TL;DR
- La UE aprueba 90 mil millones de euros en préstamos para Ucrania
- Bélgica bloquea el uso de activos rusos congelados por miedo a demandas
- Zelenski celebra pero quería el dinero ruso directamente
- Hungría dice que usar activos rusos sería «declaración de guerra»
El préstamo que nadie quería dar
No mames, imagínate: tienes un vecino que te debe lana y tiene su cuenta congelada, pero en vez de usar esa feria, decides pedir prestado al banco y endeudarte tú. Así de absurdo suena el acuerdo de la UE que Dw reporta: 90 mil millones de euros en préstamos para Ucrania, cuando tenían 300 mil millones en activos rusos congelados ahí nomás, esperando.
Bélgica y su miedo a los abogados rusos
Aquí está el detalle que nadie quiere decir en voz alta: Bélgica, donde están depositados la mayoría de los activos rusos, se puso de pechito. El gobierno belga le dijo «nel» a usar ese dinero porque le da miedo que Rusia los demande. Sí, como lees. Tienen congelados los recursos del país que invadió Ucrania, pero temen que si los usan para ayudar a la víctima, los demanden. ¿Qué clase de lógica es esa?
Zelenski estuvo ahí, en la reunión del Consejo Europeo, tratando de convencerlos. Según Dw, el ucraniano incluso advirtió que sin esos fondos tendrían «un gran problema» para financiar su defensa. Pero Bélgica dijo que no, y como en la UE no se puede pasar por encima de un gobierno en estas decisiones, se acabó el asunto.
El baile de los que dicen sí pero con condiciones
Lo curioso es que no fue solo Bélgica. Italia y Hungría también se rajaron. El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, soltó la bomba: usar los activos rusos sería «una declaración de guerra». ¿Declaración de guerra? ¿Más de lo que ya es? Rusia lleva más de tres años invadiendo Ucrania, pero usar su dinero congelado es «declaración de guerra». Alguien aquí tiene las prioridades bien chuecas.
Así que en vez de tomar lo que técnicamente ya tienen -los activos congelados- los europeos decidieron endeudarse. Emitir nueva deuda que, según Dw, «despierta recelos entre los países que se toman más en serio el equilibrio financiero en la Unión». O sea, primero el miedo a las demandas rusas, luego el miedo al desequilibrio financiero. ¿Y el miedo a que Ucrania pierda la guerra? Ese parece ser el último de la lista.
Zelenski: celebrando lo que no quería
Lo más cínico de todo es el tuit de Zelenski. Después de que le negaron lo que realmente quería -los activos rusos- sale con que el préstamo «fortalece verdaderamente nuestra resiliencia». En X, claro, porque en privado seguro está diciendo otras cosas. Dw documenta que el ucraniano destacó que «es importante que los activos rusos sigan congelados», como consuelo de tonto.
Pero piénsalo: si tienes 90 mil millones en préstamos que tendrás que pagar (con intereses, obvio) versus 300 mil millones en activos del enemigo que podrías usar directamente, ¿cuál fortalece más tu resiliencia? La respuesta es obvia, pero la política europea no funciona con lógica, funciona con miedos.
La pregunta incómoda que nadie hace
Aquí va lo que realmente debería indignar: ¿para qué chingados tienen congelados los activos rusos si no los van a usar? ¿Es solo para hacer enojar a Putin? ¿Es un castigo simbólico? Porque si el objetivo era ayudar a Ucrania, los números no mienten: los activos congelados son más del triple de lo que están prestando.
Y hay otro detalle que Dw menciona de pasada: usar los activos rusos «habría permitido tener una parte sustancial del dinero que necesita el país a medio plazo de forma directa». O sea, sin intermediarios, sin deuda, sin bancos. Lo que cualquier país en guerra necesitaría: dinero rápido y sin condiciones.
Pero no. Mejor endeudarse, mejor poner en riesgo la estabilidad financiera de la UE, mejor darle a Rusia la satisfacción de saber que su dinero sigue intacto. Porque al final del día, lo que este acuerdo muestra es que Europa tiene más miedo a las consecuencias legales que a las consecuencias militares. Y en una guerra, ese cálculo suele salir caro.
Lo único claro es que Ucrania seguirá peleando, la UE seguirá prestando, y los activos rusos seguirán congelados. Todos contentos, nadie satisfecho. Así funciona la diplomacia cuando el miedo manda.


