo («yo puedo hablar con todos»). La UE muestra músculo económico con los 90 mil millones pero tibieza política al no tocar activos rusos. Y Ucrania… bueno, Ucrania sigue recibiendo misiles mientras los demás discuten sobre su futuro sin ella.
Lo más preocupante es que este «diálogo» podría ser la puerta de entrada para presionar a Ucrania a aceptar concesiones territoriales. Porque cuando Europa habla de «encontrar el marco adecuado», en realidad está diciendo «hay que ver cómo salimos de este lío aunque sea a costa de Kiev».
Así que sí, Putin está dispuesto a conversar. Igual que el coyote está dispuesto a conversar con el pollo sobre cómo compartir el gallinero. El problema no es la conversación, sino qué se negocia y a costa de quién. Y por ahora, todo apunta a que el único que no tiene asiento en esta mesa es el que más debería importar: el pueblo ucraniano.


