TL;DR
- México solo tuvo 2 remates en todo el partido contra Argentina
- Tahiel Jiménez falló increíblemente la jugada más clara del Tri
- Dos expulsiones por agresiones sin balón al final del encuentro
- Es el tercer fracaso consecutivo de México ante Argentina en Sub-20
La cruda realidad que no queríamos ver
Las expectativas siempre son el peor enemigo del futbol mexicano. Y el El Universal lo resume perfectamente: «Las expectativas generadas magnificaron el golpe». México llegó a cuartos de final con un discurso de equipo combativo, pero ante Argentina mostró la cara que todos temíamos: la del equipo que se achica cuando realmente importa.
Dos remates y un fracaso anunciado
No es exageración: el equipo mexicano apenas logró dos remates al arco en 90 minutos. Dos. En un partido de cuartos de final de un Mundial. La cifra es tan escandalosa que duele. Pero lo peor vino después: la jugada más clara, según El Universal, fue un error en la salida argentina que Tahiel Jiménez «falló de forma increíble». Increíble no por buena, sino por mala. El delantero de Santos Laguna tuvo en sus pies la oportunidad de cambiar el partido y la desperdició como tantas veces hemos visto.
La impotencia que se convierte en violencia
Cuando el talento no alcanza, aparece la frustración. Y qué frustración. El Universal documenta cómo «los futbolistas mexicanos comenzaron a pegar» al final del partido. No fue una, sino dos expulsiones: Diego Ochoa al minuto 92 y el mismo Tahiel Jiménez al 97, ambos por agresiones sin balón. La desesperación fue tal que «la calentura llegó a los banquillos y al término del partido las cosas se calentaron».
El patrón que se repite como maldición
Lo más preocupante no es la derrota, sino que El Universal confirma lo que ya sospechábamos: «México sumó otro fracaso (3) ante Argentina en el Mundial Sub 20». No es casualidad, es patrón. Mismo rival, mismo escenario, mismo resultado. La historia no solo se repite, sino que lo hace con una precisión que da miedo.
Los que intentaron contra la marea
En medio del desastre, hubo quienes al menos lo intentaron. El Universal señala que Gilberto Mora «intentó, arrastró el esférico y fue golpeado en repetidas ocasiones». Lo mismo con Obed Vargas, quien «manifestó su enfado con el silbante tras los constantes golpes que le propinaron los argentinos». Pelear contra un rival y contra el árbitro es una batalla perdida de antemano.
¿Y ahora qué, Eduardo Arce?
El técnico mexicano «ajustó para la segunda mitad, pero nada salió esta vez», reporta El Universal. El equipo combativo que presumió durante el torneo «no apareció en esta ocasión». La pregunta incómoda queda flotando: ¿por qué el equipo mexicano siempre desaparece cuando se enfrenta a rivales de verdadera categoría?
No es el fin del mundo, pero casi
México se despide de Chile con el sabor amargo de saber que tenía más, pero mostró menos. Con la certeza de que, una vez más, las expectativas fueron más grandes que la realidad. Y con la incómoda verdad de que, en el futbol de formación, Argentina nos sigue dando una lección de lo que significa tener jerarquía cuando el partido realmente importa.


