TL;DR
- El papá de Fátima Bosch lleva 28 años en Pemex y fue investigado por presunto enriquecimiento ilícito
- Raúl Rocha, dueño de Miss Universo, tuvo un contrato de 745 millones con Pemex que apenas le pagaron 44 millones
- Pemex se deslinda del concurso pero no del papá, quien sigue siendo coordinador ejecutivo en la petrolera
- Exjueces denuncian falta de transparencia y posible manipulación de resultados
El contrato que nadie quiere reconocer
La historia huele a gasolina y no precisamente por el perfume de las concursantes. Resulta que Reforma documenta que el papá de Fátima Bosch acumula casi 28 años de carrera en Pemex, ocupando «cargos estratégicos en áreas operativas, sociales y de enlace institucional». O sea, no es cualquier empleado: es alguien que sabe mover los hilos en la paraestatal más grande del país.
Los números que no cuadran
Mientras tanto, Proceso revela que Raúl Rocha Cantú, copropietario de Miss Universo, tuvo un contrato con Pemex por 745 millones 645 mil pesos. Aquí viene lo bueno: la petrolera solo le pagó 44 millones 247 mil pesos. ¿Y por qué? Según Rocha, porque Pemex insistía en usar «conceptos fuera del catálogo autorizado». Traducción: alguien en Pemex quería pagar cosas que no estaban en el contrato original.
La cronología sospechosa
Rocha dice que compró el 50% de Miss Universo en enero de 2024, casi un año después del contrato con Pemex. Suena bien, ¿no? Pero aquí está el detalle: el contrato se firmó en febrero de 2023 y el certamen fue en noviembre de 2025. O sea, pasaron 2 años y 8 meses entre el contrato y la corona. ¿Coincidencia? Quizás. ¿Sospechoso? Definitivamente.
El papá que no es cualquier papá
Univision destapa que Bernardo Bosch Hernández, el padre de Fátima, fue investigado por la FGR por presunto enriquecimiento ilícito de 6.5 millones de pesos. La investigación se cerró en 2022 por falta de evidencias, pero el dato queda ahí, flotando como una nube negra sobre el certamen.
Pemex: el deslinde selectivo
La petrolera se apresuró a decir que «no tiene injerencia con los directivos de Miss Universo». Pero curiosamente no se deslindó del papá, quien sigue siendo coordinador ejecutivo en Exploración y Producción. O sea: «nosotros no tenemos nada que ver con el concurso, pero el papá de la ganadora sí trabaja aquí y en un puesto importante».
Los exjueces que no se callan
Mientras Rocha habla de «descalificar y politizar» el éxito, exjueces como Omar Harfouch acusan «manipulación» en la contabilidad de resultados. No son simples comentaristas: son personas que estuvieron dentro del proceso y que ahora dicen que algo no olió bien en la elección.
La pregunta incómoda
¿Ganó Fátima por ser la más bella o porque su padre lleva 28 años en Pemex y el dueño del certamen tuvo un contrato millonario con la misma empresa? La respuesta oficial es la primera. Las coincidencias apuntan a la segunda. Lo cierto es que en México, donde las conexiones políticas y empresariales suelen pesar más que el talento, esta historia tiene todos los ingredientes de otro «milagro mexicano».


