TL;DR
- El nuevo portaaviones costará miles de millones y estará listo hasta 2038
- Macron lo anunció en Emiratos Árabes Unidos, no en Francia
- El gobierno francés está en impasse presupuestario pero aprueba gasto militar masivo
- Será casi el doble de grande que el actual Charles de Gaulle
La crisis puede esperar, el ego nacional no
Emmanuel Macron eligió el domingo 21 de diciembre de 2025 para dar una noticia que parece sacada de otro siglo: Francia construirá un nuevo portaaviones nuclear. No, no es broma. Según DW, el presidente francés anunció este mastodonte de 80.000 toneladas y 310 metros de eslora que estará listo… en 2038. Sí, dentro de 13 años. Porque cuando se trata de proyectos faraónicos, la paciencia es una virtud que solo aplican los contribuyentes.
El timing perfecto: anunciar gastos billonarios en pleno impasse
Lo más surrealista del anuncio es el contexto. DW documenta que Macron dio luz verde al proyecto «pese al impasse presupuestario en el que se encuentra el gobierno». Traducción: estamos en crisis financiera, no podemos ponernos de acuerdo en cómo administrar el país, pero ¡hey! vamos a construir un portaaviones nuclear. Es como si tu familia estuviera discutiendo cómo pagar la renta y de repente papá anuncia que comprará un yate de lujo. La lógica, como dirían los franceses, brilla por su ausencia.
El escenario: Emiratos Árabes Unidos, no Francia
Aquí hay otro detalle que huele raro. Macron no hizo el anuncio en París, ni en un astillero francés, ni siquiera en territorio europeo. Lo hizo durante una visita a Emiratos Árabes Unidos. Según DW, el presidente francés busca reforzar la «asociación estratégica» con este aliado militar y espera mayor cooperación en la lucha contra el narcotráfico. Curioso: para anunciar un proyecto que supuestamente simboliza «la potencia de nuestra nación», Macron necesitó un escenario extranjero. ¿Será que en casa la noticia no hubiera sido tan bien recibida?
Las cifras que duelen: del Charles de Gaulle al Goliat nuclear
El nuevo portaaviones no será cualquier cosa. DW reporta que superará ampliamente al actual Charles de Gaulle: 80.000 toneladas frente a 42.000, 310 metros contra 261. Podrá embarcar 30 aviones de combate y tendrá una dotación de 2.000 marinos. Es casi el doble de grande. Y aquí viene la pregunta incómoda: ¿Francia realmente necesita semejante monstruo naval en 2038? ¿O esto es más un ejercicio de prestigio que de defensa real?
La economía según Macron: 800 empresas, 80% pymes
El presidente francés intentó endulzar la píldora argumentando impacto económico positivo. Según DW, Macron explicó que participarán unos 800 prestadores de servicios y el 80% serán pequeñas y medianas empresas. Suena bien hasta que recuerdas que estamos hablando de un proyecto que costará miles de millones de euros y que estará listo dentro de 13 años. Es como decir que comprar un Ferrari estimula la economía porque el concesionario contrata a más personal. Técnicamente cierto, pero cuestionable como prioridad nacional.
2038: cuando el futuro nos alcance (si es que llega)
El plazo de entrega es quizás lo más absurdo de todo: 2038. Para ponerlo en perspectiva, dentro de 13 años la tecnología militar habrá avanzado tanto que este portaaviones podría quedar obsoleto antes de botarlo. Los drones, la guerra cibernética, los misiles hipersónicos – todo evoluciona a velocidad luz, mientras Francia planea un coloso que navegará en un mundo que ni siquiera podemos imaginar hoy. Es apostar al caballo equivocado en la carrera tecnológica.
La pregunta que nadie hace: ¿para qué diablos?
DW cita a Macron diciendo que el portaaviones será «la ilustración de la potencia de nuestra nación: potencia de la industria, de la técnica, potencia al servicio de la libertad en los mares». Bonitas palabras, pero vacías. Francia ya tiene un portaaviones nuclear operativo. ¿Necesita otro el doble de grande? ¿O esto es más bien un mensaje geopolítico dirigido a Rusia, China y Estados Unidos? Un «aquí seguimos, no nos subestimen» escrito en acero y uranio enriquecido.
El verdadero costo: lo que no se dice
DW no menciona cifras concretas del proyecto, pero cualquiera con dos dedos de frente sabe que un portaaviones nuclear no es barato. Hablamos de decenas de miles de millones de euros que no irán a educación, salud, infraestructura civil o transición energética. En un país con problemas presupuestarios, esta decisión dice más sobre las prioridades de Macron que cualquier discurso sobre «justicia social» o «transición ecológica».
Al final, el anuncio del portaaviones nuclear francés huele a vieja política: gastar en símbolos de poder mientras los problemas reales esperan. Macron juega a ser De Gaulle en el siglo XXI, pero el mundo ya no es el de la Guerra Fría. Quizás en 2038, cuando por fin boten este mastodonte, nos demos cuenta de que era el último suspiro de una era que ya terminó. O quizás para entonces ya nadie recuerde por qué diablos lo construyeron.


