TL;DR
- El 24 de diciembre el Metro cerrará a las 23:00, una hora antes de lo habitual
- El 25 de diciembre abrirá a las 7:00, dos horas y media más tarde
- Rutas Urbanas dejarán de circular entre 8 y 9 PM, dejando a miles sin opción
- La medida revela que el transporte público sigue siendo visto como servicio de segunda
El Metro se va temprano a su posada
Metrorrey anunció que este 24 de diciembre dejará de circular a las 23:00 horas, una hora antes de lo habitual. Según Elporvenir, el organismo compartió en redes sociales los horarios especiales para las líneas 1, 2 y 3 durante Noche Buena y Navidad. Lo curioso es que nadie parece preguntarse qué pasa con quienes no tienen coche, con los que trabajan hasta tarde, con los que celebran en casa ajena. El mensaje implícito es claro: «Arréglenselas, hoy no somos servicio público».
El 25 de diciembre amanece tarde
Si creías que el servicio se normalizaría al día siguiente, te equivocas. El jueves 25 de diciembre el Metro iniciará operaciones a las 07:00 horas, dos horas y media más tarde de lo normal. Mientras las familias que pueden permitirse el lujo de despertar tarde abren regalos, quienes dependen del transporte para llegar a trabajos esenciales -guardias de seguridad, personal médico, empleados de restaurantes- se quedan viendo cómo pasan las horas. Las mismas modificaciones aplican para el 31 de diciembre y 1 de enero, porque claro, el año nuevo también es privilegio de quien tiene movilidad garantizada.
Las rutas urbanas: el abandono total
Pero el verdadero golpe bajo viene con las Rutas Urbanas. Según la misma fuente, su última corrida de este 24 sería entre las 20:00 y 21:00 horas. Sí, leíste bien: entre 8 y 9 de la noche, cuando muchas familias apenas están empezando sus celebraciones. ¿Qué opción le queda a quien vive en la periferia y trabaja en el centro? ¿Pedir Uber a precio de oro? ¿Caminar kilómetros bajo la noche fría? El TransMetro y Rutas Express también recortarán servicio, completando el cuadro de abandono institucional.
La lógica perversa del «servicio especial»
Lo que Metrorrey llama «horarios especiales» en realidad es la confirmación de una vieja verdad: el transporte público sigue siendo visto como un servicio de segunda, para quienes no tienen alternativa. Mientras los centros comerciales extienden horarios para captar compradores de última hora, mientras los restaurantes de lujo operan hasta altas horas, el Metro cierra temprano. La contradicción es brutal: en la época del consumo desenfrenado, se limita la movilidad de quienes menos tienen. ¿Acaso los trabajadores del sector servicios no merecen llegar a casa para cenar con sus familias?
La pregunta incómoda: ¿quiénes importan?
El verdadero análisis no está en los horarios, sino en lo que revelan. Un sistema que prioriza el descanso de sus operadores sobre la movilidad de sus usuarios está mandando un mensaje claro: «Ustedes no son prioridad». ¿Cuántos empleados de tiendas, meseros, personal de limpieza se quedarán varados porque su turno termina a las 10 PM? ¿Cuántos abuelos dejarán de ver a sus nietos porque no hay cómo regresar? Las fiestas, supuestamente época de unión, se convierten en otra barrera más para quienes dependen de lo público.
La normalización del abandono
Lo más preocupante es que esto ya se siente normal. Cada año, los horarios especiales. Cada año, el mismo desmadre. Nadie protesta demasiado porque, total, «es Navidad». Pero esa resignación es precisamente el problema: hemos aceptado que el derecho a la movilidad tiene días de descanso. Hemos normalizado que en fechas importantes, el Estado se retire y te deje a tu suerte. Y mientras, las calles se llenan de coches particulares, atascando la ciudad, contaminando el aire, demostrando que el verdadero privilegio no es celebrar, sino poder celebrar donde se te antoje.
Reflexión final: ¿servicio público o concesión?
Metrorrey justifica los cambios «para evitar que los usuarios se queden tirados durante los festejos». La ironía es que precisamente con estos horarios es cuando más gente se queda tirada. La pregunta incómoda que nadie hace: si el transporte es un servicio público esencial, ¿por qué deja de serlo en Navidad? ¿Acaso las emergencias médicas, los trabajos esenciales, las reuniones familiares respetan horarios de oficina? Lo que estos horarios especiales realmente anuncian no es ajuste operativo, sino la confirmación de que en México, lo público sigue siendo lo que sobra cuando lo privado descansa.


