TL;DR
- Triunfo 1-0 con gol de Berterame que el VAR hubiera anulado por fuera de lugar
- Jorge Sánchez sigue siendo el talón de Aquiles: amarilla al minuto 1 y errores que comprometen
- Raúl Rangel se consolida como portero titular pero también cometió error grave
- México jugó para contener a Bolivia, no para imponer su juego
- La selección no juega en México desde hace años: gira por Panamá y Bolivia para ‘salir de la burbuja’
Ganar sin convencer: el deporte nacional mexicano
México ganó 1-0 a Bolivia y nadie está contento. Ni los jugadores, ni la afición, ni probablemente el propio Javier Aguirre. El Elpais documenta un partido donde la selección «se dedicó a intentar detener la iniciativa local» en lugar de imponer su juego. No mames: estamos hablando de Bolivia, un equipo que ni siquiera tiene asegurado su pase al Mundial y que debe vencer primero a Surinam para luego pelear contra Irak. Si con este rival nos cuesta trabajo, ¿qué pasará cuando lleguen los brasileros, argentinos o europeos?
Jorge Sánchez: el error que se repite como telenovela de las 8
Al minuto 1, tarjeta amarilla para Jorge Sánchez. Suena familiar, ¿verdad? El lateral derecho «carga consigo fallas que han comprometido a México en los últimos dos ciclos mundialistas», según el análisis de Elpais. Pero aquí está el verdadero desmadre: seguimos apostando por el mismo jugador que nos ha costado partidos importantes. Es como si tu compa que siempre llega tarde y borracho a las pedas siguiera siendo el designado driver. Aguirre tiene 5 meses para resolver este problema, pero si en 4 años no lo ha hecho, ¿qué nos hace pensar que ahora sí?
El gol que no debería ser gol y el portero que da y quita
Germán Berterame anotó el único tanto mexicano, pero hasta eso viene con asterisco: «el VAR hubiese impedido por fuera de lugar», reporta Elpais. O sea, ni siquiera nuestro gol fue limpio. Y hablando de limpieza, Raúl Rangel se consolida como portero titular después de buenas actuaciones, pero en este partido «tuvo un error al comprometer un pase a Carlos Rodríguez y que terminó en el poste para su fortuna». El Tala Rangel atajó bien, pero también nos dio un susto de esos que te hacen sudar frío.
La gira de la incomodidad: jugar donde nadie te quiere ver
Aguirre llevó al equipo a Panamá y Bolivia para «salir de su burbuja», pero la verdad duele más: «En los últimos 10 años ha sido raro verle incluso jugar partidos amistosos en algún estadio mexicano», señala Elpais. La selección, ese «gran producto de Televisa», prefiere jugar en Estados Unidos porque vende más boletos. Ahora, cuando por fin tenemos Mundial en casa, el equipo no sabe qué se siente jugar ante su gente. La lógica mexicana: prepararse para jugar en casa… jugando fuera de casa.
Lo que falta: el rompecadenas que nunca llega
«Lo que ha hecho falta en el escuadrón mexicano es un tipo capaz de romper las cadenas, de cambiar el ritmo de un partido como Gilberto Mora o Alexis Vega, ambos lesionados», apunta el análisis. Marcel Ruiz brilla en el medio campo y «pide a gritos forjarse en Europa», pero un solo jugador no puede cargar con todo el equipo. La creatividad sigue siendo nuestro talón de Aquiles, y con lesiones de por medio, el panorama se ve más gris que uniforme de la selección en día nublado.
El tic tac que suena más fuerte que los aplausos
Quedan 5 meses para el Mundial y las dudas son más que las certezas. México juega el 25 de febrero contra Islandia en Querétaro, donde Aguirre hará «un corte en la convocatoria para perfilar a su equipo». Pero el perfil que vimos contra Bolivia es el de un equipo reactivo, no propositivo. Ganamos, sí, pero con la angustia de quien escapa por los pelos de un accidente. La pregunta incómoda: ¿este equipo está realmente preparado para hacer historia en casa, o solo para pasar pena ajena frente al mundo?
El reloj no para. Los problemas tampoco. Y mientras tanto, la afición se pregunta si este triunfo angustiante es el preludio de algo grande o simplemente más de lo mismo con diferente fecha.


