TL;DR
- Sheinbaum niega que México envíe más petróleo a Cuba tras captura de Maduro
- Admite que México se convierte en ‘proveedor importante’ tras crisis venezolana
- Critica presiones de EU contra Venezuela y defiende soberanía de países
- Los envíos a Cuba son ‘históricos’ pero no aumentan, según la versión oficial
El arte de negar lo que se confirma
Claudia Sheinbaum tiene un talento especial: decir que no pasa nada mientras describe exactamente lo que está pasando. Este miércoles 7 de enero, en su conferencia mañanera, la presidenta mexicana negó rotundamente que México esté enviando más petróleo a Cuba tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela. Pero en la misma respiración, soltó la bomba: «Con la situación actual de Venezuela, México se vuelve un proveedor importante. Antes era Venezuela». O sea, no mandamos más… pero ahora somos el proveedor clave. ¿Alguien más ve la contradicción?
Los números que no cuadran con las palabras
Según reporta El Financiero, Sheinbaum explicó que «no se está enviando más petróleo del que se ha enviado anteriormente a Cuba, es un envío histórico que se ha dado a la isla». Aquí el detalle: si los envíos son «históricos» pero no aumentan, ¿qué significa exactamente? ¿Son históricos porque siempre han sido altos? ¿O porque ahora, con Venezuela fuera de juego, México carga con toda la responsabilidad? La presidenta insiste en que son «entregas regulares de crudo a Cuba, como se ha hecho desde sexenios anteriores», pero omite mencionar que el contexto geopolítico cambió radicalmente.
El vacío venezolano que México llena
La parte más reveladora del discurso de Sheinbaum es cuando admite lo obvio: Venezuela ya no puede ser el principal proveedor de crudo a Cuba. Con Maduro capturado y el país en crisis, alguien tenía que tomar la estafeta. Y adivinen quién se ofreció voluntario. «Antes era Venezuela», dijo Sheinbaum con una naturalidad que da miedo. Es como si dijera «antes llovía, ahora no llueve, pero el suelo sigue mojado». México no aumenta sus envíos, simplemente ocupa el lugar del que ya no puede enviar. ¿Es eso realmente diferente de aumentar?
La soberanía como escudo contra Estados Unidos
Sheinbaum también aprovechó para criticar las presiones de Estados Unidos contra Venezuela. Según El Financiero, la mandataria respondió a las exigencias de Donald Trump hacia la presidenta interina venezolana Delcy Rodríguez: «Cada país es soberano, y la soberanía tiene que ver con la decisión de sus recursos naturales. No creo que una nación deba decidir sobre otra». Aquí hay un juego de doble moral interesante: defiende la soberanía venezolana frente a Estados Unidos, pero no menciona que México está decidiendo por Cuba al convertirse en su principal proveedor de energía. ¿Dónde queda la soberanía cubana para buscar alternativas energéticas?
El discurso de la no intervención que sí interviene
La frase más reveladora de Sheinbaum fue: «Se puede estar en contra del régimen de Maduro, pero nunca a favor de una intervención». Suena bien, ¿verdad? Defiende la no intervención mientras interviene activamente en la dinámica energética del Caribe. México no está enviando tropas, está enviando petróleo. Y en geopolítica, el crudo es tan estratégico como los soldados. Al ocupar el lugar de Venezuela como proveedor de Cuba, México no solo está ayudando a la isla – está tomando una posición clara en el tablero regional. Y lo hace mientras niega que esté haciendo algo diferente.
La pregunta incómoda que nadie hace
Si México no está enviando más petróleo a Cuba que antes, pero Venezuela ya no puede enviar el suyo, ¿de dónde saca Cuba la energía que necesita? La matemática es simple: demanda constante menos oferta venezolana igual a… ¿milagro? Sheinbaum ofrece una explicación que no explica nada: los envíos son históricos pero no aumentan. O sea, Cuba siempre necesitó mucho petróleo mexicano, y ahora necesita exactamente lo mismo, aunque su otro proveedor desapareció. ¿Alguien se traga ese cuento?
El futuro que ya llegó
Lo más preocupante no es la contradicción en el discurso – eso es política 101. Lo realmente alarmante es que México se está metiendo en un juego geopolítico de alto riesgo sin admitirlo abiertamente. Convertirse en el «proveedor importante» de Cuba en medio de la crisis venezolana no es una decisión técnica de comercio exterior. Es una apuesta estratégica que nos alinea claramente con un bloque regional. Y Sheinbaum lo presenta como si fuera simplemente continuar con lo de siempre. El problema es que «lo de siempre» ya no existe. Venezuela se cayó del mapa energético del Caribe, y México corrió a ocupar su lugar. Negarlo no cambia la realidad: ahora somos el sostén energético de Cuba, nos guste o no.


