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viernes, febrero 6, 2026

El Papa pide diálogo a EU y Cuba, pero Trump sigue en su línea

Mientras León XIV llama al entendimiento, Washington mantiene la presión sobre La Habana con nuevas sanciones

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TL;DR

  • León XIV, primer papa estadounidense, pide ‘diálogo sincero’ entre Washington y La Habana
  • Trump acaba de declarar a Cuba ‘amenaza extraordinaria’ y bloquea suministro de petróleo
  • Los obispos cubanos advierten sobre el agravamiento de la crisis económica y social
  • La Casa Blanca no ha respondido públicamente al llamado papal, manteniendo su línea dura

Un papa estadounidense pidiendo diálogo a su propio país

La imagen tiene su ironía: León XIV, el primer pontífice nacido en Estados Unidos, se asoma desde la ventana del palacio apostólico para pedirle a su país natal que dialogue con Cuba. Según El País, el Papa expresó «gran preocupación» por el aumento de tensiones y se unió al mensaje de los obispos cubanos para promover el entendimiento. Lo curioso es que este llamado viene justo cuando la administración Trump acaba de apretar las tuercas: el jueves pasado firmó una orden ejecutiva declarando a Cuba «una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional» de Estados Unidos.

La estrategia del bloqueo petrolero

Mientras el Papa habla de evitar sufrimiento, Washington juega con el hambre y la energía. La nueva medida de Trump establece aranceles a países que vendan crudo a la isla, buscando paralizar completamente el suministro. Esto viene después del corte del petróleo venezolano tras la detención de Maduro en la intervención militar del 3 de enero. La lógica es clara: asfixiar económicamente a Cuba hasta forzar un cambio de régimen. Trump cree que el gobierno cubano «tiene los días contados» y que bloquear el petróleo acelerará su caída. Pero hay un detalle que parece olvidar: quienes más sufren con estas medidas no son los dirigentes, sino la gente común.

Los obispos cubanos: entre la fe y la realidad

La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba no se anda con rodeos. Su mensaje del sábado habla de «profunda preocupación» ante el «agravamiento» de la situación económica y social. Dicen lo que muchos piensan pero pocos se atreven a pronunciar: «Cuba necesita cambios y son cada vez más urgentes, pero no necesita para nada más angustias ni dolor». Los obispos piden cambios estructurales, pero sin aumentar el sufrimiento de «los pobres, los ancianos, los enfermos, los niños cubanos». Es un llamado de realismo cristiano: sí a la transformación, no al castigo colectivo.

El silencio elocuente de Washington

Aquí está lo más revelador: hasta ahora, la Casa Blanca no ha respondido públicamente al llamado del Papa. Nada. Cero. Trump, que normalmente no pierde oportunidad de tuitear sobre cualquier cosa, guarda silencio ante el pedido del primer papa estadounidense en la historia. ¿Por qué? Porque responder significaría reconocer que hay otra postura posible, que el bloqueo total tiene costos humanos, que la estrategia de «cambio de régimen por hambre» es moralmente cuestionable incluso para el líder de la Iglesia Católica.

La contradicción de un papa estadounidense

León XIV está en una posición incómoda. Como estadounidense, conoce la retórica anticastrista que ha dominado la política exterior de su país por décadas. Como Papa, tiene que velar por el bienestar de los católicos cubanos y de toda la población. Su llamado a Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, para que «proteja y asista a todos los hijos de esta amada tierra» no es solo una fórmula piadosa. Es un reconocimiento implícito de que la situación se está poniendo fea, y de que la presión estadounidense está contribuyendo a empeorarla.

¿Diálogo o rendición incondicional?

El problema de fondo es que cuando Washington habla de «diálogo» con Cuba, generalmente quiere decir «rendición incondicional». La orden ejecutiva de Trump deja claro que ve a Cuba como amenaza, no como interlocutor. Los obispos cubanos piden cambios, pero cambios que no aumenten el sufrimiento. El Papa pide diálogo para evitar violencia. Y Trump? Trump sigue creyendo que más presión económica forzará la caída del régimen. La pregunta incómoda que nadie quiere hacer: ¿cuánto sufrimiento está dispuesto a aceptar Washington como «daño colateral» en su cruzada anticastrista?

Lo que viene: más crisis, menos petróleo

Con Venezuela fuera de la ecuación y las nuevas sanciones de Trump, Cuba enfrenta su peor crisis energética en décadas. Los obispos ya hablan de «agravamiento» de la situación económica y social. El Papa pide diálogo. Y Washington? Sigue en su línea. La ironía final: un papa estadounidense pidiendo moderación a su propio gobierno, mientras ese mismo gobierno aplica la receta de siempre: más presión, más sanciones, más aislamiento. Y en el medio, como siempre, la gente común que solo quiere vivir sin «más angustias ni dolor», como dicen los obispos cubanos.


Fuentes consultadas:

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