TL;DR
- Detenido y liberado en 11 horas: el ex príncipe Andrés salió ‘bajo investigación’ tras ser interrogado por presunto envío de documentos a Epstein
- Cumplió 66 años en la comisaría: el arresto sin precedentes ocurrió justo el día de su cumpleaños, según reporta Jornada
- Carlos III dice que ‘la ley debe seguir su curso’ pero no comenta cuando asiste a desfile de modas horas después
- Los documentos revelan que Andrés envió a Epstein informes sobre Vietnam y Singapur de sus viajes oficiales como representante comercial
Once horas de incomodidad real
Imagina pasar tu cumpleaños 66 en una comisaría de policía. Ahora imagina que sales en menos de 24 horas «bajo investigación» por presunto envío de documentos a un delincuente sexual convicto. Eso es exactamente lo que vivió Andrew Mountbatten-Windsor, el ex príncipe Andrés, según documenta Jornada. La detención, que la policía calificó como «sin precedentes en la historia moderna», duró aproximadamente 11 horas. Once horas. El tiempo que algunos ciudadanos comunes esperan solo para ser atendidos en una fiscalía.
La foto que vale más que mil declaraciones
La imagen capturada por Reuters tras su liberación muestra a un Andrés «visiblemente conmocionado» dentro de un automóvil. Conmocionado, sí, pero libre. Mientras tanto, su hermano mayor, el rey Carlos III, emite un comunicado diciendo que «la ley debe seguir su curso» pero se presenta puntual a un desfile de modas en Londres. El contraste es tan británico como el té de las cinco: declaraciones de rigor por un lado, vida normal por el otro. Carlos expresó «profunda preocupación» pero aseguró que las autoridades contaban con el «apoyo y la cooperación plenos y sinceros» de la familia real. Curiosa forma de mostrar apoyo: dejando que tu hermano pase su cumpleaños detenido.
Los documentos que no deberían haber viajado
El meollo del asunto son esos más de 3 millones de páginas de documentos del gobierno estadounidense que revelaron algo incómodo: Andrés había enviado a Epstein en 2010 informes sobre Vietnam, Singapur y otros lugares que visitó en viajes oficiales. Esto cuando fungía como representante especial del gobierno para el Comercio y la Inversión. O sea, información de Estado viajando hacia las manos de un condenado por solicitar servicios sexuales a una menor. La pregunta obvia que nadie en la familia real parece querer hacer en voz alta: ¿qué carajos hacía un príncipe británico compartiendo documentos oficiales con Jeffrey Epstein?
El privilegio de ser investigado en libertad
«El hombre ha sido ahora puesto en libertad mientras avanza la investigación», señaló la policía en su comunicado lacónico. «Bajo investigación» suena técnico, casi inocuo. Pero en la práctica significa que Andrés regresa a su vida mientras los detectives siguen recabando pruebas. La Policía del Valle del Támesis, la misma que cubre Windsor, anunció que los registros en Norfolk habían terminado. Todo muy limpio, muy protocolario. Nada del escándalo que acompañaría a cualquier otro ciudadano acusado de filtrar documentos oficiales a un criminal sexual.
La renuncia que llegó tarde y la que nunca llegó
Andrés ya había sido obligado a dimitir de su cargo como representante comercial en 2011, cuando salieron a la luz sus vínculos con Epstein. En 2019 renunció a todas sus funciones oficiales por lo mismo. En octubre pasado, Carlos le quitó sus títulos y honores. Pero aquí está la parte curiosa: a pesar de esta escalera de desgracias públicas, nadie en la familia real pareció preguntarse seriamente qué tan profunda era esta relación. Hasta que aparecieron los documentos que sugieren que no se trataba solo de amistades incómodas, sino de posible filtración de información oficial.
La investigación que todos esperan pero nadie acelera
Oliver Wright, subjefe de policía de Thames Valley, dijo que tras «una evaluación exhaustiva» abrieron investigación sobre «conducta indebida en el ejercicio de un cargo público». Entienden «el gran interés público» y prometen actualizaciones «en el momento oportuno». El lenguaje burocrático perfecto para calmar aguas. Mientras tanto, Andrés siempre ha negado irregularidades y dice lamentar su amistad con Epstein. Su oficina no respondió a solicitudes de comentarios tras la publicación de los documentos. El silencio, en estos casos, suele ser más elocuente que cualquier declaración.
¿Justicia real o privilegio real?
La verdadera prueba no será si Andrés pasa más horas detenido, sino si esta investigación avanza con la misma velocidad con que se le liberó. Cuando un ciudadano común es detenido por presunta filtración de documentos oficiales, las cosas no suelen resolverse en 11 horas. Cuando ese ciudadano tiene vínculos con un delincuente sexual convicto, menos aún. La monarquía británica insiste en modernizarse, en ser relevante en el siglo XXI. Pero casos como este muestran que algunas modernizaciones son solo de fachada. Detrás del «la ley debe seguir su curso» de Carlos III hay un hermano que regresa a casa en menos de un día, mientras las víctimas de Epstein siguen esperando justicia años después de su muerte.


