Lo que debes de saber
- Matías Almeyda llegó a Monterrey para firmar como nuevo entrenador de Rayados hasta junio de 2028.
- El argentino vuelve a México tras un paso gris por Sevilla y un exitoso ciclo en AEK Atenas, donde ganó dos títulos.
- Rayados busca romper una sequía de títulos que se extiende desde 2019, con un plantel caro pero sin resultados.
- La llegada de Almeyda genera expectativas divididas: su pasado en Chivas ilusiona, pero su reciente fracaso en Europa preocupa.

El regreso del hijo pródigo (o del que se fue a probar suerte)
Matías Almeyda ya está en Monterrey. El Pelado aterrizó en la capital regia la tarde del viernes 29 de mayo de 2026, según reportó Ole Com Ar, y en sus primeras declaraciones dejó claro que viene con la actitud de quien sabe que esta es su última oportunidad en la élite. «Hoy arranca una nueva historia y arranca con un club que me tiene confianza, que me demuestra cariño, que me demuestra en toda la planificación un cariño especial, y vengo a darle todo lo que tengo», dijo el argentino, en un discurso que mezcla la gratitud del que vuelve a casa con la presión del que debe demostrar que su paso por Sevilla fue solo un tropiezo.
Y es que el historial reciente de Almeyda es, cuando menos, una montaña rusa. En el AEK de Atenas dirigió 134 partidos, ganó dos títulos y dejó una imagen impecable. Pero en el Sevilla, donde estuvo al mando de 32 encuentros, apenas consiguió 10 victorias y rozó el descenso. Un contraste brutal que los directivos de Rayados decidieron ignorar, apostando por el técnico que en su paso por Chivas les enseñó lo que es ganar con garra. Como reporta 889Noticias, el club «hizo un gran esfuerzo para cerrar la llegada del argentino», ganándole la pulseada a otros equipos que también lo buscaban. La pregunta es: ¿qué versión de Almeyda llegó a Monterrey? ¿La del estratega que conquistó Grecia o la del técnico que naufragó en La Liga?
«Estoy muy agradecido a la gente de Rayados, a sus dueños, a sus directivos por esta posibilidad. Y a la gente, seguramente con el trabajo, espero poder disfrutar entre todos. Y no tengo dudas de que va a ser así» — Matías Almeyda, en su llegada a Monterrey, según Ole Com Ar.
Un plantel de lujo que no rinde
Rayados no es cualquier equipo. Tiene uno de los presupuestos más altos de la Liga MX, figuras como Sergio Canales, Jesús Corona y Germán Berterame, y una afición que exige títulos. Pero desde 2019, cuando ganaron su último campeonato de liga, el club ha sido un constante «casi»: finales perdidas, eliminaciones dolorosas y una sensación de que el dinero no compra la gloria. Almeyda llega con la misión de cambiar esa narrativa, pero el contexto no es sencillo. El Apertura 2026 arranca en semanas, y el técnico tendrá que armar un equipo competitivo en tiempo récord, con la presión de una directiva que ya se cansó de esperar.
El MSN reportó que la llegada del argentino fue un caos: «los medios se amontonaron, muchos no respetaron los lugares y empujaron». Una imagen que refleja la expectativa que genera su regreso. Pero también la presión. Porque en México, el pasado de Almeyda con Chivas es una espada de doble filo: lo adoran por haberle dado un título de liga al Rebaño en 2017, pero también lo señalan por haber dejado el club en medio de una crisis institucional. Ahora, con Rayados, tiene la oportunidad de demostrar que su éxito no fue casualidad.
¿Qué esperar del Pelado 2.0?
Almeyda firmó hasta junio de 2028, un contrato largo que indica que la directiva de Rayados apuesta por un proyecto a futuro. Pero en el fútbol mexicano, los proyectos a futuro duran lo que dura una racha de tres derrotas consecutivas. El argentino lo sabe, y por eso en sus primeras declaraciones evitó prometer títulos y se enfocó en el trabajo: «Vengo a darle todo lo que tengo», repitió. Una frase que suena a compromiso, pero que también es un escudo: si las cosas salen mal, nadie podrá decir que no lo intentó.
El desafío es enorme. Rayados no solo necesita resultados, necesita identidad. En los últimos años, el equipo ha sido un mosaico de estilos: defensivo con Víctor Manuel Vucetich, ofensivo con Fernando Ortiz, y finalmente un desastre táctico con Martín Demichelis. Almeyda, conocido por su intensidad y su capacidad para exprimir al máximo a sus jugadores, promete devolverle al equipo esa garra que lo caracterizó en Chivas. Pero la pregunta que nadie responde es: ¿alcanza la garra cuando el rival tiene más talento? En la Liga MX actual, con equipos como América y Tigres dominando, la respuesta no es tan simple.
El Ole Us intentó cubrir la llegada del técnico, pero su sitio web bloqueó el acceso con un sistema de seguridad, lo que impidió obtener más declaraciones. Un detalle menor, pero que refleja cómo la información en el mundo del deporte a veces se vuelve un laberinto. Lo que sí quedó claro es que la expectativa es altísima: los reflectores están puestos en Almeyda, y cualquier tropiezo será amplificado.
El veredicto: ilusión contra realismo
La llegada de Matías Almeyda a Rayados es, por ahora, una historia de esperanza. El técnico argentino tiene el carisma, el pasado y el discurso para ilusionar a una afición que lleva años esperando un título. Pero también carga con el peso de un fracaso reciente en Europa y la presión de un club que no está dispuesto a esperar otros tres años. La directiva le dio un contrato largo, pero en el fútbol mexicano los contratos se rompen con la misma facilidad con que se firman. Almeyda lo sabe, y por eso su mensaje fue claro: «Vengo a dar todo lo que tengo». La pregunta es si eso será suficiente para que Rayados vuelva a ser campeón. O si, como tantas veces, la ilusión se estrellará contra la realidad de una Liga MX que no perdona.


