TL;DR
- Lula y Sheinbaum ofrecen mediar por separado, sin coordinación entre ellos
- La presidenta mexicana admite que nadie le ha pedido ayuda para gestionar el conflicto
- Lula dice no saber qué desata la tensión: ¿petróleo, minerales o derrocar a Maduro?
- Ambos hablan de paz, pero la operación militar estadounidense en el Caribe sigue activa
La mediación que nadie pidió
No mames, qué curioso: Brasil y México ofrecen mediar en la crisis entre Estados Unidos y Venezuela, pero resulta que nadie les ha pedido ayuda. Según DW, Claudia Sheinbaum reconoció en su mañanera que su gobierno «no ha recibido peticiones para encabezar gestiones multilaterales». O sea, están ofreciendo un servicio que nadie está solicitando. ¿Es diplomacia preventiva o puro postureo político?
Lula: el veterano que no entiende el pleito
El brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, con toda su experiencia, confiesa que no sabe qué chingados está pasando. «No sé qué desata la tensión, si es por el petróleo, por los minerales críticos, las tierras raras o para derribar a Maduro», declaró. Pero eso sí, ya se ofreció como mediador. ¿Cómo vas a mediar en algo que ni entiendes? Lo más cínico es que Lula ya habló con Trump y Maduro a inicios de diciembre, y a ambos les dijo que «las cosas no se resuelven con tiros». Bonito discurso, pero mientras tanto, aviones F-35B estadounidenses siguen volando sobre Puerto Rico en operaciones antinarcóticos.
Sheinbaum: la Constitución como escudo
La presidenta mexicana sacó la carta de la «convicción» y la Constitución para justificar su postura. «Nosotros no estamos de acuerdo con intervenciones y estamos a favor de la solución pacífica de los conflictos», dijo. Suena bien, pero es el mismo discurso que hemos escuchado por décadas. Lo interesante es que Sheinbaum propone convocar a países americanos y de otros continentes, pero no menciona con quién exactamente ni cómo piensa hacerlo. ¿Otro Grupo de Lima que termine en nada?
La desconexión entre discurso y realidad
Aquí está el meollo del asunto: ambos presidentes hablan de paz mientras la situación militar se calienta. DW documenta que la operación estadounidense en el Caribe busca «desarticular redes de narcotráfico», pero todos sabemos que cuando EEUU mueve aviones F-35B cerca de Venezuela, no es solo por drogas. Lula dice que Sudamérica debe mantenerse como «zona de paz», pero la pregunta incómoda es: ¿alguien le está haciendo caso a estos ofrecimientos de mediación? Porque Trump sigue con su retórica dura y Maduro no parece estar buscando intermediarios.
¿Mediación coordinada o monólogos paralelos?
Lo más revelador es que Lula y Sheinbaum hicieron sus ofrecimientos «por separado», según DW. No hay coordinación entre Brasil y México, cada quien tira su línea. Lula habla de conversar con «Venezuela y con otros países», Sheinbaum de convocar a «países americanos y de otros continentes». Pero ninguno especifica mecanismos concretos. ¿Es esto diplomacia seria o solo ganar puntos en el escenario internacional? La verdadera pregunta es: si nadie les está pidiendo ayuda, ¿para qué tanto anuncio?
El fantasma de las intervenciones pasadas
Cuando Sheinbaum dice que México no está de acuerdo con intervenciones, está tocando una fibra sensible. Latinoamérica tiene memoria larga: desde la Doctrina Monroe hasta la invasión de Panamá, pasando por el apoyo a dictaduras. Pero aquí hay un detalle que pica: México tiene su propia historia complicada con intervenciones, desde la pérdida de territorio hasta la «diplomacia» del petróleo. ¿Estamos ante un principio genuino o solo la repetición automática de posturas históricas?
La pregunta que nadie hace
Si realmente quieren mediar, ¿por qué no empiezan por coordinar entre Brasil y México? ¿Por qué no presentan un plan conjunto con mecanismos verificables? En lugar de eso, tenemos dos discursos paralelos que suenan bien en conferencias de prensa pero que en la práctica se reducen a: «Estamos disponibles si nos necesitan». Mientras tanto, la tensión sigue y los aviones de combate siguen volando. Al final, quizás la verdadera mediación que necesitamos es entre la retórica política y la realidad geopolítica.


