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miércoles, febrero 18, 2026

Arriaga se atrinchera 4 días: el despido que nadie vio venir

El arquitecto de los libros de texto gratuitos sale tras resistencia épica y una petición de Sheinbaum sobre mujeres en la historia

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TL;DR

  • Arriaga aguantó 4 días atrincherado antes de aceptar su salida de la SEP
  • Su despido vino por negarse a incluir el papel de las mujeres en la historia por orden de Sheinbaum
  • El exdirector acusó que la petición venía de «las cloacas» de la SEP, no directamente de la presidenta
  • Dejó su cargo firmando nombramientos de trabajadores por honorarios para que pudieran cobrar
  • Su sucesora Nadia López García ya fue anunciada, pero Arriaga duda que continúe su proyecto educativo

90 horas de resistencia y un cuadro de Marx bajo el brazo

Imagina la escena: un funcionario federal atrincherado en su oficina por cuatro días completos mientras los cargadores se llevan sus muebles. Las secretarias afuera repiten como mantra que «todo está bien», pero adentro, Marx Arriaga firmaba los últimos documentos con un cuadro del filósofo alemán que le da nombre a su espalda. Según Elpais, el arquitecto de los libros de texto gratuitos de la Nueva Escuela Mexicana finalmente salió caminando hacia la estación Coyoacán del metro, acompañado de gritos de «no estás solo». Lo curioso: no fueron las críticas feroces a sus libros durante años lo que lo sacó, sino una petición específica de Claudia Sheinbaum sobre incluir mujeres en la historia.

«Las cloacas» de la SEP vs la orden presidencial

Aquí está el detalle que pica: Arriaga acepta «asumir responsabilidades», pero se niega rotundamente a las modificaciones porque según él no venían directamente de la presidenta, sino de «las cloacas» de la Secretaría de Educación Pública. ¿Qué tan real es esa distinción? En el juego burocrático mexicano, esa diferencia puede ser la línea entre obedecer una orden legítima o resistirse a una maniobra interna. El exdirector, que llegó en 2021, sobrevivió a demandas, críticas académicas y el escrutinio público, pero cayó por esta petición específica. Uno se pregunta: ¿tan sensible es el tema de las mujeres en la historia que provoca un despido después de años de polémica?

La resistencia pedagógica vs el ciclo del poder

«Esto no es un asunto de capricho», repetía Arriaga hasta el cansancio durante sus 90 horas de encierro. «Yo soy docente, soy profesor, y mi lucha es pedagógica, no es por un puesto». Pero un trabajador anónimo que lo acompañó en los recorridos de consulta para los libros de texto lo puso en perspectiva: «Todos los que trabajamos en Gobierno sabemos que esto es un ciclo, y que ese ciclo se acaba». Ahí está el choque: la visión del funcionario que cree en su proyecto educativo versus la realidad política de que los puestos son temporales. Arriaga incluso firmó nombramientos de trabajadores por honorarios en sus últimas horas para que pudieran cobrar sus salarios, un detalle humano en medio del desmadre administrativo.

Nadia López García: la sucesora desconocida

24 horas antes de que Arriaga saliera caminando, ya habían anunciado a su reemplazo: Nadia López García. «No tengo el gusto de conocerla», dice el exdirector con esa mezcla de profesionalismo y resentimiento que solo conocen los funcionarios despedidos. Pero su duda es más profunda: «Si podrá continuar con la labor que realizábamos aquí, no lo sé. Cada gestión hará su propio camino». Arriaga define su proyecto como «una propuesta que trabaja a ras de tierra, del lado del magisterio, hombro con hombro, buscando una educación popular y crítica». Y deja la pregunta incómoda: «Habría que preguntar si la nueva gestión comparte esos principios».

Los carteles de agradecimiento y la ansiedad de la madrugada

Mientras afuera colgaban 11 carteles con mensajes como «Gracias Marx Arriaga por traer a las aulas la crítica social para construir un futuro digno a nuestros niños», adentro el exfuncionario confesaba: «No pasé buena noche. Hay algo de ansiedad. Tengo un poco de sueño». Esa imagen resume la transición de gobierno: la pompa pública versus la realidad privada de los que se van. Arriaga se llevó su cuadro de Marx bajo el brazo, un símbolo casi demasiado obvio del intelectual que entra al gobierno con ideales y sale con las maletas.

¿Qué sigue para la Nueva Escuela Mexicana?

El verdadero drama no es si Arriaga tenía razón o no en resistirse. La pregunta es qué pasa con el proyecto educativo que impulsó por más de cinco años. Si como él dice, la Nueva Escuela Mexicana era «una propuesta que trabaja a ras de tierra», ¿la nueva gestión la enterrará o la cultivará? El despido por negarse a incluir mujeres en la historia es sintomático de algo más grande: la batalla por el relato histórico en los libros de texto. Después de todo, los libros no son solo páginas con información, son la memoria oficial que el Estado decide transmitir a las nuevas generaciones. Y en esa memoria, el lugar de las mujeres parece ser la línea roja que cruzó Arriaga.

Lo que queda claro es que en México, los cambios de gobierno no son transiciones suaves entre colegas. Son desalojos, atrincheramientos, cuadros bajo el brazo y dudas sobre si el que sigue entenderá lo que se construyó. Arriaga promete regresar a «formar maestros en el interior, en las aulas», pero la pregunta incómoda queda flotando: ¿cuántos proyectos educativos sobreviven a sus creadores en este país donde cada seis años parece que reiniciamos el sistema?


Fuentes consultadas:

Autor

  • Entre Líneas

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